Evangélica militante, la primera dama ofreció un discurso para introducir la preferencia religiosa entre las opciones para la reelección de su marido durante un acto del mandatario en el Palacio de la Alvorada, la residencia presidencial, ante senadores y diputados oficialistas, en el cual hubo oraciones de pastores y de curas católicos de ultraderecha.
«Tenemos que buscar la unión de los cristianos, estamos con la ideología del bien, la de la luz para vencer que todo el mundo sabe que es espiritual», dijo la primera dama en el acto en la residencia oficial. Ella coordinará un núcleo destinado a las mujeres -sobre todo a las evangélicas- que se han alejado del voto a su marido por su forma de dirigirse al electorado femenino y tras haber sido condenado por apología de la violación y misoginia.
«Pido perdón por las malas palabras que usa mi marido cuando habla, estoy de acuerdo en que no debe ser así pero a él le gusta expresarse.
Estoy saliendo de mi zona de confort, prefiero ayudar desde mi lugar de esposa, de madre, porque ese es el papel de la mujer.
Pero si Dios quiere, voy a pedirle sabiduría para poder ayudar», aseguró la primera dama.
En el acto se repitió la consigna de Bolsonaro para diferenciarse de la izquierda que en los años treinta utilizaba el movimiento integrista segregacionista brasileño : Dios, Patria, Familia y Libertad.

