Las fuerzas de seguridad se disponen a trasladar a los tres etarras al Aeropuerto Internacional de Carrasco para llevarlos de vuelta a España, pero los gritos crecen.
Empujones. Más gritos. La policía carga contra los civiles. A
Grabois remarcó que muchas de las personas señaladas pertenecen a comunidades originarias que, lejos de ser responsables de los incendios, participan activamente en las tareas de combate contra el fuego.
La geografía de la ilegalidad en la región no responde a un desorden espontáneo; es la materialización de una cadena de valor global perfectamente racional, un capitalismo extractivo aplicado a los cuerpos y territorios.