La gestión de Cristina Lustemberg al frente del Ministerio de Salud Pública (MSP) atraviesa su momento más crítico, envuelta en una profunda crisis institucional y política. Aunque la ministra asumió el cargo respaldada por un sólido perfil técnico y su trayectoria como pediatra, una sucesión de polémicas administrativas, reveses jurídicos y, fundamentalmente, un fuerte desborde interno han transformado los elogios iniciales en severos cuestionamientos sobre su capacidad de liderazgo y control institucional.
El frente más complejo para la jerarca se trasladó en los últimos meses al interior de la propia cartera, desatando un escenario de renuncias en cadena y un evidente desmantelamiento de sus cuadros técnicos de confianza.
La salida de figuras de peso, como la exdirectora general de Salud, la doctora Fernanda Nozar, quien argumentó motivos académicos en medio de la tormenta, se sumó a un sismo institucional aún mayor: la renuncia masiva y en bloque de los integrantes de la Comisión Honoraria de Salud Pública.
Este organismo asesor, compuesto por reconocidos catedráticos de la Facultad de Medicina, pegó el portazo tras manifestar profundas discrepancias con la conducción de la ministra.
En ámbitos médicos y de la oposición, estas bajas consecutivas son leídas como el síntoma de una conducción cada vez más vertical y cerrada, donde los criterios políticos de la cúpula han comenzado a chocar de frente con los dictámenes estrictamente técnicos.
El detonante que unió la crisis interna con el malestar parlamentario radica en el plano administrativo-judicial, encendido por el llamado «Caso Soledad Barrera». La polémica estalló luego de que Lustemberg resolviera rebajar de cinco a tres años la inhabilitación aplicada a una anestesista involucrada en un caso de mala praxis que derivó en la muerte de una paciente.
Esta decisión, tomada de forma discrecional y sin informar previamente a la Comisión Honoraria, que había sugerido la máxima sanción, fue calificada por los técnicos como una desautorización directa a su trabajo.
Para la oposición, liderada en el Senado por figuras como Martín Lema, este episodio evidencia una alarmante falta de liderazgo y debilidades sistémicas en los controles del MSP.
La exigencia de responsabilidades políticas e incluso los pedidos de destitución han inundado las redes sociales y los pasillos legislativos. En este escenario de marcada polarización, el capital político de la ministra se encuentra bajo una auténtica prueba de fuego.
Mientras el oficialismo intenta blindar su figura en el plano digital destacando la implementación de reformas estructurales y planes como «Salud sin esperas», destinado a reducir los tiempos de atención médica, la narrativa de la oposición avanza con fuerza aprovechando el desorden interno.
La discusión pública se ha trasladado directamente al plano de las redes sociales, que, como ya es costumbre, encienden un debate fuertemente polarizado. Sin embargo, en la red social X (antes Twitter), las críticas aumentaron significativamente.
El más reiterativo en los cuestionamientos es el senador del Partido Nacional, Martín Lema, quien apunta de manera frontal al caso de la anestesista. Su último mensaje al respecto, a través de su cuenta personal de X, señaló: “No contestar la demanda por parte del MSP benefició nuevamente a la anestesista suspendida. Esto se suma a la pésima decisión de la ministra Lustemberg de bajar la sanción de inhabilitación. No hay garantías asistenciales”, fustigó en referencia a la falta de respuesta ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA).
Sobre ese mismo tema se pronunció el diputado nacionalista Federico Casaretto, quien publicó un extenso texto en su cuenta de X exigiendo de forma eufórica que la ministra abandone el puesto y pidiendo al presidente Yamandú Orsi que le solicite la renuncia. “LUSTEMBERG SE TIENE QUE IR”, tituló su posteo, en el que agregó: “Cada vez queda más al desnudo la operación de la ministra en defensa de la anestesista condenada por homicidio culposo”.
“Aquí están las consecuencias de que su ministerio no haya comparecido ante el TCA. Se abre la puerta a que se le dé la razón a la anestesista y pueda quedar incluso sin ninguna sanción. La operación no solo consistió en reducir la sanción de 5 a 3 años, sino que fue acompañada de esta incomprensible omisión de presentarse ante el TCA. Lustemberg y su gestión no le dan garantías a la población”, continuó el legislador.
Asimismo, ya comenzaron a replicarse las etiquetas en defensa de la víctima de la mala praxis médica. La usuaria @adriana_291e publicó: “¡Lustemberg, tenés que renunciar ya! Sos una vergüenza. #RenunciáLustemberg #JusticiaPorSoledad”, aclarando además que no confía en la titular de la cartera. En tanto, el usuario Elliot (@ElliotAlder1990) pareció sorprenderse de que la ministra continúe en sus funciones y sentenció: “¿Sigue en el cargo después del escándalo?”.
Defensa de la ministra
La contraofensiva en defensa de la jerarca llega por parte de militantes y usuarios afines al Frente Amplio. Diversos comentarios destacan las mejoras en infraestructura, como las policlínicas y el Plan 8×8, así como iniciativas vinculadas a la vacunación, la salud mental en los liceos y la atención primaria, comparando positivamente estos hitos con gestiones anteriores.
A su vez, algunos usuarios la consideran “de las mejores ministras del gabinete”. Entre las expresiones más comunes en X se lee: “La ministra está trabajando muy bien”, “Genia, ministra” y “Mientras tanto, trabaja y trabaja bien”. También abundan las críticas hacia la oposición, a la que acusan de “atacar sin fundamento” o de actuar con hipocresía, ejemplificando con situaciones ocurridas bajo otros gobiernos.
La usuaria detrás de la cuenta @Lourdes11338469 comentó el posteo del propio Casaretto señalando: “¿Quién sos vos para pedir que renuncie? ¡Quién sos! Fantasma”. Por su parte, @Claudiouri21874 afirmó: “La anestesista que pague por su error, está bien; yo lo que te digo es que hasta ahora la mejor ministra, y por lejos de los demás, es Lustemberg”.
Otros dejaron de manifiesto su alineación política explícita, como el usuario @nelsonmonoche, quien concluyó: “¡Gracias, Lustemberg! Cuando la derecha te ataca, sabemos que estás haciendo las cosas bien. ¡Genia, ministra! Gracias”.

