Durante mucho tiempo, el país vivió bajo la idea de que su institucionalidad fuerte lo blindaba de los desbordes criminales que arrasan la región. Pero el narcotráfico, paciente y estratégico, avanzó sin estridencias hasta alcanzar un punto en el que ya no se conforma con operar desde las sombras: quiere condicionar decisiones, intimidar autoridades y marcar territorio.
Atacaron a balazos el pasado domingo en la madrugada de este domingo la fachada del Instituto Nacional de Rehabilitación y dejaron un mensaje amenazante: «Ojo por ojo, la próxima va pa tu auto con tu familia adentro».
El hecho ocurrido contra la sede administrativa del INR, ubicada en Cerro Largo y Andes, fue confirmado a nuestro medio por autoridades del instituto.
Todo indica que la amenaza dejada es para la directora Ana Juanche.
Hoy las advertencias, mensajes cifrados y amenazas directas dirigidas a organismos públicos y jerarcas del Estado funcionan como un intento de ensayo general: medir la capacidad de respuesta del sistema, detectar fisuras, observar si hay retrocesos.
La amenaza narco no está pensada para provocar un caos inmediato, sino para instalar la idea de que su presencia es ineludible y que cualquier acción estatal tiene un costo. Es un mensaje político, no solo criminal.
Lo preocupante es que este salto cualitativo se produce en un país que todavía discute si el fenómeno es puntual o parte de una tendencia.
La evidencia reciente no deja lugar a dudas: las organizaciones criminales han ganado volumen económico, capacidad logística y vínculos internacionales, y ahora buscan influencia simbólica.
Una amenaza que logra sembrar miedo ya transforma la relación entre el Estado y el crimen, porque introduce un elemento corrosivo: la duda.
Frente a esto, Uruguay necesita algo más que declaraciones solemnes o promesas de mano dura.
Precisa una estrategia de seguridad integral que combine inteligencia criminal real —no solo operativos visibles—, fortalecimiento de las unidades de investigación, articulación con la Justicia y una presencia estatal sostenida en los territorios vulnerados. La improvisación es un lujo que el país ya no puede permitirse.
También se requiere una decisión política que trascienda al gobierno de turno. La seguridad no puede ser un campo de batalla electoral mientras el narco afina su capacidad de presión. La respuesta institucional debe ser rápida, coordinada y contundente, sin caer en el sensacionalismo que termina favoreciendo a quienes buscan infundir miedo.
Uruguay todavía mantiene una ventaja: sus instituciones no han sido rebasadas. Pero están siendo probadas. Y cuando un grupo criminal detecta vacilaciones, avanza. Esa es la dinámica que el país debe cortar antes de que la escalada derive en un escenario más difícil de revertir.
El narcotráfico dejó de susurrar. Ahora habla en voz alta, con amenazas que buscan moldear comportamientos.



Perdieron veinte años hablando de estupideces tales como recuperación, reeducación, reinserción, (como si le hablarán a Juancito que se robó tres gallinas para alimentar a su familia). Mientras tanto ellos se preparaban, ganaban espacios y se infiltraban en todos los estamentos del estado y la sociedad y se hacían más fuertes. Ahora, ahora ES TARDE.
Es verdad que en Sudamérica el factor económico juega en contra En Europa muy pocos chicos se hacen sicarios para tener dinero para una moto o un auto
100 x 100 de acuerdo, porque cuando esa gente invada el poder judicial chau Uruguay, pienso que se debería convocar a una marcha como la del silencio con la consigna URUGUAY LIBRE DE DROGAS la cual debería ser contundentemente multitudinaria para que en primer término el gobierno sepa con claridad la posición del pueblo y en segundo lugar el narco entienda que con Uruguay NO. Por ahí soy muy utópico pero pienso que no es imposible, salu.
El poder judicial hace mucho que está invadido, por ahor por fiscalía pero estando Diaz en Torre Ejecutiva no demora en que todo se pudra
Cada vez que procesan a un político rosado o allegado (Astesiano, Marset, Penadés), la derecha dice que la izquierdea domina el Poder Judicial. Díaz tiene la culpa de los delitos cometidos porla derecha? Y a fuer de sinceros, el narco tráfico es un flagelo multinacional. Sería absurdo charle la culpa a los colorados, los blancos o el FA. Carteles de Colombia, México, Rusia son más poderosos que muchas multinacionales. Y qué casualidad, el comercio se concentra en EEUU y Europa, donde se consume la inmensa mayoría de la droga. Pero al solución que propone mucha gente es esperar que el Tío Sam diga lo que hay que hacer o realizar matanzas en lso barrios más marginados. Ahora, raro, no? nadie menciona los malla oro que levantan guita en pala con el contrabando de merca. Ni dice ni pío con el lavado de plata que la LUC favoreció.
TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO
Ya vimos para lo que sirven las marchas y los paros de protesta Para nada Hay que tomar las cosas en serio Mejorar el Servicio de inteligencia que para algo está Si un funcionario o juez es amenazado darle otro destino Y cuidar la reserva de la gente que está a cargo
El pueblo en la calle sirve para mostrar UNIDAD o acaso por que crees que TODO el SISTEMA POLÍTICO SALIO A APOYAR .
Si mostramos «fisuras » cualquier gobierno es boleta, si coincido que hay que darle PRESUPUESTO AL SERVICIO DE INTELIGENCIA POLICIAL