La diseñadora de moda escocesa Pam Hogg cuya visión extravagante vistió a iconos como Siouxsie Sioux, Rihanna y Debbie Harry, falleció a los 66 años. Nacida como Pamela Elizabeth Hogg el 4 de enero de 1951 en Glasgow, Escocia, Pam creció en un entorno que fomentaba la creatividad desbocada. Estudió Bellas Artes y Textiles.
Lanzó su primera colección en 1981, a los 30 años, como parte de la nueva ola londinense junto a Bodymap y Vivienne Westwood, su mayor admiración. Los años 90 la vieron oscilar entre la música y el diseño. Regresó a la moda en los 2000 con un estallido: diseñó el vestuario para la gira Dreamshow de Siouxsie Sioux en 2004, y Kylie Minogue lució su catsuit negro tachonado en el video de «2 Hearts» (2007). Hogg no solo vestía cuerpos; liberaba espíritus. Sus clientas –Rihanna en un jumpsuit de malla, Kate Moss en cuero negro para los NME Awards de 2011, Björk, Lady Gaga, Lily Allen, Naomi Campbell y Taylor Swift– encarnaban su mantra: «Ropa para mujeres confiadas, no para las que se esconden». En 2012, creó un vestido de novia controvertido para Lady Mary Charteris, expuesto en el V&A en 2014. Tatujeada con «honour» y «justice» en las muñecas –dibujos propios en mayúsculas–, Hogg cosía cada prenda a mano en su estudio de «desorden divino», reciclando telas de décadas pasadas. «No sigo tendencias; construyo sobre lo que ha sido», decía, fiel a un ciclo punk que admiraba a los Beatles –de ahí su apodo, «Polythene Pam»– y resistía el conformismo.

