En una nueva edición de la Marcha del Silencio en todo el país y en varias ciudades en el exterior,los uruguayos marcharon nuevamente como año a año con un compromiso ineludible con la Verdad y la Justicia.
Este año tomó nuevamente relevancia especial al haber un gobierno del Frente Amplio en donde se supone que se extremará poder continuar avanzando por la senda de la Verdad y Justicia. Esta lucha representa un camino fundamental y esencial para sanar la historia y el pasado. A medida que avanzamos en esta senda, es vital recordar y rendir homenaje a aquellos que padecieron durante la dictadura, así como a las familias de las víctimas que continúan buscando respuestas y justicia. Marchar en pro de la verdad y la justicia no se limita a ser un acto simbólico de memoria histórica, sino que se erige como un compromiso inquebrantable hacia el futuro, donde la dignidad humana debe prevalecer.
La búsqueda de justicia implica un reconocimiento claro y contundente de las violaciones de derechos humanos que tuvieron lugar, y una firme determinación de que tales atrocidades jamás se repitan. Las marchas se convierten en emblemáticos símbolos de resistencia y unidad, donde la sociedad civil se manifiesta de manera contundente en favor de una memoria activa, así como de una historia que no debe ser olvidada ni relegada al olvido.
La voz colectiva de quienes marchan se alza con la necesidad urgente de que las instituciones del país se comprometan de manera decidida a investigar a fondo los crímenes del pasado y a proporcionar reparación a las víctimas, quienes han sufrido tanto.
El camino hacia la verdad se convierte también en un imperativo que exige un esfuerzo significativo por parte de las nuevas generaciones. La educación sobre los hechos acontecidos en nuestra historia reciente es fundamental para promover una cultura de respeto inquebrantable por los derechos humanos y por la dignidad de todas las personas. Al recordar el dolor de la búsqueda, se cultiva la empatía y el entendimiento, elementos esenciales que nos permitirán construir un país más justo y equitativo para todos. Es completamente comprensible y legítimo sentir una profunda aversión hacia la dictadura y las consecuencias devastadoras que estas pueden traer consigo. A lo largo de la historia, hemos sido testigos de cómo los regímenes autoritarios pueden generar un sufrimiento inmenso, restringiendo las libertades individuales y suprimiendo las voces de quienes se atreven a cuestionar el poder.
La lucha por la democracia, así como la defensa de los derechos humanos, se convierten en aspectos fundamentales para la construcción de sociedades más justas y equitativas.
Estas luchas no solo son esenciales para el bienestar presente, sino que también sientan las bases para un futuro en el que la dignidad y la libertad sean valores centrales.
A medida que continuamos marchando, es esencial mantener la visibilidad de estas luchas y fortalecer el apoyo a las organizaciones que trabajan incansablemente en la defensa de los derechos humanos.
La memoria colectiva se convierte en una herramienta poderosa que nos permite no solo recordar lo que ha sucedido, sino también avanzar hacia un futuro donde la justicia y la verdad sean pilares fundamentales de la sociedad uruguaya. Marchar por la Verdad y la Justicia es, en última instancia, un acto de amor profundo y un compromiso sincero con nuestra historia, con las víctimas y con aquellos que todavía aguardan respuestas que les han sido negadas durante tanto tiempo. Este camino nos invita a reflexionar sobre nuestro pasado y a construir un futuro donde el dolor de la búsqueda se transforme en esperanza y resiliencia, un futuro donde cada paso que damos hacia la verdad contribuya a forjar un Uruguay más inclusivo, justo y pacífico.


No queda muy claro el «inclusivo» en este y algunos otros casos… Finalmente no se puede olvidar que este asunto se ha transormado en un «negociado» Topolansky ya dijo publicamente lo que muchos pensamos……Además la famosa y estúpido verbo «obligar» se pregunta ¿a quien y como? A medida que pasa el tiempo por razones de vida la gente muere.. Los principales responsables «se fueron» y/o están presos. TAmpoco olvidar que las «acciones de perciballe IMPIDEN PARA SIEMPRE QUE ALGUIEN HABLE……Ver el caso del libro (Agosti) escrito por Haberkhon.