Para Brasil, la designación del Embajador Rodolfo Nin Novoa, ex Vicepresidente de la República y ex Canciller uruguayo, es una importante muestra del alto nivel de las relaciones bilaterales.
Con más de mil kilómetros de frontera y sólidos vínculos económicos, sociales y culturales, Uruguay es un socio importante para la vecina potencia donde reside una numerosa comunidad de uruguayos registrada de 55 mil personas. Nuestro país también desempeña un papel fundamental en la promoción de la integración regional, en foros como el Consenso de Brasilia y la CELAC. La semana pasada, se firmó el acuerdo entre el Mercosur y los países europeos del EFTA (por sus siglas en inglés). Diario La R dialogó con el representante diplomático.
– Usted asume como embajador en julio de este año; ¿cuáles son los ejes fundamentales de la misión?
– Nosotros tenemos como objetivo, defender los intereses del Uruguay, naturalmente, atender a los 55.000 uruguayos registrados que hay en Brasil promocionar los valores culturales y comerciales del Uruguay, promocionar la venta de productos y de bienes uruguayos, facilitar la presencia de empresas uruguayas comerciando con Brasil. Donde hay comercio, se genera riqueza, por lo tanto hay que seguir aumentando el comercio, hay que seguir aumentando los acercamientos culturales y verdaderamente hay mucho trabajo en esa materia.
Uruguay y Brasil tienen relaciones diplomáticas prácticamente desde la creación de ambos estado. Y la verdad es que en estos casi 200 años hemos construido caminos de entendimiento y de amistad que han sido muy fructíferos. Brasil es el principal socio comercial del Uruguay después de China. En algunos meses es el primer socio comercial. Les vendemos muchas cosas, nos venden muchas cosas, hay un gran comercio. Fíjese que hay más de 400 acuerdos firmados entre Uruguay y Brasil, en todos los tiempos, en diversas materias.
– ¿Cómo es su relación personal con Lula?
– Es una muy buena relación, no cercana porque él es el presidente de la potencia más grande de Latinoamérica y yo soy el embajador de un país vecino importante para Brasil obviamente, pero es una muy buena relación, por supuesto. Hemos tenido varios encuentros y la verdad es que siempre, Lula es una persona muy afable, muy demostrativa del afecto que le tiene al Uruguay. Yo digo que la relación entre Uruguay y Brasil hoy es una relación como de oro, en la que todo está funcionando bien. Ellos tienen acá una frase que para mí es muy importante que es que cuando a uno lo van a atender, cuando a uno lo van a escuchar, ellos le dicen, “ fica á vontade” que es algo así como que queda a su voluntad, que nosotros lo atendemos, que nosotros lo escuchamos, que nosotros lo ayudamos. Eso es para mí muy representativo. En la fiesta de los 200 años de la Declaratoria de Independencia hicimos una recepción aquí en la embajada, vino la directora general para América Latina, dio un discurso en el que le dio una importancia fundamental, no por mí, sino por el Uruguay, al hecho de que su enviado a Brasil sea un ex vicepresidente y un excanciller . Esto se valora muchísimo, las puertas del gobierno brasileño están, creo que debe ser para todos igual, pero para Uruguay siempre están abiertas, siempre hay buena voluntad, buena disposición, comprensión, entendimiento.
– Hay algunos acuerdos que ya venían del gobierno anterior, por ejemplo, la construcción del segundo puente sobre el río Yaguarón.
– Eso está en marcha, hubo que mover un poco la cabecera del puente del lado uruguayo, pero eso está en marcha, comenzará la construcción del puente a la brevedad. Lo mismo pasa con el dragado de la Laguna Merín para incentivar el transporte lacustre a través de barcazas que premitirá el uso de puertos que para el noreste uruguayo son más cercanos que Montevideo, lo que va a estimular más la producción y estimular un desarrollos de la producción. Teniendo un puerto más cercano siempre los costos son más favorables y sobre todo si son en barcazas que es un transporte mucho más eficiente que el camión, sin ningún lugar a duda. Estos temas están en la agenda permanente. Hay que resolver cuál va a ser el puerto de barcazas, que eso corresponde a la iniciativa privada. Hay dos interesados, uno sobre el río Tacuarí, otro sobre el río Cebollatí. Además, se precisan autorizaciones ambientales, que se están tramitando. Este es un tema que a la brevedad tendrá que definirse porque la idea que tenemos es que esto empiece a dragarse, que es una operativa que asume Brasil en su costo total, el primer trimestre del año 26. Dragar, balizar y mantener.

– La semana que pasó Uruguay firmó en Rio de Janeiro junto a los países del Mercosur el acuerdo con el EFTA. ¿qué importancia tiene este acuerdo para nuestro país?
