Después de años alternando entre el survival horror y la acción, Resident Evil Requiem parece haber encontrado el equilibrio. La nueva entrega de Capcom no intenta elegir un solo camino: mezcla tensión, exploración, combate y miedo constante en una historia donde dos protagonistas ofrecen experiencias completamente distintas.
En esta nueva etapa tenemos a Grace Ashcroft, una joven analista del FBI que termina atrapada en una investigación conectada con antiguos experimentos biológicos. Su parte del juego apuesta a un terror más clásico: escenarios oscuros, silencio incómodo, poca munición y enemigos que aparecen cuando menos se esperan. Jugar con Grace obliga a avanzar con cuidado. Cada puerta genera dudas y cada recurso puede marcar la diferencia entre sobrevivir o no.
Si bien es cierto que para algunos, este modo no es de tanta acción como el de nuestro queridísimo León, en más de una ocasión te dejará con los pelos de punta y te sacará unos buenos sustos.
Y hablando de el histórico personaje de la saga León S. Kennedy. Quien nos da una experiencia de juego diferente manteniendo su agresividad y dinamismo. Con él, el combate tiene más peso: hay armas más potentes, enfrentamientos directos y secuencias cargadas de adrenalina. Aun así, León no se siente invencible. El juego lo muestra más cansado y marcado por todo lo vivido en entregas anteriores, algo que también aporta un tono más humano a la historia y sin duda nos refleja a un León más vulnerable.
La diferencia entre ambos personajes no es solamente narrativa. También cambia la forma de jugar. Con Grace conviene esconderse y administrar recursos; con León, atacar rápido puede ser la mejor estrategia. Esa dualidad evita que el juego se vuelva repetitivo y mantiene la tensión constante.
Otro de los puntos más llamativos de Requiem es su ambientación. Los escenarios abandonados, la iluminación mínima y los sonidos lejanos recuperan esa sensación de incomodidad que convirtió a Resident Evil en una de las franquicias más importantes del género. Incluso los enemigos aportan algo distinto: algunos conservan comportamientos extrañamente humanos, haciendo que el horror se sienta todavía más perturbador.
Además, el juego permite alternar entre primera y tercera persona, dando libertad para vivir la experiencia de una manera más inmersiva o más cinematográfica.
Resident Evil Requiem no busca reinventar la saga por completo. Lo que hace es recordar por qué funcionó durante tantos años: porque el verdadero terror aparece cuando el jugador siente que nunca está realmente a salvo.


