La sordoceguera se considera la discapacidad más vulnerable y única, ya que combina la deficiencia visual y auditiva. Se puede decir que existen dos tipos de sordoceguera: la congénita, que deriva de enfermedades virales durante el embarazo, como la meningitis, rubéola, entre otras. Luego están los casos que suelen aparecer después del nacimiento a causa de un traumatismo.
Esta deficiencia dificulta la comunicación, el acceso a la información y la movilidad, generando necesidades especiales que requieren atención y apoyo adecuados.
Por lo que las personas sordociegas se encuentran en constante lucha en busca de dar a conocer estas necesidades y promover el respeto y la comprensión hacia este colectivo.
La sordoceguera afecta entre el 0.2% y el 2% de la población mundial, con una mayor prevalencia en personas mayores. En Uruguay, según el último censo de población, más de 30.000 personas tienen sordera severa o total. Aun así, no existen estadísticas oficiales sobre el número exacto de personas sordociegas. Sin embargo, se estima que podrían ser alrededor de 500, basándose en proyecciones internacionales aplicadas a la población uruguaya.
Existen muchas causas de sordoceguera, entre las que se presentan cerca del nacimiento, donde se incluyen la prematuridad, las complicaciones del parto y numerosos síndromes congénitos, muchos de los cuales son bastante raros. La sordoceguera también puede presentarse más tarde en la infancia o en la edad adulta debido a causas como meningitis, lesión cerebral o enfermedades hereditarias. No es raro que las mismas condiciones que causan sordoceguera también conduzcan a discapacidades cognitivas, físicas o de otro tipo, con necesidades de atención médica adicionales.
Dado que la sordoceguera afecta significativamente la capacidad de un niño o joven para acceder a la información, comunicarse e interactuar con otras personas, tiene profundas implicaciones para los servicios educativos. Los limitados canales sensoriales disponibles para el aprendizaje requieren el desarrollo de un programa altamente individualizado para cada niño, que aborde sus intereses y formas únicas de aprender.
Los déficits sensoriales pueden fácilmente inducir a error, incluso a educadores experimentados, a subestimar (o en ocasiones a sobreestimar) la inteligencia y a diseñar programas inapropiados.
Sistema Braille
Tanto las personas con sordoceguera congénita como los que adquieren la sordoceguera en la vida adulta quedan aislados del mundo y sin medios suficientes para comunicarse adecuadamente por sí mismos.Los sordociegos se comunican a través del tacto: lengua de signos apoyada, dactilológico en palma, escritura en mayúsculas en su mano, o Sistema Braille.
El braille es un método de comunicación universal que utiliza la escritura táctil que permite a las personas sordociegas la oportunidad de leer y escribir utilizando puntos en relieve. No es un idioma en sí mismo, sino un código que se adapta a diferentes lenguajes, permitiendo la representación de letras, números, signos de puntuación, símbolos matemáticos y musicales.