– Desde mi punto de vista, tiene una doble importancia. En primer lugar, intrínseca. En sí mismo. El acuerdo permite bajar aranceles al 98% de los productos uruguayos que se venden, muchos o pocos, pero que se venden a estos cuatro países de Europa que no son parte de la Unión Europea, es decir, Noruega, Suiza, Islandia, y Liechtenstein, que integran la Asociación Europea de Libre Comercial (EFTA por sus siglas en inglés). Nosotros vamos a entrar con esas preferencias arancelarias en esos países con lo cual, sin ningún lugar a dudas, es una mejora del comercio bilateral, digamos, entre Uruguay y esos cuatro países, pero también de Argentina, de Paraguay y de Brasil. En segundo lugar, la importancia que tiene el haber trabajado durante tanto tiempo para esto; esto estaba cerrado desde el año 2017 y el EFTA siempre esperaba que la Unión Europea en un proceso de negociación con otros bloques o con otros países, firmara con esos bloques, con esos países para después firmar ellos simultáneamente ir haciendo un acuerdo con ellos y después firmar ellos.
Aquí lo que se da es una circunstancia que es muy positiva para el Mercosur y es que han decidido firmar antes que la Unión Europea. Entonces, la firma que se hizo en Río de Janeiro, de alguna manera, “presiona”, en el buen sentido de la palabra a la Unión Europea para que firme el acuerdo con el Mercosur.
– ¿Por qué cree que esto se va a dar así?
– Porque no van a tener dos políticas arancelarias desiguales países de Europa que a pesar de no integrar el mismo bloque económico están en la misma región geográfica. Entonces, me parece que eso facilita mucho la firma del Tratado con la Unión Europea y eso es muy positivo, sin ningún lugar a dudas. Se habla de que se puede firmar a fin de año, bueno, ojalá, la cumbre del Mercosur se hace el 2 de diciembre, aun no sabemos si en Brasilia o en Río de Janeiro, eso lo va a definir el gobierno brasileño, pero ojalá que para esa fecha podamos convocar a los comisarios de comercio y agricultura, sobre todo, que son los que han estado trabajando estos temas para firmar definitivamente de acuerdo con la Unión Europea. Claro.
– ¿Ve factible que esta vez pueda finalizar el proceso de ratificación del acuerdo con Unión Europea?
– Sí lo veo muy factible, más allá de algunos obstáculos que pueden aparecer vinculados al tema de medio ambiente que Francia está poniendo con mucho celo. También es verdad que Francia está en un momento político bastante débil, han pasado cinco primeros ministros en el gobierno de Macron que se los volteó el Parlamento porque no considera satisfactorias sus gestiones. Entonces, Francia no está en un momento político muy fuerte como para liderar un proceso en contra de este acuerdo.
– El Tratado con la Unión Europea incluye salvaguardas que al parecer Francia ha visto con buenos ojos.
– Sí, hay salvaguardas, efectivamente. Lo que se está hablando es si hay algún desequilibrio muy fuerte en los volúmenes de comercio que estuvieran de alguna manera vinculados a temas de políticas ambientales. En ese sentido, en ese caso habría para ellos, por lo menos, para los franceses, alguna salvaguardia, pero eso no quiere decir que arrastren al resto de Europa atrás de esa salvaguardia. Es decir, si Francia considera que hay impedimentos, Francia será la única que podrá negarse a seguir con alguna parte del acuerdo. Pero dentro del propio acuerdo hay otras cláusulas que van determinando también garantías para todos. Así creo que al final va a salir todo positivamente.
– La propia Unión Europea, más allá de los cambios políticos que se han producido de alguna forma se ha mantenido una línea de apoyo a la firma del Tratado.
– Exactamente. Yo creo que a Europa le está urgiendo la firma de acuerdos comerciales, ellos tienen un acuerdo con Estados Unidos que desde mi punto de vista no es muy favorable para los Estados europeos. La Unión Europea está precisando hacer acuerdos comerciales que les permitan tanto colocar sus productos como adquirir productos de otros lados que sean convenientes para la población, como es el caso de los alimentos sudamericanos.
– El liderazgo de Brasil en la región es indiscutible. ¿Ve posible alcanzar otros logros en beneficio de los países de la región por ejemplo en materia de aumento del comercio interregional?
Bueno, entre los países de América del Sur comerciamos muy poco. Y la verdad que ese es un gran desafío que nosotros tenemos. Hay organizaciones, hay agrupamientos económicos, por ejemplo, los países del Pacífico que comercian entre ellos mucho más que en el Mercosur. Por sobre todas las cosas el gobierno de Brasil tiene este el liderazgo de las negociaciones extrazona. No es lo mismo hacer un tratado de libre comercio con Brasil que sin Brasil. Brasil es un mercado de 200 millones de habitantes. Cuando vamos todos juntos y Brasil está empujando, las cosas salen más fácilmente. Pero fue en la UNASUR al fin y al cabo donde los presidentes de Sudamérica podían juntarse . Los presidentes tienen que tener un ámbito donde discutir temas que son comunes, porque difícilmente se pueden abordar unilateralmente.
– Justamente en este momento hay países como Estados Unidos que cuestionan a los organismos multilaterales.
– Exactamente. El mundo está viviendo una gran incertidumbre. Nosotros somos de otra época, de la época del multilateralismo. Los que nacimos enseguida después de la Segunda Guerra Mundial estamos viendo con mucho asombro todas estas cosas, porque el mundo estaba acostumbrado al entendimiento, al diálogo, al intercambio, a la colaboración y ahora parece que hay un clima tan hostil entre los países, entre algunos países que francamente genera una incertidumbre muy grande.

