Uruguay continúa consolidándose como un país de acogida y protección para personas que huyen de distintas formas de vulnerabilidad en el mundo, afirmó la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, en el marco de una actividad conmemorativa por los 20 años de la Ley Nº18.076, “Ley de Refugiados”, organizada por la Cancillería y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en el marco del Día Mundial de las Personas Refugiadas. A la salida de ese encuentro, en declaraciones a Diario La R, Csukasi sostuvo que el país mantiene una tradición que lo distingue en la región, al funcionar como un “alero de protección” para personas que llegan no solo por conflictos armados, sino también por otro tipo de situaciones críticas que los obligan a dejar sus hogares.
“Uruguay sigue siendo hoy un lugar de protección que muchísima gente del mundo elige para escapar de situaciones críticas”, señaló. En ese sentido, remarcó la importancia de eventos como el realizado recientemente para reflexionar sobre el sistema de refugio y sus desafíos.
Csukasi subrayó que la vigencia de la ley 18.076, de 2006, debe ser defendida y fortalecida. “Tenemos que entender por qué Uruguay es diferente y por qué debemos cuidar este sistema de refugio”, afirmó, al tiempo que insistió en la necesidad de que el Estado garantice condiciones dignas para quienes buscan reconstruir su vida en el país.
Sin embargo, la subsecretaria advirtió sobre un problema estructural que atraviesa al sistema: la acumulación de solicitudes sin resolver. Según explicó, en los últimos años Uruguay recibe en promedio unas 1.500 solicitudes de refugio al año, lo que ha generado un stock de alrededor de 30.000 expedientes pendientes de resolución.
El principal cuello de botella, indicó, se encuentra en la capacidad institucional para procesar los casos. Si bien toda persona solicitante queda amparada inicialmente bajo el régimen de protección, la definición formal del estatus puede demorar años.
“Entre que una persona ingresa y su caso es analizado por la comisión pueden pasar años”, señaló. Csukasi atribuyó esta situación a la falta de recursos humanos y financieros, una debilidad que ha sido parcialmente compensada por la cooperación internacional y el trabajo conjunto con ACNUR y organizaciones de la sociedad civil como el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (SEDHU).
En ese marco, Csukasi destacó el rol de entidades sociales que han colaborado históricamente con el Estado. “El sistema se sostiene también gracias a la comunidad y a la cooperación internacional, pero no alcanza”, afirmó.
Consultada sobre qué implica concretamente obtener el estatus de refugiado, Csukasi explicó que no se trata de un beneficio adicional en términos materiales, sino de un reconocimiento jurídico que permite a la persona residir legalmente en Uruguay bajo una condición específica de protección internacional. “El refugio no otorga ventajas económicas; otorga la posibilidad de vivir en Uruguay con una documentación que reconoce una situación particular de vulnerabilidad”, explicó.
Mercosur-EFTA y el traspié suizo
En otro tramo de la entrevista, la subsecretaria se refirió al acuerdo entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), destacando que Uruguay ya ha avanzado en su ratificación junto a otros países como Islandia, Noruega y Brasil. Según indicó, aunque Suiza registró recientemente un traspié parlamentario en una de las votaciones, el proceso sigue abierto y podría retomarse tras el receso europeo. “Lo importante es que el acuerdo puede entrar en vigencia de forma parcial entre los países que ya lo han ratificado”, señaló.
En paralelo, mencionó avances en la apertura de mercados para productos uruguayos, como el reciente envío de leche en polvo a Indonesia, en el marco de habilitaciones sanitarias más que de acuerdos comerciales formales. En cuanto a las negociaciones dentro del Mercosur, la jerarca reconoció que persisten diferencias en torno a la distribución de cuotas, un tema que será central en la próxima cumbre de presidentes del bloque. “Es una discusión política. Los números ya están, pero lo que falta es un acuerdo entre países”, explicó.

