Ser conscientes del estado actual del vínculo y las vías para profundizarlo – ampliarlo, diversificarse- en pro de alcanzar nuevos estadios de relacionamiento se constituye como la tarea principal de todos quienes trabajarán para esa visita

Sobre visitas de Estado, críticos culinarios y crisoles para medir resultados.

Además de ser el principal destino para las ventas externas de Uruguay– por las dudas, esto significa ingresos de divisas a nuestro país, creación y mantenimiento de puestos de trabajo, efecto derrame al sector servicios, etc-, China es el principal destino para los 3 sectores más relevantes en las exportaciones uruguayas: la carne, la soja y la celulosa.

En la búsqueda permanente por el resultado, y por el análisis del resultado se da por sentado todo lo demás. 

Es como el crítico de comida que analiza un plato por el plato en sí mismo. En ningún momento – imagino yo, quizás sea de otra manera- piensa en la persona que fue temprano a buscar el pescado, o el que abrió el local esa mañana para empezar a poner en remojo las verduras que luego serían parte de lo que el chef elegiría para armar ese plato. 

Y por lo general, las cosas suelen ser mucho más complejas que lo que se deja ver. Complejas en cuanto contenido y concatenación de hechos para que esas cosas se den.

Y si el ejemplo del chef y su plato reviste cierta complejidad y puede servir para considerar la cuestión, ¿qué decir de una Visita de Estado de un presidente a otro país? 

Para empezar: para que el presidente – en este caso, el nuestro, el uruguayo, visite, en este caso, la R.P. China- se necesita una invitación oficial, de su par chino – nada más y nada menos que el líder de la (¿primera?) gran potencia mundial del momento-. 

De allí para adelante, hacer cuadrar las agendas de uno y otro y dotarlas de contenido, contenido que no se construye de un día para el otro si no que es el reflejo de cuán vivo está el vínculo bilateral, en base a décadas de construcción.

Ser conscientes del estado actual del vínculo y las vías para profundizarlo – ampliarlo, diversificarse- en pro de alcanzar nuevos estadios de relacionamiento se constituye como la tarea principal de todos quienes trabajarán para esa Visita. En una relación de semejante asimetría – en cuanto tamaño, equipos técnicos y recursos disponibles- estos comienzan a ser los ingredientes que, finalmente, vestirán el plato que algún ilustre crítico analice.

Así, en el después, pero sobre todo en el durante, se escribe y se buscan resultados en base a la foto principal: la de los dos presidentes reunidos, la de los acuerdos firmados, la del caballo anunciado como regalo oficial. 

Y de forma paralela se opina sobre los números, la cuantía de la delegación, la composición de la misma y el exorbitante gasto que le significa al Estado – y por añadidura, al pueblo-.

De nuevo, la foto. El plato servido, nada antes y nada debajo, solo la inmediatez tan propia de nuestra era y nuestra ágora digital.

¿Resulta necesario que el chef abandone sus dominios al interior de la cocina para contarle a cada comensal el porqué de la elección de sus ingredientes, los tiempos de cocción o la combinación de grasa – acidez- sal que eligió para la elaboración de ese plato? 

Por lo general no, porque la comida se trata de algo sensorial e inmediato, en la que el resultado se percibe al momento. 

Pero como una visita de Estado es algo un tanto más complejo haremos a continuación un esbozo para clarificar algunas cuestiones básicas.

En primer lugar, el hecho en sí mismo de que el presidente de la República Oriental del Uruguay, Prof. Yamandu Orsi haya visitado al presidente Xi Jinping, en Visita de Estado, es un resultado en sí mismo. Resultado de una relación diplomática de 38 años de historia, en la que todos los presidentes uruguayos han visitado a sus pares chinos, construyendo y aportando a un vínculo que le ha traído contundentes resultados a nuestro país. 

Desde hace más de una década China es el principal destino para las exportaciones uruguayas, con números que duplican lo que Uruguay exporta a los 28 países de la Unión Europea, y que superan lo que Uruguay exporta a EEUU y Brasil sumados

Estos números, no menores para un país de base agroexportador podrían – deberían- formar parte del debate sobre quien integró y quien no la delegación, pero continuemos.

