La noche del 14 de julio sorprendió al sector agropecuario. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) comunicó que quedaban suspendidos los permisos para exportar ganado bovino en pie con destino a faena inmediata. El impacto fue inmediato: las gremiales rurales se pusieron en alerta, los legisladores de la oposición reaccionaron y los productores se mostraron confundidos y desconcertados. La exportación de ganado en pie ha sido, en los últimos años, uno de los rubros más dinámicos del agro uruguayo. En el ejercicio 2024/25 se exportaron 386.768 cabezas de ganado, un 24,5% más que el año anterior, por más de 353 millones de dólares. Turquía fue uno de los destinos principales. Por eso, la decisión del MGAP, lejos de ser técnica, está cargada de lecturas políticas y consecuencias económicas.
El Ministro de Ganadería, Alfredo Fratti dijo ayer que la decisión fue “una alerta a la sociedad en su conjunto, y al gobierno”. “Esto se debe a que a la fecha llevamos 22.711 cabezas de ganado exportadas para faena inmediata, y el año pasado, en todo el año, fueron 14.621, a lo que se suma seis empresas cerradas vinculadas al rubro y 1.030 trabajadores en el seguro de paro”. “Si seguimos este ritmo, vamos camino a duplicar la cantidad exportada en 2024. Y si la industria para una semana, hay que pensar en lo que pierde el país” dijo el ministro.
Fratti indicó que se trata de una medida momentánea y no significa una prohibición. «Momentáneamente suspendida no es prohibido. El idioma español es claro», dijo el ministro.
Frente a las críticas por esta decisión indicó “a mi nadie me puede decir que no defendí el campo, no nací en avenida Brasil y Cavia, nací en el medio del campo”.
Las autorizaciones para las exportaciones se tomarán ahora por parte de Presidencia de la República y el Ministerio de Economía señalando Fratti al respecto que las autorizaciones “no puede ser solo una resolución del ministro de Ganadería”.
El campo se pronuncia
La primera reacción no provino del Parlamento, sino del sector agropecuario. Los principales gremiales rurales expresaron su incredulidad y malestar. La Asociación Rural del Uruguay (ARU) calificó la medida como “una pésima señal”, al considerar que limita el precio del ganado y contradice los principios de libertad de mercado. Su presidente, Rafael Ferber, sostuvo que esta decisión es un “mensaje negativo” ya que restringe el valor de los animales.
En la Federación Rural, otra de las principales gremiales del sector agropecuario, la noticia también fue recibida con descontento. Su presidente, Rafael Normey, calificó la medida de “nefasta y negativa.”

Los legisladores opositores se plantaron firme frente a la medida
El senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva no escatimó en críticas, en redes sociales se preguntó con ironía: «¿Fratti o el Frente Amplio va a pagar la multa a Turquía? Cuando se enteren que no exportamos más y se vayan a Brasil, ¿quién le va a explicar a los paisanos que bajó el precio de su ganado?».
Además en otro posteo el senador señaló que “El Ministro le mintió el la cara a los productores. El mecanismo de la exportación de ganado en pie otorga previsibilidad a la gente de campo para que sus ganados valgan lo que tiene que valer”.
Da Silva anunció que pedirá la comparecencia urgente del ministro Alfredo Fratti en la Comisión de Ganadería del Senado.
Por su parte, el senador del Partido Colorado Pedro Bordaberry, también se sumó al cruce. Calificó la decisión de «ininteligible», y advirtió que responde a «presiones de unos pocos grandes frigoríficos». acusó a Fratti de «no creer en la ganadería» y lo llamó «irresponsable» por no prever el impacto internacional de la medida.
El Frente Amplio adoptó una postura más reservada. Ningún legislador oficialista se pronunció públicamente hasta el momento en defensa de la medida del MGAP, y desde el entorno del ministro Fratti se explicó que se trata de una “medida técnica y temporal” orientada a la “apertura de nuevos mercados”.
Impacto internacional
Uno de los mercados más relevantes para la exportación de ganado en pie uruguayo es Turquía, que ha sido un destino clave para este rubro en los últimos años. La suspensión de permisos, amenaza con desestabilizar acuerdos previamente establecidos, poniendo en riesgo contratos firmados que ya contemplaban embarques programados.
Esta situación podría derivar en penalidades económicas para el país, debido a posibles incumplimientos de plazos y condiciones acordadas. Además, desde el sector exportador se menciona que varias partidas de ganado ya estaban listas para ser enviadas, pero ahora deberán permanecer en espera, lo que no solo implica un costo económico, sino también un impacto negativo sobre la reputación del país como proveedor confiable en los mercados internacionales.
En algunos casos, las partidas podrían incluso ser canceladas, lo que agrava aún más las consecuencias de esta decisión.
En Argentina, la situación no pasa desapercibida, dado que el país comparte una porción significativa de sus exportaciones de carne con los mercados internacionales en los que Uruguay compite directamente. La posibilidad de que los productores uruguayos reduzcan su presencia en el comercio global del ganado en pie podría representar una oportunidad para los exportadores argentinos de aumentar su cuota de mercado. Sin embargo, también existen riesgos asociados.
Los productores argentinos, especialmente los pequeños y medianos, podrían beneficiarse de la vacante dejada por Uruguay en ciertos mercados, pero la medida también genera incertidumbre sobre sus posibles efectos en los precios internacionales, lo que podría complicar la situación interna.
Los actores privados, como los frigoríficos argentinos, observan con atención esta decisión, ya que su impacto podría cambiar las reglas del juego en la industria cárnica regional.
Un camino incierto
La suspensión de los permisos de exportación de ganado dejó en evidencia una tensión entre las políticas gubernamentales y las necesidades del sector agropecuario. Sin detalles técnicos claros, la medida generó un clima de incertidumbre que afecta no solo a los productores, sino también a la percepción pública sobre la dirección que tomará el sector en el futuro cercano.
En lugar de resolver posibles problemas de fondo, esta acción encendió un debate sobre la efectividad de las políticas actuales y la falta de diálogo con los actores clave del agro.
En este contexto, las decisiones de Uruguay no solo influyen sobre su economía interna, sino que también redefinen las dinámicas comerciales regionales. Aunque los efectos inmediatos pueden parecer limitados, las repercusiones a largo plazo, tanto en términos de competitividad como de relaciones diplomáticas, son aún inciertas y podrían alterar el equilibrio de poder en el comercio de productos agropecuarios.


Siempre es preferible que se exporten cortes de carne. El precio es superior y la fanea brinda fuentes de trabajo. Era obvio que la oposición protestaría. Una, para llevar al contra al gobierno. Otra porque históricamente han celebrado la pérdida de puestos de trabajo menos trabajadores sindicalizados.
Si, claro. Están arrasando con la economía interna!!! El «agro» ( grandes latifundistas) siempre se queja… Des el S.XIX..