Uruguay sale a la conquista del gigante indio

Por orden de Yamandú Orsi, el canciller Mario Lubetkin acelerará la ofensiva diplomática y comercial con India. Fernando Lugris, exembajador en China, encabezará la representación uruguaya en Nueva Delhi con la misión de abrir mercados, atraer inversiones y construir una relación estratégica.

Canciller Mario Lubetkin y futuro embajador en India, Fernando Lugris.

El Gobierno uruguayo decidió colocar a India entre las grandes prioridades de su política exterior. Bajo la conducción del presidente Yamandú Orsi, la Cancillería encabezada por Mario Lubetkin comenzó a desplegar una ofensiva diplomática y comercial destinada a conquistar un mercado de casi 1.500 millones de habitantes, con una economía en fuerte expansión y una creciente demanda de alimentos, tecnología y servicios.

La estrategia tiene dos pilares. En Montevideo, India instaló por primera vez una embajada residente y designó a Binoy George como su primer embajador permanente en Uruguay. En Nueva Delhi, la Cancillería nominó al diplomático Fernando Lugris, quien representó al país ante China y Mongolia durante diez años, entre 2015 y 2025.

La elección de Lugris no es casual. El Gobierno apuesta por un funcionario de carrera con experiencia directa en Asia, conocimiento de las negociaciones comerciales y capacidad para trabajar en mercados complejos. Su misión será transformar la relación política en oportunidades concretas para las exportaciones, las inversiones y la cooperación tecnológica.

El propio Orsi pidió a Lubetkin acelerar su viaje a India para iniciar cuanto antes las conversaciones. El canciller anunció que la agenda incluirá alimentos, producción agrícola, industria farmacéutica, tecnología, robótica y desarrollo espacial. Además, el Gobierno pretende comenzar a preparar una visita presidencial, que sería la primera de un mandatario uruguayo a ese país. Presidencia confirmó la instrucción y las áreas prioritarias de trabajo.

Uruguay mantiene relaciones diplomáticas con India desde hace décadas, pero el intercambio comercial todavía está muy por debajo de su potencial. En 2024, las exportaciones uruguayas rondaron los 100 millones de dólares y estuvieron concentradas principalmente en madera, productos forestales, cebada, lana, cueros y sustancias químicas. Las importaciones desde India alcanzaron aproximadamente los 250 millones de dólares, con presencia de vehículos, energía, textiles y equipamiento tecnológico.

Lubetkin fue directo al describir la dimensión actual de las ventas uruguayas: son apenas “moneditas” frente al tamaño de la economía india.

Lubetkin fue directo al describir la dimensión actual de las ventas uruguayas: son apenas “moneditas” frente al tamaño de la economía india. La expresión revela tanto la oportunidad como el atraso. Uruguay llega tarde a un mercado gigantesco que otros países ya vienen disputando con políticas comerciales agresivas, presencia diplomática, acuerdos sanitarios y misiones empresariales permanentes.

La apertura de una embajada india en Montevideo puede reducir distancias, acelerar contactos y facilitar la llegada de inversiones. India busca alimentos, materias primas, servicios tecnológicos y espacios de cooperación. Uruguay puede ofrecer estabilidad institucional, capacidad agroexportadora, energías renovables, producción farmacéutica, software y una ubicación estratégica dentro del Mercosur.

Pero el potencial no garantiza resultados. Para ingresar con mayor fuerza será necesario superar barreras sanitarias, mejorar la promoción comercial, diversificar la oferta exportadora y acompañar a las empresas uruguayas. No alcanza con abrir embajadas, intercambiar cartas credenciales y anunciar viajes. La diplomacia debe terminar en negocios, empleo e inversiones.

La nominación de Lugris muestra que Cancillería pretende aplicar en India parte de la experiencia acumulada en China. El Ministerio de Relaciones Exteriores destacó su trayectoria asiática al anunciar su designación. Sin embargo, India no es una copia del mercado chino. Tiene su propia estructura política, empresarial y cultural, además de fuertes intereses industriales y agrícolas que obligarán a negociar con inteligencia.

El Gobierno de Orsi abre así un nuevo frente en su estrategia de diversificación comercial. Después de reforzar los vínculos con China, Brasil y Europa, busca evitar que Uruguay dependa de pocos compradores y productos. La apuesta india puede convertirse en uno de los movimientos más importantes de la política exterior nacional si logra pasar de la expectativa a los acuerdos.

Orsi dio la orden, Lubetkin asumió la conducción y Lugris tendrá la responsabilidad en el territorio. Ahora comienza la etapa decisiva: demostrar que Uruguay puede dejar de observar desde lejos a los grandes mercados y salir, finalmente, a conquistarlos.

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