Rodney Ray Rogers, jugador de basket

Rodney Ray Rogers, el ala-pívot en la NBA que aterrorizaba defensas con su mezcla de fuerza bruta y delicadeza en el tiro exterior, falleció a los 54 años tras años de lucha silenciosa contra las secuelas de un accidente que lo dejó tetrapléjico en 2008.

Nacido y criado en Durham, Carolina del Norte, Rodney llegó a la NBA en 1993 como la novena elección del Draft, seleccionado por Denver Nuggets tras una carrera universitaria brillante en Wake Forest. Durante doce temporadas pasó por nueve franquicias, pero fue en Phoenix Suns donde escribió su página dorada: en la campaña 1999-2000 se llevó el premio al Mejor Sexto Hombre de la liga, promediando 12,5 puntos y convirtiéndose en el prototipo del “stretch four” antes de que el término existiera. Apodado “The Terminator” por su físico intimidante y su forma implacable de atacar el aro, Rogers era de esos jugadores que cambiaban el ritmo del partido en cuanto pisaba la cancha.

El 28 de noviembre de 2008, un accidente en quad cerca de su casa natal cambió todo. Una caída por un terraplén le fracturó varias vértebras cervicales y lo dejó paralizado del cuello hacia abajo. Tenía 37 años y acababa de retirarse. Muchos pensaron que su historia terminaría allí. No conocían a Rodney.

En los años siguientes se convirtió en mucho más que un exjugador. Desde su silla de ruedas dio charlas motivacionales, visitó hospitales y creó la Fundación Rodney Rogers para niños con lesiones medulares y mostró una sonrisa que desarmaba a cualquiera. “Dios me dio otra misión”, decía cada vez que le preguntaban cómo seguía adelante. Quienes lo vieron en persona cuentan que nunca escucharon una queja; solo gratitud y ganas de ayudar.

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