Uruguay dio un nuevo paso en su estrategia de inserción internacional con la entrega al Parlamento del acuerdo comercial suscrito entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés), un tratado que permitirá fortalecer los vínculos económicos con Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza y ampliar las oportunidades para las exportaciones nacionales.
El documento fue presentado por el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, a la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, iniciando formalmente el proceso de ratificación legislativa del acuerdo alcanzado entre ambos bloques. Además, fue distribuido en pendrive a los partidos políticos.
La instancia se produce pocos meses después de que el Gobierno remitiera al Parlamento el Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, consolidando una estrategia orientada a profundizar la presencia comercial uruguaya en el continente europeo.
Tras la entrega, Lubetkin destacó la relevancia del acuerdo y aseguró que, junto al tratado alcanzado con la Unión Europea, Uruguay logra completar su acceso preferencial a los distintos mercados europeos.
“Podemos decir que hemos completado todo el mercado europeo, con sus diferentes peculiaridades”, señaló el canciller.
El secretario de Estado recordó que el acuerdo con la Unión Europea involucra a un mercado de aproximadamente 750 millones de personas y consideró que la combinación de ambos instrumentos representa una oportunidad significativa para el crecimiento económico del país durante las próximas décadas.
Nuevas oportunidades comerciales
La EFTA está integrada por cuatro países con altos niveles de desarrollo económico y poder adquisitivo: Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Aunque mantienen estrechos vínculos con la Unión Europea, no forman parte del bloque comunitario ni comparten su unión aduanera, por lo que las negociaciones comerciales se desarrollan de manera independiente.
Según explicó Lubetkin, la concreción del acuerdo permitirá mejorar las condiciones de acceso para diversos productos agropecuarios e industriales del Mercosur, ampliando las posibilidades de inserción en mercados caracterizados por una elevada demanda de bienes de calidad.
El canciller detalló que los intereses comerciales manifestados por los países de la EFTA abarcan distintos sectores productivos.
Suiza y Liechtenstein han mostrado interés por frutas, legumbres, granos y jugos. Noruega manifestó expectativas respecto a la importación de aceites vegetales —excepto aceite de oliva—, biodiésel y bebidas, mientras que Islandia identificó oportunidades para la adquisición de carnes provenientes de los países del Mercosur.
A su vez, Lubetkin destacó que el acuerdo incorpora beneficios específicos para el sector apícola uruguayo, al establecer condiciones que permitirán exportar miel con arancel cero hacia esos mercados.
El acuerdo Mercosur-EFTA fue firmado el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro, luego de un proceso de negociación que se extendió durante 14 rondas de conversaciones entre ambas partes.
La culminación de estas negociaciones es considerada un avance relevante dentro de la agenda externa del Mercosur, especialmente en un escenario internacional marcado por la búsqueda de nuevos mercados y la diversificación de destinos para las exportaciones.
Para Uruguay, el tratado adquiere especial importancia debido a la necesidad de ampliar las oportunidades comerciales más allá de los mercados tradicionales y fortalecer la competitividad de sus sectores exportadores.
En este contexto, el canciller afirmó que el país se encuentra frente a una nueva etapa de desarrollo comercial.
“A partir de este año se abre un nuevo mundo para la producción nacional”, sostuvo, al tiempo que señaló la necesidad de que los sectores público y privado trabajen conjuntamente para aprovechar plenamente las oportunidades generadas por los nuevos acuerdos internacionales.
Inversión y presencia empresarial
Los vínculos entre Uruguay y los países de la EFTA no se limitan al comercio de bienes. La relación también incluye una importante presencia de inversiones y empresas europeas en el territorio nacional.
De acuerdo con datos de Uruguay XXI, actualmente operan en el país 45 empresas provenientes de los países integrantes de la EFTA, de las cuales 35 corresponden a capitales suizos.
Suiza ocupa además el décimo lugar entre los principales países inversores en Uruguay, consolidando una relación económica de larga data que se extiende a diversos sectores productivos y de servicios.
Las compañías originarias de la EFTA generan alrededor de 2.500 puestos de trabajo directos en Uruguay y participan en actividades vinculadas a las finanzas, la industria farmacéutica, los alimentos y la energía.
Las exportaciones uruguayas hacia los cuatro países del bloque europeo alcanzan actualmente unos USD 30 millones anuales. Sin embargo, las autoridades consideran que el nuevo marco comercial permitirá expandir significativamente esos flujos mediante mejores condiciones de acceso y una reducción progresiva de barreras arancelarias.
Uruguay busca liderar la ratificación
El gobierno también aspira a que Uruguay se convierta en el primer país del Mercosur en ratificar el acuerdo, replicando lo ocurrido con el tratado alcanzado con la Unión Europea.
La rápida aprobación parlamentaria es vista como una señal de compromiso con la apertura comercial y la integración económica internacional, dos ejes que el Ejecutivo considera fundamentales para fortalecer la competitividad del país.
Con la remisión del texto al Poder Legislativo, Uruguay inicia ahora una etapa clave para concretar la entrada en vigor de un acuerdo que amplía su acceso preferencial a mercados europeos de alto valor agregado y que podría convertirse en una herramienta relevante para impulsar las exportaciones, atraer inversiones y diversificar la inserción internacional del país.
Mercosur y Canadá avanzan hacia un tratado de libre comercio
Mientras el Mercosur profundiza su agenda de acuerdos con Europa, el bloque también continúa avanzando en las negociaciones para concretar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Canadá, una iniciativa que busca ampliar las oportunidades de intercambio comercial, inversión y cooperación entre ambas partes.
Los progresos más recientes se registraron durante la décima ronda de negociaciones, realizada en Toronto entre el 25 y el 29 de mayo, en el marco de la Presidencia Pro Tempore de Paraguay. Durante cinco jornadas de trabajo, las delegaciones abordaron una amplia agenda de temas vinculados al comercio y la integración económica.
Entre los asuntos discutidos se incluyeron el comercio de bienes y servicios, la propiedad intelectual, el comercio electrónico, las reglas y procedimientos de origen, los servicios financieros, las telecomunicaciones, el desarrollo sostenible y la movilidad temporal de personas de negocios.
Según informaron las partes, la ronda permitió profundizar el diálogo técnico, identificar los temas pendientes y acercar posiciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo equilibrado y mutuamente beneficioso que fortalezca los vínculos comerciales entre el Mercosur y Canadá.
La relevancia de estas negociaciones también se refleja en la evolución del intercambio bilateral. De acuerdo con datos del Sistema de Estadísticas de Comercio Exterior del Mercosur (SECEM), el comercio de bienes entre el bloque sudamericano y Canadá alcanzó en 2025 los USD 12.600 millones, el mayor nivel registrado en los últimos años.
De ese total, las exportaciones del Mercosur sumaron USD 8.700 millones, mientras que las importaciones provenientes de Canadá alcanzaron USD 3.900 millones, consolidando una relación comercial con amplio potencial de crecimiento para ambas regiones.

