Es el mismo país de siempre, el que los políticos prometen salvar y luego olvidan, el que resiste a pura solidaridad en las ollas populares, el que sufre la inflación en el ticket del súper y la desidia en los despachos. Detrás del decorado navideño, Uruguay sigue acumulando pobres. No por fatalidad, sino por ineptitud. Porque la política se ha vuelto una profesión cómoda, desconectada de la calle, más pendiente de los titulares que del hambre real.
El país de las excusas
Cada diciembre se repite la misma liturgia: ministros que hablan de “reactivación”, intendentes que cortan cintas y legisladores que se felicitan por leyes que nadie siente.
Mientras tanto, los números oficiales maquillan la desigualdad y los salarios siguen perdiendo frente a los precios. No hay milagro económico que valga cuando la pobreza infantil supera los dos dígitos y el trabajo informal se vuelve regla. Pero el discurso político insiste en la estabilidad, como si la estabilidad sirviera de alimento o pagara el alquiler.
Uruguay no se empobrece por azar: se empobrece por falta de coraje político, por la cobardía de quienes prefieren sostener privilegios antes que tocar intereses. Los pobres no son una cifra incómoda en una planilla de Excel; son la consecuencia de un sistema que protege a los que más tienen y culpa a los que menos pueden.
Fiestas para pocos
En este fin de año, mientras algunos preparan su brindis con champaña importada, miles de familias uruguayas improvisan una cena sencilla en barrios olvidados por el Estado.
Esa distancia —moral, económica y humana— es la que explica el hartazgo social, el desencanto y la sensación de que la política ya no escucha.
La solidaridad popular suple donde el Estado se ausenta: en las ollas, en los merenderos, en las cooperativas. Pero la paciencia del pueblo no es infinita. No se puede seguir pidiendo aguante a los que hace tiempo dejaron de tener margen.
El deber de decirlo
Este diario lo ha sostenido siempre: la política es un servicio, no un privilegio.
Gobernar no es administrar estadísticas ni cuidar la imagen; es asumir la responsabilidad de que en un país rico en recursos no haya pobres. Y hoy, en pleno siglo XXI, Uruguay tiene más pobreza que hace una década. Las luces de diciembre no alcanzan para tapar las sombras de la injusticia.
El verdadero brindis nacional debería ser por un Estado más valiente, una política más honesta y un país menos indiferente. Porque si algo está claro es que la pobreza no se hereda: se fabrica. Y los responsables no están en los barrios, sino en los despachos.


Si no les complica. Pueden repetir este mensaje de 2024 y 2023? Gssss LO LEEMOS.
YO SÍ TENGO UNA BUENA MESA DE PLASTICO PARA DE NAVIDAD, BUENA COMID, ARROZ CON ATUN Y BEBIDA DE CAJA…PERO, YO TRABAJO EN EL QUIOSCO…SI FUERA UN VAGO ORDINARIO QUE TAMBIÉN LO SOY, Y EL GOBIERNO NO ME «REGALA» LO QUE LES SACA A LOS TRABAJADORES,A MI NO ME SACA PORQUE NO LLEGO A ESE MONTO MINIMO, VIVIRÍA EN LA MISERIA, SOLO TENGO UNA CAÑADA EN AL PUERTA Y UN TEJIDO QUE YO PUSE POR EL DESCAMPADO QUE TENGO AL FRENTE DE MI CASA DE BLOQUES PREFABRICADOS…
Ese mensaje es del Sr Ana que emula los nombres de otros foristas
YO SÍ TENGO UNA BUENA MESA DE NAVIDAD, BUENA COMIDA Y BEBIDA…PERO, YO TRABAJO…SI FUERA UN VAGO ORDINARIO, Y EL GOBIERNO NO ME «REGALA» LO QUE LES SACA A LOS TRABAJADORES, VIVIRÍA EN LA MISERIA…
YO SÍ TENGO UNA BUENA MESA DE PLASTICO PARA DE NAVIDAD, BUENA COMIDA, ARROZ CON ATUN Y BEBIDA DE CAJA…PERO, YO TRABAJO EN EL QUIOSCO…SI FUERA UN VAGO ORDINARIO QUE TAMBIÉN LO SOY, Y EL GOBIERNO NO ME «REGALA» LO QUE LES SACA A LOS TRABAJADORES,A MI NO ME SACA PORQUE NO LLEGO A ESE MONTO MINIMO, VIVIRÍA EN LA MISERIA, SOLO TENGO UNA CAÑADA EN AL PUERTA Y UN TEJIDO QUE YO PUSE POR EL DESCAMPADO QUE TENGO AL FRENTE DE MI CASA DE BLOQUES PREFABRICADOS…
YO SÍ TENGO UNA BUENA MESA DE PLASTICO PARA DE NAVIDAD, BUENA COMID, ARROZ CON ATUN Y BEBIDA DE CAJA…PERO, YO TRABAJO EN EL QUIOSCO…SI FUERA UN VAGO ORDINARIO QUE TAMBIÉN LO SOY, Y EL GOBIERNO NO ME «REGALA» LO QUE LES SACA A LOS TRABAJADORES,A MI NO ME SACA PORQUE NO LLEGO A ESE MONTO MINIMO, VIVIRÍA EN LA MISERIA, SOLO TENGO UNA CAÑADA EN AL PUERTA Y UN TEJIDO QUE YO PUSE POR EL DESCAMPADO QUE TENGO AL FRENTE DE MI CASA DE BLOQUES PREFABRICADOS…
Nunca vi tan poca pirotecnia entre 2020 y 2025, la gente no llegaba a fin de mes y con el paso de los años cada vez era más corto el festejo. En 2024 fue un festejo de 15 minutos y un silencio mortal…
Por fin un comentario coherente. La pirotecnia ha bajado en parte por la publicidad adversa-estoy de acuerdo-, sí por las luces, no por los estruendos y parte porque al gente prioriza, obvio comprar la comida y no gastar plata en humo. Y si baja el consumo en Navidad es porque no hay plata. El uruguayo es fiestero. Gasta exageradamente si puede. Recordar las fiestas de 20O2, 2003, 2004. Un desastre. Ya en 2005 y de ahí en adelante, la cosa mejoró muchísimo, por un buen tiempo. Preguntarle a cualquier bolichero, sobre todo los de barrios, los que trabajan cash y no por tarjeta. Un regalo inesperado de los perdedores de 2024 fue la enorme cantidad de puestos de trabajo que se perdieron entre diciembre y mayo. Y ahí está la madre del borrego.
El que trabaja sale adelante No hay que esperar milagros y luchar porque no se pierdan puestos de trabajo