Los uruguayos están cada vez más inquietos por la economía, según la última encuesta de Factum. Aunque la seguridad sigue siendo la principal preocupación (51%), el interés por los problemas económicos ha crecido, alcanzando un 29%. Este dato, aunque inferior al pico del 34% en 2023, indica una tendencia ascendente, reflejando hechos concretos como cierres de empresas, estancamiento del empleo, salarios estancados y un consumo contenido por la incertidumbre.
En el sector agroindustrial, la situación es alarmante. Martín Cardozo, presidente de la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (Foica), ha señalado la complejidad que enfrentan muchos frigoríficos. Entre ellos, Lorsinal SA y Rondatel SA han detenido sus operaciones, mientras que otros, como el frigorífico Solís, han reducido su actividad significativamente. Además, el sector arrocero enfrenta caídas en la comercialización y competitividad, lo que ha llevado a los productores a reclamar cambios estructurales.
El comercio minorista presenta un panorama contrastante. Si bien las grandes superficies están recuperándose, las pymes, esenciales para el empleo en el interior, siguen en una situación frágil, enfrentando altos costos operativos y dificultades de acceso al crédito. Las cifras indican que las grandes cadenas crecieron un 5,6% en ventas, mientras que las microempresas sufrieron una caída del 4,6%.
A pesar de estos desafíos, las pymes han demostrado resiliencia, adoptando tecnología y modelos adaptativos. Para que esta resiliencia se traduzca en crecimiento sostenido, es fundamental que el nuevo gobierno implemente políticas fiscales diferenciadas y apoye la digitalización, equilibrando la carga frente a las grandes empresas.
El sector minorista, tanto grande como pequeño, necesita un empujón económico y un entorno predecible para sostener el empleo y renovar modelos de negocio. La economía uruguaya creció apenas un 1,3% en 2024, y se proyecta que en 2025 superará apenas el 2%. Aunque se ha controlado la inflación, la percepción de estancamiento persiste, con muchos nuevos empleos siendo informales o mal remunerados.
Eduardo Bottinelli, director de Factum, explica que las expectativas ciudadanas se centran más en salarios, empleo y pobreza que en la seguridad. Esto sugiere que la economía se percibe no sólo como un diagnóstico, sino como una expectativa de acción por parte del gobierno.
El gobierno de Yamandú Orsi se ha comprometido a reactivar la producción y fortalecer el empleo, pero la ciudadanía percibe lentitud en estas acciones. La economía ha vuelto a ser una preocupación central, con antecedentes claros que demuestran que la memoria colectiva guarda cicatrices de crisis pasadas.
La economía no es solo una serie de números; es la vida cotidiana de las personas. Es el sueldo que alcanza o no, la posibilidad de abrir o cerrar un negocio, y la decisión de emigrar o quedarse. Esta es la dimensión que la política debe entender y atender con urgencia.


Cualquiera opina, cree que el gobierno es un mago, hasta el año que viene no se puede hacer mucho y todo dependerá de los anti uruguayos que hay en el Parlamento y de lo que suceda con el dólar . Sobre las encuestadoras manipulan a las personas para llevarlas hacia el resultado que buscan. La enconomia esta mala y no es por éste gobierno, desde el 30 de junio los comercios subieron los precios de las alimentos más frecuentes de compras y la prensa no investiga porque es.