Nueva pelea educativa: la piñata de los recursos ante la caída de la matrícula estudiantil

Los nacimientos en el país pasaron de aproximadamente 48.900 en 2015 a 29.899 en 2024, casi 19.000 nacimientos menos.

La reciente aprobación por la ANEP del Plan de Egreso y Titulación de Docentes en Ejercicio de Educación Media —impulsado fundamentalmente por el consejero docente no titulado Julián Mazzoni, del CODICEN, y por el presidente del CFE, Miguel Fernández— marca el inicio de una larga batalla de política pública que se intensificará en los próximos años. En el centro de la discusión estarán las consecuencias de la reducción de la matrícula estudiantil y la decisión acerca de qué sectores privilegiar en ese nuevo escenario. La iniciativa beneficia claramente a los docentes no titulados y ha sido promovida por autoridades que transitaron, hasta hace muy poco, por esa misma condición de «polizontes» del sistema. Guarda semejanza con la llamada Ley Craviotto, que en 1984, al final de la dictadura, regularizó a docentes sin título que habían ingresado mediante concursos bajo la categoría de «precarios».

Este debate se aceleró cuando el INEEd publicó este año el informe «La matrícula de la educación obligatoria: proyección de escenarios posibles», elaborado por Hugo de los Campos. Su conclusión principal es que Uruguay debe prepararse para una reducción estructural y prolongada de la matrícula —y no para una caída transitoria— y comenzar a formular políticas adecuadas al nuevo contexto. Esta tendencia se explica por tres factores: la disminución de la cantidad de niños y adolescentes, originada principalmente en la caída de los nacimientos; la cobertura casi universal de la educación primaria y media básica, que impide compensar el descenso demográfico mediante la incorporación de población actualmente fuera del sistema; y el aumento de la promoción, junto con la reducción de la repetición, asociado a una política de pasaje generalizado que disminuye el número de estudiantes que permanecen varios años en un mismo grado. Todo ello derivará, además, en una mayor selectividad en el empleo docente. La causa principal es demográfica: los nacimientos en el país pasaron de aproximadamente 48.900 en 2015 a 29.899 en 2024, casi 19.000 nacimientos menos y una caída cercana al 39%. El estudio del INEEd prevé que la matrícula de primaria continúe descendiendo hasta 2032, cuando alcanzaría aproximadamente 87.259 niños: unos 22.000 menos que en 2024. La educación primaria será el nivel que experimente la reducción más inmediata e intensa. Según las proyecciones desagregadas que se anexan, en el conjunto de la educación pública y privada la disminución acumulada sería del orden de 90.000 alumnos entre 2025 y 2035.

En la educación media superior, el efecto será más tardío. La matrícula aumentaría levemente hasta 2031 y luego comenzaría a disminuir; entre 2033 y 2042 se perderían aproximadamente 56.000 estudiantes. En términos generales, el estudio estima que entre 2024 y 2036 la educación obligatoria perdería alrededor de 165.000 matriculados. Esto supone que, durante los próximos doce años, la reducción sería más de tres veces superior a la observada entre 2012 y 2024. El trabajo del INEEd no presenta sin embargo una desagregación anual de las proyecciones entre los sectores público y privado, ni por grado escolar. Tampoco estima la cantidad de docentes que resultarían excedentarios o que serían necesarios, ni calcula el impacto presupuestal. Asimismo, no incluye una proyección para la educación terciaria o universitaria. Presenta esta caída como un posible «bono demográfico educativo» y parte del supuesto de mantener los actuales niveles de gasto.

De hecho, la reducción de la matrícula registrada durante los últimos años no se ha correspondido con una disminución del gasto total. Por el contrario, el gasto educativo ha continuado creciendo, lo que implica un presupuesto cada vez mayor por estudiante. Si se toman los datos de la ANEP y del INE sobre la disminución de estudiantes respecto de 2025 y se aplican los actuales coeficientes de alumnos por docente, en 2032 se requerirían 5.431 docentes menos. Ello generaría un ahorro potencial anual de 6,9 mil millones de pesos y un ahorro acumulado de 36,35 mil millones entre 2026 y 2035.  A mi juicio, las proyecciones del INEEd que se anexan resultan, no obstante, demasiado optimistas, y el impacto podría ser mayor. El Instituto prevé una caída hasta aproximadamente 2032 y una recuperación posterior; un fuerte descenso de la matrícula primaria, aunque con desaceleración hacia 2035; una estabilidad inicial de la educación media básica, seguida de una caída intensa desde 2029; y un crecimiento de la media superior hasta 2031, con descenso posterior. Varias de estas trayectorias descansan en supuestos cuya fundamentación no parece suficientemente firme. Más allá de esas diferencias, estamos ante un cambio estructural de la educación uruguaya. Este nuevo escenario exige un análisis más profundo y políticas orientadas a mejorar la calidad y los aprendizajes, en lugar de respuestas destinadas a regularizar a los «polizontes» sin título.

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Eco. Claudio Rama

Dr. en Educación, Dr. en Derecho
Ex Director del Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superior (IPES-CFE-ANEP)

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