Fue fortuito que la decisión de la Corte Suprema se diera a conocer la misma mañana en que recibimos un informe económico decepcionante, que mostraba tan solo un 1,4 % de crecimiento anualizado del PIB en el cuarto trimestre.
Esto se debe a que la corte posiblemente salvó a Trump de sí mismo y les hizo un gran favor a muchos republicanos escépticos sobre los aranceles.
Puede que los aranceles no hayan resultado ser el lastre económico que algunos predijeron, al menos no todavía. Pero había muchas señales de que perjudicaban una economía que se perfilaba como el mayor problema del Partido Republicano para las elecciones intermedias de 2026.
El presidente Donald Trump sostiene una gráfica mientras habla durante el evento de anuncios comerciales «Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser rico» en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca el 2 de abril de 2025 en Washington.
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Es discutible cuánto de esos problemas económicos se deben a los aranceles de Trump. Tampoco está claro que la eliminación de los aranceles mejore rápidamente la situación. (Y Trump puede probar otros métodos para imponer aranceles).
Pero al menos por ahora, la corte ha eliminado una variable significativa en una ecuación que no funcionaba para Trump ni para el Partido Republicano.
El problema político de su iniciativa arancelaria era que, si funcionaba, eso iba a llevar tiempo. Se trata de un proceso para devolver la fabricación a territorio estadounidense. Pero los problemas políticos del Partido Republicano son aquí y ahora.
Los republicanos han pasado el último año prácticamente sin hacer nada mientras Trump imponía impuestos masivos a las importaciones que contradecían la arraigada ortodoxia republicana de libre comercio.
Pero a partir de mayo pasado, quienes detestaban estos aranceles tenían motivos para creer que los tribunales podrían hacerles el trabajo sucio. Fue entonces cuando el poco conocido Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos anuló por primera vez los aranceles de Trump.
Esa apuesta finalmente dio sus frutos. Si lo hizo lo suficientemente pronto como para salvar al Partido Republicano en 2026 es otra cuestión.


Trump es un inepto, dicho por la propia madre hace bastante tiempo.
Mientras el planeta siga tolerando a esa gentuza que tiene la maquinita de imprimir los billetes que el planeta acepta como pago, pues todo mal. Nunca se va salir de esto.
Es inconcebible que teniendo una deuda de 38 mil billones ese país se dé el lujo de sargentear al resto!!!
Cómo es posible que UN solo país pueda controlar todo lo que se le antoje y ponerle un impuesto del 15% a todo el mundo…?
La única explicación es que en cada país es tan alto el nivel de la corrupción existente, que frena la creación de un mecanismo internacional que corte por lo sano esta falacia económica universal.
El método que facilitaría un comercio más justo y conduciría a un movimiento más equilibrado y racional, a la vez que incrementaría el intercambio comercial aumentando los volúmenes sobre todo en las naciones menos pudientes, pues sería que se usaran dólares para comprarle a Estados Unidos y a nadie más, euros para comprar en la Unión Europea, pesos para comprarle a Uruguay, rands para Sud África, yuans para China, etc.
De esta manera cada país si quiere comprar algo afuera debe adquirir la moneda local antes de ir de compras.
Es tal cual cuando uno mismo se va de viaje por ahí, debe comprar los euros o lo que sea para poder comprar dentro de su destino vacacional, pues una vez aterrizado los pesitos uruguayos no son aceptados. Eso ocurre en todos lados a menos que sea una dolarizada república bananera del Tercer Mundo y bajo la pata del tío Sam.
De esa manera existiría el respeto por la moneda local, la única cuyo valor, emisión y circulación están respaldados por un Banco Central y garantizados por la constitución del país emisor.
Y de esta manera también se terminaría la manipulación y el abuso de cualquier economía nacional dominada por una moneda que no es la local y cuyo valor no depende de la realidad económica verdadera sino de las especulaciones e intereses de entidades extranjeras en países extranjeros.
Hasta el momento parece que no existe nadie con los productos gallináceos bien puestos como para proponer un nuevo orden comercial mundial que defienda la justicia del intercambio económico internacional.
La corrupción y la cobardía de los gobiernos tercermundistas son responsables de las miserias y desigualdades de los pobladores del mundo pobre.
Pero la situación está cambiando. Ya hay decenas de países que comercian entre ellos con su propia moneda, sin utilizar el dólar (y obviamente ahorrando las comisiones de cambio) y cada día son más y los volúmenes mayores.
Es una cuestión de suprimir un intermediario indeseable, y también una cuestión de dignidad y de respeto hacia uno mismo.