El Consejo Fiscal Asesor (CFA) del Ministerio de Economía, integrado por Alfonso Capurro, Eduardo Fernández Arias y Jorge Roldós, presentó su informe sobre el cálculo del Resultado Fiscal Estructural del Gobierno Central-BPS (GC-BPS) para el período 2025-2029, en el marco del Proyecto de Ley de Presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo.
El CFA destacó la adopción de una nueva regla fiscal dual, que establece un nivel de deuda ancla de mediano plazo del 65% del PIB para el GC-BPS. Esta regla busca garantizar la sostenibilidad fiscal manteniendo metas más estables en el tiempo. Sin embargo, el CFA expresó preocupación por el potencial efecto “señal” de este ancla, ya que podría interpretarse como una aceptación de la continuación del desequilibrio fiscal, dado que permite un aumento de la deuda neta desde el 58% en 2024 hasta el 63% en 2029.
Para contrarrestar esta percepción, el CFA recomienda aplicar el ancla de deuda «con gran prudencia», calibrando las metas para moderar el crecimiento del ratio de deuda durante el quinquenio y mantener un margen por debajo del 65%. Además, propone adoptar un objetivo de deuda referencial a cinco años, dejando un espacio libre bajo el ancla, y establecer mecanismos robustos de corrección para garantizar que los desvíos de las metas del resultado fiscal sean rápidamente ajustados, reforzando así la credibilidad del marco fiscal.
Trayectoria fiscal: avances con riesgos
El informe subraya que la trayectoria fiscal propuesta por el MEF va en la dirección correcta para corregir los desequilibrios fiscales de 2024-2025, pero advierte que el esfuerzo proyectado no sería suficiente para detener el crecimiento de la deuda neta. Según el CFA, estabilizar la deuda en el 63% al final del quinquenio requeriría una mejora del superávit primario de 0,3% del PIB a partir de 2030, mientras que volver al nivel de deuda de 2024 demandaría correcciones acumulativas de 0,7% del PIB por año desde 2026. Entre los principales riesgos identificados, el CFA señala la dependencia en ingresos estructurales. La mejora fiscal se basa en gran medida en mayores ingresos provenientes de modificaciones tributarias y mejoras en la eficiencia recaudatoria, «lo que introduce incertidumbre debido al riesgo de sobreestimación de la recaudación adicional».
Otro punto es la postergación de la mejora fiscal. La convergencia hacia el equilibrio fiscal primario está prevista para 2029, con un resultado primario (ante del pago de intereses) que pasa de -1,5% del PIB en 2025-2026 a 0% en 2029. Esta postergación reduce los márgenes de maniobra ante imprevistos, «especialmente considerando la proximidad del ciclo electoral y la tendencia incremental de los egresos primarios en instancias de Rendición de Cuentas».
Un tercer aspecto es incertidumbre macroeconómica. La volatilidad del crecimiento del PIB en Uruguay, sumada a un contexto internacional incierto, podría resultar en un crecimiento menor al proyectado, afectando las metas fiscales.
Recomendaciones
El CFA resalta que «el programa fiscal se vería fortalecido si estuviera acompañado de medidas de recorte del gasto estructural, cuyo efecto es conocido, cierto e inmediato». Según sus estimaciones, «el CFA nota que incluso un recorte al gasto permanente a partir de 2026 (0,3% del PIB) sería un elemento importante para darle mayor solidez al plan y asegurar el cumplimiento de las metas de RFE, estabilizando el ratio de deuda antes del año electoral».


Debo suponer que , GASTOS ESTRUCTURALES son los de FUNCIONAMIENTO, FUNCIONARIOS , EQUIPOS , e.t.c.