Pese al anuncio de una «pausa táctica» en su ofensiva, al menos 63 personas murieron el domingo en la Franja de Gaza. Mientras tanto, Israel permitió la reanudación del ingreso de ayuda humanitaria por tierra y aire, en medio de una creciente crisis alimentaria y sanitaria denunciada por la ONU y diversas ONG.
Este domingo, los primeros camiones con alimentos cruzaron desde Egipto hacia Gaza, y 25 toneladas de ayuda fueron lanzadas desde aviones jordanos y emiratíes. También Jordania anunció un convoy terrestre de 60 camiones con casi 1.000 toneladas de alimentos.
«Pausa táctica» pero sin tregua real
El Ejército israelí explicó que las llamadas “pausas humanitarias” se realizarán de forma diaria en puntos específicos como Al Mawasi, Deir al Balah y Ciudad de Gaza, para permitir la entrada de suministros. Sin embargo, los bombardeos continuaron: al menos 63 personas murieron el domingo, según la Defensa Civil gazatí.
Israel publicó imágenes de los lanzamientos de ayuda y negó ser responsable de la escasez, acusando a Hamas de interceptar los cargamentos y a las organizaciones humanitarias de no distribuirlos correctamente. Por su parte, la OMS advirtió sobre niveles alarmantes de desnutrición, con al menos 24 niños menores de cinco años fallecidos solo en julio.
Una ayuda insuficiente ante una crisis creciente
Las autoridades gazatíes advirtieron que la ayuda sigue siendo insuficiente y que se necesitan al menos 600 camiones diarios para cubrir las necesidades básicas. Denunciaron además la falta de leche infantil, medicinas y agua potable, y reclamaron la apertura inmediata y sin condiciones de los pasos fronterizos.
“La Franja de Gaza enfrenta una verdadera catástrofe humanitaria”, advirtió la oficina de medios de Gaza, que contabiliza 148 días consecutivos de bloqueo y restricciones.
El Ministerio de Salud local exigió que las pausas incluyan evacuaciones médicas urgentes y la entrada de medicamentos. “Cada retraso significa otro funeral”, declaró su director general, Munir al Barsh.
Reacciones internacionales: alivio a cuentagotas y pedidos de alto el fuego
Desde el Reino Unido, el nuevo ministro de Exteriores, David Lammy, dijo que el plan israelí «llega demasiado tarde» y reclamó un alto el fuego duradero. La ONU también mostró escepticismo: “Necesitamos ver resultados concretos en el terreno”, afirmó Tom Fletcher, jefe de OCHA.
Por su parte, el presidente israelí Isaac Herzog pidió colaboración internacional para garantizar que la ayuda no sea interceptada por Hamas y aseguró que su gobierno hace «todo lo posible».
Sin acceso al mar y hacinados en la arena
Más de 737.000 palestinos han sido desplazados desde el colapso del alto el fuego en marzo, según la ONU. Muchos de ellos se concentran en las playas de Al Mawasi, donde el Ejército israelí permite el tránsito pero prohíbe el acceso al mar, incluso para bañarse o pescar.
“El mar es nuestra única escapatoria al calor, pero también nos lo han cerrado”, relató una madre de familia a medios locales. La ONU alertó sobre las pésimas condiciones sanitarias en los campamentos improvisados: sin agua potable, jabón ni electricidad, con basura acumulada y aguas residuales a cielo abierto.
En plena ola de calor, la prohibición de ingresar al mar sigue vigente, recordó el Ejército israelí, advirtiendo que será aplicada “con fuerza” a quienes violen la orden.

