Orsi se reunió con Boric y asistió al acto de asunción de Kast

Yamandú Orsi asistió a la ceremonia en Valparaíso; el nuevo mandatario chileno anunció un “gobierno de emergencia” para enfrentar delincuencia e inmigración irregular.

El presidente uruguayo saludó al mandatario saliente horas antes del traspaso del mando.

El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, participó este miércoles en la ceremonia de transmisión del mando presidencial en Chile, donde el líder conservador José Antonio Kast asumió como nuevo mandatario del país trasandino para el período 2026-2030. El acto oficial se realizó en el Congreso Nacional, en la ciudad de Valparaíso, y marcó el cierre del gobierno de Gabriel Boric tras cuatro años de gestión.

Orsi asistió acompañado por el canciller Mario Lubetkin y formó parte de la delegación de líderes internacionales presentes en la ceremonia. Durante el evento, Kast recibió los símbolos del mando presidencial chileno: la banda presidencial y la piocha de O’Higgins, una condecoración histórica que representa la autoridad del jefe de Estado.

El acto comenzó con la lectura del acta que proclamó oficialmente al nuevo presidente. Posteriormente, la presidenta del Senado, Paulina Núñez Urrutia, tomó juramento a Kast. A continuación, el mandatario saliente, Gabriel Boric, entregó la banda presidencial a Núñez Urrutia, quien se encargó de investir al nuevo jefe de Estado. Finalmente, Boric colocó a Kast la piocha de O’Higgins, completando así el traspaso del mando.

Tras la interpretación del himno nacional chileno, se firmó el acta de traspaso y José Antonio Kast quedó formalmente investido como el 35.º presidente de Chile, cargo que ejercerá hasta el 11 de marzo de 2030.

Al finalizar la ceremonia, el presidente Orsi saludó al flamante mandatario chileno, así como a la primera dama, María Pía Adriasola, y a la presidenta del Senado.

Antes del acto oficial, el mandatario uruguayo había mantenido un intercambio protocolar con el presidente saliente Gabriel Boric. El encuentro se realizó el martes por la noche en el Palacio de La Moneda, sede de la Presidencia chilena, en Santiago.

Durante esa reunión ambos mandatarios conversaron sobre la relación bilateral y compartieron un saludo en el marco de la despedida del líder chileno, quien asumió el poder en 2022 y se convirtió entonces en el presidente más joven en la historia de su país, con 36 años. Además, fue el primer jefe de Estado chileno nacido después del golpe de Estado de 1973.

En su llegada al Congreso en Valparaíso, Orsi volvió a encontrarse brevemente con Boric, protagonizando un saludo protocolar previo al inicio de la ceremonia.

La investidura de Kast también contó con la presencia de varios líderes internacionales. Entre ellos asistieron el presidente de Argentina, Javier Milei; el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa; y representantes de distintos países de la región y del mundo. Entre las autoridades presentes se encontraban también el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, y la dirigente venezolana y premio Nobel María Corina Machado.

En paralelo a las actividades protocolares, Orsi mantuvo contactos diplomáticos con autoridades extranjeras. Uno de ellos fue con el canciller de Ucrania, Andrii Sybiha, quien informó posteriormente que mantuvieron un intercambio “constructivo” junto al canciller uruguayo Mario Lubetkin.

Según explicó el ministro ucraniano, en la conversación abordaron la situación actual de su país en el marco de la guerra con Rusia y los esfuerzos internacionales para avanzar hacia un proceso de paz. También analizaron posibilidades para fortalecer la relación bilateral entre Ucrania y Uruguay.

Sybiha agradeció además el respaldo del gobierno uruguayo a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, así como el apoyo a los principios del derecho internacional.

La llegada de José Antonio Kast a la presidencia representa un cambio significativo en la orientación política del gobierno chileno. El dirigente de 60 años alcanzó el poder con un discurso centrado en la seguridad pública, el control de la inmigración irregular y la promesa de implementar un “gobierno de emergencia” para enfrentar los principales problemas del país.

Minutos antes de asumir el cargo, Kast declaró ante la prensa que su gobierno impulsará cambios profundos en la gestión del Estado. “Las cosas van a cambiar”, afirmó.

Durante la campaña electoral, el nuevo presidente puso especial énfasis en el aumento de la delincuencia y en la presencia de organizaciones criminales extranjeras en Chile, entre ellas el Tren de Aragua. Aunque el país sigue teniendo una de las tasas de homicidios más bajas de América Latina —5,4 cada 100.000 habitantes en 2025—, el tema de la seguridad se convirtió en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía.

Al finalizar la ceremonia, el presidente Orsi saludó al flamante mandatario chileno.

El triunfo de Kast se produjo en un contexto político marcado por el desgaste del proceso constitucional iniciado tras el estallido social de 2019. Durante el gobierno de Boric se intentó aprobar una nueva Constitución en dos ocasiones, pero ambos proyectos fueron rechazados en plebiscitos.

Analistas políticos señalan que el nuevo mandatario representa una corriente conservadora que no había alcanzado el poder en Chile desde el retorno a la democracia en 1990.

“Kast representa una derecha conservadora como no se ha conocido desde el retorno a la democracia”, sostuvo el analista Rodrigo Arellano, de la Universidad del Desarrollo.

Sin embargo, los expertos advierten que el nuevo gobierno enfrentará desafíos importantes. Kast deberá equilibrar las altas expectativas generadas durante la campaña con la realidad política y económica del país.

“Los grandes problemas que aquejan a Chile no tienen soluciones rápidas. Kast tendrá que encontrar mecanismos para que las expectativas no jueguen en su contra”, señaló el analista.

El nuevo presidente también presentó un gabinete que, según explicó, buscará enfrentar lo que considera una “emergencia nacional”. Sin embargo, algunos especialistas han cuestionado la escasa experiencia política de varios de sus integrantes, lo que podría complicar la negociación con el Congreso.

En un gesto simbólico habitual en el sistema político chileno, Kast anunció además su renuncia al Partido Republicano, la fuerza política que fundó en 2017, con el objetivo de ejercer la presidencia con mayor independencia institucional.

La transición entre ambos gobiernos no estuvo exenta de tensiones. En los días previos al cambio de mando, Kast había acusado al gobierno de Boric de ocultar información sobre un proyecto de cable submarino de fibra óptica que conectaría a Chile con China, iniciativa que ha sido cuestionada por Estados Unidos por considerarla un posible riesgo para la seguridad regional.

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1 Comentario

  1. En primera instancia no creemos posible que se pueda «ocultar» una obra de una dimensión enorme como lo es un cable submarino de intercambio entre dos continentes… pero bueno, habría que hacer un poco más de investigación entre las empresas envueltas para ver si hay algunas poblicaciones y las fechas de las mismas.
    En segundo lugar no vemos cuál es el «riesgo para la seguridad regional» que esto implica, aparte de que el cable podría aportar información desde otros puntos del planeta, los cuales podrían estar «en contra de los intereses del gobierno (no del pueblo) de los ee.uu.
    ¿Cuál es el «riesgo» exactamente y para quién?
    Que el tirano naranja explique con detalle. Aunque detalles nunca da de nada, lo cual prueba que sus «razones» son muy personales, contradicen sus políticas intervencionistas y expansionistas, o simplemente no durmió bien y hoy se siente más malo y feroz que ayer.

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