Consumo problemático de alcohol en Uruguay

Uruguay continúa enfrentando el desafío de la naturalización del consumo del alcohol, especialmente entre adolescentes.

El verdadero peligro reside en la falta de conciencia sobre las consecuencias
El verdadero peligro reside en la falta de conciencia sobre las consecuencias

Al respecto, la última Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media, correspondiente al período 2024-2025, confirma un estancamiento, lo cual debería resultar de alarma para la sociedad uruguaya en su conjunto. La misma muestra que la edad promedio de inicio es de 13 años y que el 72% de los jóvenes de entre 13 y 17 años consumió alcohol en el último año, una cifra que prácticamente no ha variado en dos décadas.

Sobre esta problemática, el doctor Gabriel Rossi, Especialista en Psiquiatra de Niños y Adolescentes. y secretario general de la Junta Nacional de Drogas, ofreció un diagnóstico durante una entrevista con Informativo Carve de Fin de Semana. Su análisis coloca sobre la mesa que el alcohol representa la primera sustancia adictiva de comercialización libre y, en términos de mortalidad directa e indirecta, supera ampliamente a cualquier droga ilegal. Asimismo enfatizó que muchas veces ese vínculo no aparece explícito en los certificados de defunción. Por otra parte, enfatizó en que Uruguay aún no ha logrado instalar políticas públicas anti-alcohol que estén a la par de la efectividad que el tabaco.

La última Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media  2024-2025, confirma un estancamiento de consumo
La última Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media 2024-2025, confirma un estancamiento de consumo

Rossi destacó la seriedad del consumo de sustancias entre los jóvenes, señalando efectos directos en el desarrollo cerebral, y expresó su preocupación por la falta de detección temprana en el sistema de salud. Además, mencionó el estigma que enfrentan quienes son adictos y la baja cantidad de personas que buscan tratamiento. Al mismo tiempo, plataforma tecnológica de inteligencia de mercado, Scanntech divulgó datos del comportamiento del consumo en Uruguay durante diciembre pasado. Según los resultados del informe, destacó el significativo crecimiento del consumo de bebidas  donde las ventas durante el año crecieron un 2,7% en bebidas con alcohol.

El dato más alarmante del Observatorio Uruguayo de Drogas no es solo la magnitud del consumo juvenil, sino su persistencia a lo largo de los años. Rossi recordó que Uruguay cuenta con una serie temporal de diez mediciones desde 2003. En todas ellas, el alcohol en adolescentes se ha mantenido estable, demostrando la impermeabilidad de esta conducta a los cambios de gobierno o a las leves oscilaciones culturales.

Asimismo, el consumo episódico excesivo durante los fines de semana, práctica habitual en los liceales uruguayos, interfiere directamente en el desarrollo del córtex prefrontal. Esta zona del cerebro, ubicada tras la frente y última en madurar, es crucial para el control de impulsos y la planificación cognitiva. «Ese cerebro que está en desarrollo tiene que hacer un esfuerzo enorme si está bajo efecto del alcohol», explicó. El costo no siempre es inmediato o visible, pero implica un potencial desarrollo cognitivo inferior al que esos mismos jóvenes habrían alcanzado sin la presencia del tóxico.

Actualmente existe una ley nacional, votada hace casi una década, que regula aspectos clave como la publicidad, pero según denunció el secretario general de la Junta de Drogas, «no está instrumentándose». La normativa duerme en el olvido administrativo. Si bien rige un decreto que prohíbe la venta entre la medianoche y las seis de la mañana, la batería de herramientas para cambiar la cultura alcohólica del país sigue sin desplegarse. El desafío, admitió Rossi, excede el mero cumplimiento de una ley. La raíz del problema es antropológica y es que el alcohol está incrustado en la identidad festiva y deportiva uruguaya casi al nivel del mate.

Cuando se habla de consumo de alcohol normalmente las personas “pasan de largo por esta situación” sin que les afecte gravemente. Sin embargo, hay otras ocasiones en las que el consumo pasa a ser una dependencia grave y esto se convierte en alcoholismo. Nadie está exento de pasar por este tipo de situaciones, pero el verdadero peligro reside en la falta de conciencia sobre las consecuencias del consumo del alcohol, al tenerlo tan instaurado en la sociedad y tan normalizado.

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