Diario La R, junto a un grupo selecto de periodistas de África y Asia integrantes del Programa del Centro Internacional de Comunicación y Prensa de China, fue invitado por el Departamento de Prensa, Comunicación y Diplomacia Pública del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, en colaboración con la Región Administrativa Especial de Hong Kong, a conocer y comprender esta parte de China, bajo el lema “un país, dos sistemas”.
Como primera parada, visitamos “Tai Kwun”, que en cantonés significa “la gran estación” y es un complejo cultural que alberga la antigua Prisión Victoria, la Comisaría Central de Policía, la antigua Oficina Central de Magistrados en el corazón de la isla. El mismo, fue construido en el siglo XIX con el fin de que la isla pudiese combinar el orden, la justicia y los servicios penitenciarios en un solo lugar.
Para principios del siglo XX, el complejo contaba con un sistema judicial completo de circuito cerrado, los antiguos Juzgados de Paz Centrales eran responsables de escuchar los casos, la antigua Estación Central de Policía era responsable de mantener la ley y el orden, y la Prisión Victoria era responsable de la detención.
Con el correr de los años, se ha transformado en un monumento y museo de arte para locales y visitantes. Cabe mencionar que el proyecto de revitalización obtuvo el máximo galardón de excelencia del “Premio de la UNESCO para la Conservación del Patrimonio Cultural de Asia y el Pacífico” en 2019. Actualmente, el museo alberga 16 edificios históricos conservados y revitalizados, entre ellos la prisión y la oficina central, así como dos edificios contemporáneos diseñados por prestigiosos estudios de arquitectura.
Este lugar puede recorrerse de forma libre o mediante visitas guiadas, como fue nuestro caso, lo que permitió conocer a fondo la historia y los episodios más significativos que resguardan sus edificios.
La Prisión Victoria: represión y resistencia
La Prisión Victoria es el primer edificio permanente de estilo occidental y la primera cárcel establecida en Hong Kong. Construida en 1841, está ubicada en Hollywood Road, en el centro de la isla, donde refleja las necesidades iniciales de gobernanza británica tras la ocupación. Como eje central del sistema penitenciario, ha sido testigo de los cambios históricos desde el período colonial hasta el retorno de la zona a China, incluyendo la Segunda Guerra Mundial y el alojamiento de los refugiados vietnamitas. Por otro lado, es considerada un lugar de patrimonio por su significado cultural.
Durante la ocupación por parte del ejército británico, esta prisión fue utilizada para detener en mayor parte a piratas y bandidos. Aunque existían celdas subterráneas, se dice que rara vez fueron utilizadas.
En la Segunda Guerra Mundial, la Prisión Victoria experimentó importantes cambios. Tras la caída de Hong Kong en 1941, la prisión se utilizó para encarcelar a dignatarios y generales aliados. Tras la restauración de la soberanía de Hong Kong, la cárcel reabrió sus puertas en 1946 y se convirtió en un centro de acogida para los refugiados vietnamitas en barco. En 1995, fue declarada monumento histórico y pasó a ser parte del complejo histórico Tai Kwun.
En la actualidad, combina exposiciones históricas con actividades públicas.
Dentro de su relevancia cultural, figuras famosas como el poeta Dai Wangshu y el revolucionario vietnamita Ho Chi Minh estuvieron encarcelados allí, lo que resalta su papel como símbolo de la política y la justicia.
Los visitantes pueden recorrer la apariencia original de la prisión y acceder a exposiciones especiales de forma gratuita, y aprender sobre la historia de los servicios judiciales y penitenciarios de Hong Kong a través de instalaciones interactivas.
La Prisión Victoria exhibe desarrollos en el diseño de prisiones para darse cuenta de la evolución de las ideas y prácticas penales. Preserva la memoria del trabajo forzado de los presos que ayudaron a construir la prisión. A su vez, lo que en su momento fue un espacio dedicado a la ley y el orden, este lugar para la justicia, en ocasiones, quedó comprometido por las realidades históricas de la xenofobia, racismo e injusticia, así como también fue testigo de la reforma penitenciaria del país. Recorrer la prisión, con sus celdas de techos abovedados, puertas de hierro, escalera de granito y columnas originales, invita a una reflexión crítica sobre la criminalidad, así como sobre nuestros propios vicios humanos.

Magistratura central: justicia y vida social
Desde 1841 hasta 1979, esta institución fue el tribunal de justicia más ocupado de Hong Kong, y también fue considerado el principal punto de contacto entre la gente común y la ley. Dentro de los datos publicados, se dice que más de tres millones de hombres, mujeres y niños fueron juzgados en la sala. A su vez, se ha reconocido que los primeros magistrados dispensaban severos castigos bajo un sistema de leyes desiguales. A lo largo de las décadas, un sistema de justicia más equitativo surgió a medida que las condiciones sociales mejoraron. En Hong Kong, la ley llegó cada vez más a servir a toda la sociedad, y no sólo los intereses de las élites.
La exposición presentada en la actualidad busca resaltar el elemento humano en los encuentros entre las personas y los magistrados. Sus experiencias ilustran las luchas y las desigualdades de la vida cotidiana en una ciudad dividida por clases sociales.
El actual edificio se completó en 1914 y se inauguró en 1915. En su fachada, se pueden observar elementos que hacen referencia a paquetes de varillas usadas para el castigo corporal como símbolos de la autoridad de un magistrado.
Los tres puntos de entrada principales se encuentran en marcado contraste entre sí, por parte de los magistrados, su entrada era a través de la fachada ornamentada, el público entraba desde el lado más modesto del edificio, mientras que los acusados de delitos más graves eran llevados desde el sótano de las celdas a través de escaleras que daban directo a la sala donde se los juzgaría.
El edificio actual tiene un significado excepcional como uno de los pocos ejemplos sobrevivientes de la arquitectura neoclásica en Hong Kong. A su vez, los trabajos de conservación han mantenido muchas de las características arquitectónicas internas y externas originales. Las alteraciones posteriores han sido eliminadas y ambas salas de juicio han sido restauradas a sus proporciones y diseño originales.

