Uruguay sin fronteras

Digitalizar los trámites para los uruguayos en el exterior.

Uruguay tiene una oportunidad que no debería dejar pasar: hacer que ser uruguayo, aun viviendo a miles de kilómetros del país, no signifique enfrentarse a una burocracia lenta, costosa y muchas veces innecesariamente presencial.

La decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores de profundizar la digitalización de los trámites consulares, en alianza con Antel e ITC, apunta precisamente en esa dirección. El convenio firmado el  26 de agosto contempla el desarrollo de plataformas digitales, la modernización de los sistemas electrónicos, la transferencia de información al data center y el fortalecimiento de la infraestructura y la ciberseguridad. Uno de los objetivos centrales es avanzar hacia un verdadero consulado digital, que permita realizar trámites de manera remota y segura.

La importancia de esta transformación no puede medirse solamente en términos tecnológicos. Tiene una dimensión profundamente ciudadana.

Hay uruguayos viviendo en Europa, Estados Unidos, América Latina, Asia y Oceanía que, para resolver un trámite ante el Estado uruguayo, debe coordinar horarios, trasladarse largas distancias, presentar documentación y afrontar costos que muchas veces resultan desproporcionados. Para quien vive cerca de un consulado puede ser una molestia. Para quien reside a cientos o miles de kilómetros, puede convertirse en una verdadera barrera.

Por eso, digitalizar no significa simplemente colocar formularios en una página web. Significa rediseñar la relación entre el Estado y el ciudadano.

La propia Cancillería ya cuenta con trámites que pueden iniciarse en línea, entre ellos solicitudes vinculadas con documentación desde el exterior, apostillas, legalizaciones y otros servicios consulares.El desafío ahora es avanzar hacia una plataforma integral, segura e interoperable, donde el ciudadano pueda identificarse, presentar documentación, realizar pagos, consultar el estado de su expediente y recibir respuestas sin tener que repetir información que el Estado ya posee.

La participación de Antel resulta estratégica. Uruguay tiene una empresa pública de telecomunicaciones que también puede actuar como plataforma tecnológica para el Estado. Esa capacidad debe ponerse al servicio de una Cancillería moderna, especialmente cuando se trata de atender a los uruguayos que viven fuera de fronteras.

Cuando se digitalizan pasaportes, documentos de identidad, certificados, datos personales y trámites consulares, la ciberseguridad deja de ser un asunto exclusivamente técnico y pasa a ser una cuestión de soberanía y confianza.

La modernización anunciada por Cancillería y Antel está pensado en mucho más que un proyecto informático. Debe convertirse en una política de Estado.

Los uruguayos dentro y fuera del país tienen derecho a recibir un Estado eficiente, moderno y accesible. Y un Estado que reconoce que la ciudadanía uruguaya no termina en el puerto de Montevideo ni en la frontera terrestre.

El Uruguay del siglo XXI también está en Madrid, Buenos Aires, Miami, Sydney, São Paulo, Nueva York, París o Beijing.

Si el ciudadano puede trabajar, estudiar, comerciar y comunicarse desde cualquier parte del mundo, el Estado también debe poder acompañarlo desde cualquier parte del mundo.

La digitalización de los servicios consulares es, en definitiva, una forma concreta de acercar Uruguay a sus ciudadanos. Y ese debe ser el verdadero objetivo: que vivir lejos del país no signifique estar lejos del Estado uruguayo.

 

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