“Se fue un actor enorme, pero también una forma de entender el oficio”

Juan José Campanella tras la muerte de Luis Brandoni

La noticia golpeó con fuerza al mundo cultural argentino. La muerte de Luis Brandoni deja un vacío que excede la escena: atraviesa generaciones, estilos y formas de concebir la actuación. En diálogo con este medio, el director Juan José Campanella reflexiona con mayor profundidad sobre su legado, su personalidad y el impacto de su partida.

¿Cómo recibiste la noticia?
Con una tristeza muy profunda, de esas que no son solo personales sino también colectivas. Aunque uno sabe que estos momentos llegan, siempre hay algo que te toma por sorpresa. Brandoni era una presencia constante, alguien que uno sentía que iba a estar siempre, trabajando, opinando, generando. Me pasó eso: una mezcla de dolor y de incredulidad. Y enseguida empecé a pensar en la cantidad de momentos compartidos, en lo que significó para el cine, el teatro, la televisión. No es solo una pérdida afectiva, es también una pérdida cultural muy grande.

Trabajaron juntos en varias oportunidades. ¿Cómo era en el set?
Era un actor extremadamente comprometido, pero no en un sentido superficial. Tenía una ética de trabajo muy sólida. Llegaba preparado, conocía el texto en profundidad, pero además pensaba en el personaje. No se quedaba con lo que estaba escrito: proponía, discutía, preguntaba. Y eso, lejos de ser un problema, enriquecía muchísimo el trabajo. Era muy respetuoso del equipo, pero también muy exigente consigo mismo y con los demás. Y algo que siempre me llamó la atención era su capacidad de concentración. Podía estar en medio de un set complejo y, cuando se encendía la cámara, estaba completamente dentro de la escena.

¿Qué lo hacía distinto como actor?
Tenía una verdad muy difícil de encontrar. No actuaba desde la impostación, no buscaba el efecto fácil. Su actuación tenía una naturalidad que en realidad es el resultado de mucho trabajo y mucha experiencia. Además, tenía un dominio del tiempo, del ritmo, de la pausa, que es algo que no se enseña fácilmente. Sabía cuándo decir, cuándo callar, cuándo sostener una mirada. Y a eso se sumaba su personalidad: era un tipo con carácter, con una presencia fuerte. No pasaba desapercibido, ni en la pantalla ni fuera de ella.

También fue una figura muy marcada políticamente. ¿Cómo convivía eso con su trabajo?
En él era algo inseparable. Brandoni no dividía su vida en compartimentos. Su forma de ver el mundo estaba presente en todo lo que hacía. Y eso, en un país como Argentina, genera adhesiones y rechazos. Pero lo importante es que era genuino, no era una pose. Decía lo que pensaba, se comprometía, asumía las consecuencias. Y eso también habla de su integridad. En el set, más allá de las diferencias que pudiera haber, siempre primaba el profesionalismo. Sabía separar los planos sin dejar de ser quien era.

¿Qué deja como legado para las nuevas generaciones?
Deja muchísimo, y no solo en términos de obras, que ya de por sí son enormes. Deja una forma de encarar el oficio con seriedad, con respeto. Hoy vivimos en una época más acelerada, donde a veces todo parece más inmediato, más liviano. Brandoni representaba otra lógica: la del trabajo sostenido, la construcción a largo plazo, el compromiso con cada personaje. También deja una idea de actor como alguien involucrado con su tiempo, con su contexto. Eso es muy valioso.

¿Cómo creés que lo va a recordar la gente?
Creo que con un enorme respeto. Puede haber distintas miradas sobre su figura, pero hay algo que es indiscutible: su talento. Era un actor que llegaba, que conectaba, que generaba algo en el espectador. Y eso no es fácil. Además, formó parte de momentos muy importantes de la cultura argentina, de historias que quedaron en la memoria colectiva. Por eso su recuerdo va a ser duradero.

Campanella se toma un momento antes de cerrar la conversación.

Se va una generación —dice—. Y eso siempre obliga a pensar. No solo en lo que se pierde, sino en lo que queda. En cómo se continúa, en quiénes toman esa posta. Brandoni deja una vara alta, pero también una enseñanza: que este oficio, cuando se toma en serio, puede trascender el tiempo.

La despedida de Luis Brandoni no es solo la de un actor consagrado. Es la de una figura que, como señala Juan José Campanella, ayudó a definir una manera de actuar, de trabajar y de estar presente en la cultura. Una forma que, desde ahora, pasa a ser memoria y referencia.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Entrevistas