Además de ser el principal destino para las ventas externas de Uruguay– por las dudas, esto significa ingresos de divisas a nuestro país, creación y mantenimiento de puestos de trabajo, efecto derrame al sector servicios, etc-, China es el principal destino para los 3 sectores más relevantes en las exportaciones uruguayas: la carne, la soja y la celulosa. 

Y China es, además de todo esto, el principal oferente de cooperación internacional para nuestro país, lo que supone oportunidades específicas que trascienden los intercambios comerciales: becas para estudiantes uruguayos, existencia de Instituto Confucio, proyectos de investigación y laboratorios conjuntos, proyectos para que jóvenes deportistas uruguayos entrenan en China, entre otros. 

 Es por todo esto que la delegación oficial que integró la comitiva del Presidente de la República contó con Ministros de Estado – Canciller, Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y Ministra de Industria, Energía y Minería-, Presidentes de Institutos y Agencias Nacionales – INAC, INIA, Uruguay XXI- , y un importante componente volcado a la ciencia y la tecnología ( China es hoy en día el principal emisor de patentes del mundo, por si alguien se pregunta qué podemos aprender o qué podemos hacer con este país en este campo)

Nótese, respecto a los números, lo siguiente: Hay una delegación oficial, compuesta por quienes integran la comitiva presidencial y hay una comitiva que acompaña – en carácter particular- a esta comitiva presidencial. Dentro de esa el mayor número se constituye por empresarios que, por motus y medios propios forman parte de la misiva, en el entendido de que acompañar a un Presidente a su principal socio comercial, en visita de Estado, repercute positivamente en sus oportunidades comerciales con dicho país. 

En síntesis, una vez que se supera la noción básica de lo que se entiende por gasto, y lo que reviste la categorización de inversión, resulta evidente que lo que el Estado uruguayo realizó en esta Misión es una inversión que a las luces de los resultados que hacen a la relación bilateral con el país al cual se realizó, es no sólo justificada, si no también necesaria para continuar proyectando los vínculos actuales.

Pero como buscamos responder no solo a los cuestionamientos respecto a los números, sino a los resultados concretos, vamos a insistir en el ejercicio de la memoria y la búsqueda de contenido, recordando que iniciamos este texto haciendo mención a la importancia de considerar lo que no se ve.

Y lo que no se ve, en este caso, es el hecho de que Uruguay ha mantenido con la R.P. China una política de Estado que, en la última década y por medio de muy acertadas decisiones políticas, y brillantes ejecuciones diplomáticas, ha redundado en un posicionamiento otrora impensado, en el gigante asiático.

Nuestro país mantiene hoy, con la R.P. China, una Asociación Estratégica integral, estadio al que se accedió justamente por la convicción y esfuerzos realizados desde hace décadas. Esta Asociación estratégica integral supone mayor relacionamiento en áreas de beneficio mutuo, que trascienden los vínculos meramente comerciales, sobre los cuales comenzó la relación bilateral, hace casi 40 años. 

Poder entender y dimensionar esos pasos, sus potencialidades y los esfuerzos que supusieron es un ejercicio necesario para, en primer lugar, valorar lo que se ha conseguido y, acto seguido, dimensionar hacia donde se puede – si se quiere- ir.

Hace tan solo 8 años, Uruguay disponía en China de su Embajada en Beijing, y un Consulado General en Shanghái, para cubrir el país más poblado de la tierra y con una extensión similar a la de Europa. 

Hoy nuestro país cuenta con un Consulado General para el Sur de China – región a la cual, desde la apertura de la oficina las exportaciones crecieron en un 68% y son iguales a lo que Uruguay exporta a Argentina, Paraguay y Perú sumados-, un Consulado General en Chongqing, para el Oeste del territorio chino y un nuevo Consulado General en las Regiones Administrativas de Hong Kong y Macao.

Estos ingredientes – que no salen en la foto- son el soporte de la relación entre los dos países, son consecuencia de todas las anteriores visitas de Estado de los presidentes uruguayos y son, a su vez, la semilla, como lo ha sido la visita del presidente Orsi, de todo lo que vendrá después en una relación que, desde hace 38 años, no se detiene. 

Resulta que ese es el resultado.

 

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