Italia atravesó este viernes 28 de noviembre una jornada inédita: diarios sin publicar, noticieros suspendidos y redacciones completamente paralizadas por una huelga masiva del sector periodístico. La medida, convocada por la Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI), denuncia el deterioro de las condiciones laborales y la falta de actualización del convenio colectivo, que lleva más de diez años sin revisarse.
El apagón informativo se extenderá hasta la mañana del sábado y afecta a los principales medios del país. Periódicos como La Repubblica, Corriere della Sera y La Stampa no circularon, mientras que la cadena pública RAI recurrió exclusivamente a material de archivo. Agencias de referencia como ANSA y AGI también quedaron paralizadas. Incluso el viaje del papa León XIV a Estambul quedó sin cobertura de la prensa italiana acreditada.
Digitalización
Según la FNSI, la digitalización fue utilizada por los editores para reducir costos a expensas de los trabajadores. En la última década, los salarios perdieron alrededor de un 20% de su poder adquisitivo y creció la precarización, con una caída sostenida del empleo formal y un aumento del trabajo freelance sin garantías. El gremio exige que el nuevo convenio contemple roles digitales emergentes, regule el uso de inteligencia artificial en redacciones y garantice una retribución adecuada por los contenidos publicados en línea.
La respuesta empresarial llegó a través de la Federación Italiana de Editores de Periódicos (FIEG), que señaló que, pese a la crisis en los ingresos del sector, se han evitado despidos masivos gracias a la normativa vigente. Los editores denunciaron además la “competencia desleal” de plataformas como Google y Meta, que concentran la publicidad sin compensar de forma justa la producción periodística.
El paro coincidió con una protesta menor convocada por sindicatos alternativos contra el proyecto presupuestal del gobierno de Giorgia Meloni, que destina buena parte de los nuevos recursos al gasto militar.

