El Ministerio del Interior dio un paso clave en la reconfiguración de la Policía Nacional con la presentación del nuevo Plan Nacional de Educación Policial, una reforma estructural que apunta a transformar la formación, profesionalización y capacitación continua de los efectivos. El anuncio, realizado este miércoles en la Escuela Nacional de Policía, estuvo marcado por un concepto reiterado por el ministro del Interior, Carlos Negro: el inicio de un “cambio de paradigma”.
La jornada no fue solo una presentación técnica de ajustes curriculares. Fue, en palabras del propio jerarca, la consolidación de una “transformación profunda” que busca adaptar a la Policía a una realidad delictiva más compleja, dinámica y, en muchos casos, “invisible”.
“Hoy nos convoca una instancia muy significativa para la Policía y para nuestro Ministerio. Estamos consolidando una transformación profunda en la formación policial”, afirmó Negro al abrir su discurso ante autoridades, mandos policiales y cadetes.
El eje del nuevo plan no está únicamente en modificar contenidos, sino en cambiar el enfoque formativo. Según explicó el ministro, la reforma apunta a un modelo “basado en evidencia, orientado a resultados”, con una fuerte impronta en el desarrollo de capacidades operativas en territorio. “Las instituciones solo avanzan cuando invierten en su gente y cuando sus integrantes están motivados, comprometidos y capacitados”, sostuvo. En ese sentido, el plan se inscribe dentro del Plan Nacional de Seguridad Pública recientemente presentado y coloca a la educación policial como una herramienta estratégica. La apuesta es clara: fortalecer la profesionalización como respuesta a un delito que ya no responde a las lógicas tradicionales.
“Hoy los delitos son cada vez más complejos, más dinámicos y hasta muchas veces invisibles. Requieren cambiar de enfoque y nuevas capacidades de defensa”, advirtió Negro.

El cambio en la formación básica
Uno de los cambios más concretos y relevantes es la extensión del período de formación de los agentes. El curso básico pasará de tres a nueve meses, un salto que busca equiparar el nivel de preparación con las nuevas exigencias del trabajo policial.
El ministro subrayó que esta decisión responde directamente a la necesidad de una mayor profesionalización frente al avance del crimen organizado y la sofisticación de las bandas delictivas. La nueva estructura, además, equipara esa formación inicial al primer año de la carrera de oficiales, generando un piso común más sólido en términos de ცოდimientos y habilidades. “Hoy ser policía exige más, y nuestro deber como conducción es garantizar que cuente con las herramientas, la formación y el respaldo necesario”, afirmó.
El Plan Nacional de Educación Policial se organiza en cuatro grandes ejes que estructuran la reforma: nuevo plan de estudios con proyección de carrera, con énfasis en investigación criminal, análisis criminal y método policial; extensión de la formación básica a nueve meses; creación de un Programa Nacional de Capacitación Continua junto con el seguimiento de la salud del policía y desarrollo de especialidades estratégicas dentro de la formación permanente.
Este último punto fue uno de los más destacados durante la presentación, especialmente por la incorporación de nuevas áreas de especialización vinculadas a delitos emergentes.
Dentro de las nuevas especializaciones, el cibercrimen ocupa un lugar central. La creación de esta área responde a una transformación evidente en el escenario delictivo: el desplazamiento de muchas actividades criminales hacia entornos digitales.
“Hoy enfrentamos delitos que ya no se limitan al territorio físico, sino que se desplazan a entornos digitales”, explicó Negro. La primera etapa de esta especialización incluirá a 50 efectivos, aunque el objetivo es ampliar progresivamente la formación a más policías en distintas jerarquías. El director de la Unidad de Cibercrimen, comisario general Paulo Rocha, detalló que la capacitación abarca tres grandes áreas: hacking e incidentes informáticos, estafas y delitos digitales, y delitos sexuales en línea, con especial énfasis en la protección de menores.
Rocha subrayó que no se trata de una formación exclusiva para analistas, sino que busca mejorar las capacidades de toda la cadena policial, desde quienes recogen evidencia digital en el terreno hasta quienes la procesan.
Otro de los pilares del nuevo sistema es la implementación de un modelo de capacitación permanente. La reforma no se limita a la etapa inicial de formación, sino que plantea un esquema integral que acompañe toda la carrera policial. “Esto implica capacitar de forma continua, evaluar el impacto de esa formación en el desempeño policial y ajustar nuestras políticas en función de los resultados concretos”, explicó el ministro. El sistema también prevé la certificación de saberes y competencias en áreas consideradas prioritarias, lo que introduce un componente de evaluación más riguroso y alineado con objetivos estratégicos.
Cuidar a quienes cuidan
Dentro de las innovaciones, el plan incorpora un programa específico de seguimiento de la salud del policía, una dimensión que hasta ahora había tenido menor desarrollo en las políticas públicas del sector.
“Cuidar a quienes nos cuidan no es un eslogan, es una política pública”, afirmó Negro, marcando un énfasis en el bienestar del personal como parte del fortalecimiento institucional.
La reforma educativa se complementa con una política de incremento de efectivos. Durante el acto, el ministro destacó que el gobierno proyecta alcanzar más de 2.300 ingresos a la Policía hacia 2027.
Actualmente, se encuentra abierto un llamado para incorporar a 650 nuevos cadetes en todo el país, con plazo de inscripción hasta el 10 de mayo. Además, en la jornada se dio la bienvenida a 250 nuevos cadetes que iniciaron su formación bajo el nuevo esquema. “Esto no es casualidad, es planificación y es decisión política”, remarcó Negro.
El discurso del ministro insistió en la idea de una institución en transformación. “La Policía Nacional está en movimiento, está cambiando, se está fortaleciendo y está ampliando su capacidad de respuesta en todo el territorio”, sostuvo.
El mensaje apunta a reforzar la legitimidad de la reforma en un contexto donde la seguridad pública sigue siendo una de las principales preocupaciones ciudadanas. En esa línea, Negro enfatizó la necesidad de una policía más cercana a la población, integrada y no ajena a la ciudadanía. “Estamos construyendo una policía más profesional, más capacitada y más cercana a la ciudadanía. Ese es el camino”, concluyó.

Amenazas de tiroteos en liceos: “la alerta no ha culminado”
En paralelo a la presentación del plan, el ministro del Interior se refirió a las amenazas de tiroteos detectadas en varios liceos del país, un tema que ha generado preocupación en la comunidad educativa.
“La alerta no ha culminado, estamos arriba del tema”, aseguró Negro, quien subrayó que las autoridades siguen monitoreando la situación.
El ministro llamó a no minimizar el fenómeno, aunque expresó confianza en que no escale: “No le restamos importancia de ninguna manera, pero confiamos en que esto no pase a mayores”. Consultado sobre la eventual presencia de armas en centros educativos, fue categórico: “En los centros educativos no hay armas”. Sin embargo, advirtió sobre un problema más amplio: la proliferación de armas en la población civil, muchas de ellas ilegales.
Según señaló, este contexto obliga a prestar especial atención a este tipo de amenazas, incluso cuando no se hayan concretado hechos de violencia.

