Falleció a los 93 años Richard Lamparski, el hombre que seguía a las estrellas del cine. En marzo de 1965 empezó a emitir por una radio de EE.UU un programa de entrevistas que duró décadas. Allí grabó a Dorothy Parker borracha y brillante, a Marlene Dietrich diciendo barbaridades, a Gloria Swanson contando cómo perdió todo su dinero y a decenas de actores de cine mudo que ya nadie recordaba que seguían vivos.
Sin presupuesto, sin redacción, sin siquiera un fotógrafo, Lamparski se convirtió en detective de celebridades olvidadas. Recorría Manhattan con una grabadora Uher y un cuaderno, llamaba a puertas, sobornaba a porteros, revisaba guías telefónicas antiguas. Así encontró a la primera actriz que interpretó a Jane en las películas de Tarzán viviendo en un tráiler en Nueva Jersey, a un galán de los años veinte convertido en vendedor de seguros, a una estrella infantil de los treinta que ahora limpiaba oficinas por la noche.
Entre 1967 y 1995 publicó once volúmenes de Whatever Became Of…? (Que fue de….), libros que hoy parecen ingenuos pero que en su momento fueron revolucionarios. No había internet; la única forma de saber si Butterfly McQueen seguía viva era que Richard Lamparski la localizara, la entrevistara y escribiera tres páginas con su nueva dirección, su nuevo oficio y, a veces, sus opiniones políticamente explosivas (porque las estrellas olvidadas ya no tenían nada que perder y hablaban sin filtro). Los críticos lo acusaron de voyeurismo y de regodearse en el fracaso ajeno. Él respondía que simplemente rescataba historias antes de que se perdieran para siempre. “La fama es un accidente –decía–. Lo interesante es lo que una persona hace cuando el accidente termina”.

