De cara a su quinto Mundial consecutivo, la selección uruguaya de fútbol atraviesa un momento delicado en cuanto a resultados y funcionamiento colectivo. Aun así, en el entorno celeste existe la convicción de que el nivel futbolístico puede mejorar antes del inicio de la Copa del Mundo 2026, prevista para junio, de la mano del entrenador argentino Marcelo Bielsa y de una generación de jugadores que aún se encuentra en pleno proceso de consolidación.
En este ciclo mundialista, Uruguay dejó atrás la era de referentes históricos como Luis Suárez y Edinson Cavani, y apostó por un recambio generacional marcado por la juventud, el ritmo europeo y una mayor intensidad. La expectativa es que esta nueva base termine de madurar y pueda rendir al máximo en la principal cita del fútbol internacional.
La Celeste finalizó las Eliminatorias Sudamericanas con 28 puntos, ubicándose en el cuarto lugar de la tabla. La mayoría de esas unidades fueron obtenidas antes de la Copa América de Estados Unidos 2024, etapa en la que el equipo mostró su mejor versión. En ese período logró triunfos resonantes, como el 2-0 frente a Argentina en La Bombonera y una victoria de idéntico marcador ante Brasil en el Estadio Centenario. En aquel momento, el funcionamiento del equipo dirigido por Bielsa marcaba diferencias dentro del campo de juego y llegó a posicionarse en el segundo lugar, muy cerca de la Albiceleste.
Sin embargo, tras el tercer puesto obtenido en la Copa América (luego de vencer a Canadá), resultado que dejó sensaciones encontradas y expectativas más altas, el rendimiento del equipo comenzó a decaer. Si bien después del torneo continental Uruguay sumó 13 puntos en la recta final de las Eliminatorias, el funcionamiento colectivo generó dudas y el equipo dejó escapar unidades ante rivales, en los papeles, accesibles. Un ejemplo de ello fue la derrota por la mínima en Lima ante Perú, selección que terminó antepenúltima en el proceso clasificatorio.
A este contexto se sumaron las dificultades para contar con futbolistas clave durante gran parte de la segunda vuelta de las Eliminatorias, como Darwin Núñez, Mathías Olivera, Ronald Araújo y José María Giménez. No obstante, su regreso en la recta final no alcanzó para revertir las sensaciones negativas. Más allá de que Uruguay continuó sumando puntos, el juego no mostró señales claras de mejora, a lo que se añadieron tensiones internas y diferencias entre el cuerpo técnico y algunos jugadores.
La situación se agravó en los últimos amistosos disputados por Uruguay: una victoria ajustada ante República Dominicana, un triunfo 2-1 frente a Uzbekistán, un empate sin goles ante México y, posteriormente, una dura derrota por 5-1 frente a Estados Unidos, selección que se muestra sólida de cara a su Mundial. Estos resultados reabrieron heridas dentro del cuerpo técnico y recordaron los altibajos que venía atravesando la selección.
Con más de dos años y medio al mando de la dirección técnica, Bielsa aún no logra consolidar un funcionamiento que convenza plenamente ni a los jugadores ni a la afición. Sin embargo, mantiene su apuesta por un esquema táctico basado en el 4-3-3 y en futbolistas de su confianza, consciente de que el tiempo apremia para ajustar detalles y llegar en mejores condiciones a la cita mundialista.
Tras el sorteo del Mundial, Uruguay deberá disputar su clasificación a los dieciseisavos de final en un grupo integrado por España, Arabia Saudita y Cabo Verde. A priori, se presenta como una zona accesible, aunque con desafíos importantes. España aparece como una de las candidatas al título, mientras que Arabia Saudita genera cautela tras haber sido el único equipo que venció a la campeona Argentina en el último Mundial. Una eventual combinación de resultados podría derivar en un cruce con el seleccionado dirigido por Lionel Scaloni en la siguiente ronda.
Aun así, Uruguay está acostumbrado a remar contra la corriente en las Copas del Mundo y confía en llegar con sus principales figuras en plenitud. Futbolistas que militan en las ligas más competitivas del mundo, como Federico Valverde, referente del Real Madrid, quien actúa como líder en el mediocampo aportando despliegue y técnica; o Manuel Ugarte, actual jugador del Manchester United, encargado de brindar equilibrio e





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