A 100 años del nacimiento de Ángel Rama: El Cartógrafo de la Identidad Latinoamericana

Rama afirmaba que "La literatura es la respuesta que una sociedad da a los desafíos de su propia historia."

A cien años del nacimiento de Ángel Rama (1926-1983), el 30 de abril de  2026, el continente recuerda a uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX. Nacido en Montevideo en el seno de una familia de inmigrantes gallegos, Rama no solo fue un crítico literario, sino un arquitecto cultural que buscó entender la esencia de América Latina a través de sus letras y sus estructuras socioculturales. Su trayectoria estuvo marcada por una curiosidad inagotable y una capacidad analítica y de trabajo prodigiosa.

Desde su labor en el semanario Marcha, donde dirigió la sección literaria y de la fundación y dirección de la editorial Arca, hasta su exilio en Venezuela donde impulsó la Biblioteca Ayacucho y en Estados Unidos, Rama se dedicó a profesionalizar la crítica. Su enfoque no se limitó a la estética de un libro; sino que buscaba las raíces históricas y las tensiones de poder que daban forma a cada palabra escrita en el continente. La obra de Rama es vasta, pero tres conceptos fundamentales resumen su aporte al pensamiento universal: La Ciudad Letrada: En ésta que es su obra póstuma más célebre, analiza cómo el poder en América Latina se consolidó a través de la escritura y la burocracia, creando una élite intelectual que mediaba entre el Estado y el pueblo.  Transculturación Narrativa: Adaptando conceptos de la antropología, analizó cómo los escritores latinoamericanos (como Arguedas o Guimarães Rosa) lograban fusionar las vanguardias europeas con las raíces indígenas y regionales sin perder su identidad. y, El Boom Latinoamericano, donde fue uno de los principales promotores y analistas de este fenómeno desde el punto de vista cultural, social y económico que puso a la literatura latinoamericana dentro del contexto global.

Rama evitó el aislamiento de la torre de marfil; creía en el libro como un objeto social y en la literatura como una herramienta para la autonomía regional. Fue un puente entre las academias de Estados Unidos y las realidades de los Andes, el Caribe y el Cono Sur.  Hoy, al conmemorar su centenario, la figura de Ángel Rama se desprende de las etiquetas temporales para consolidarse como un referente de rigor. Su herencia no es una ideología cerrada, sino un método de lectura: la convicción de que para entender lo que somos, primero debemos comprender cómo nos hemos narrado”. 

Para profundizar en la figura de Ángel Rama, es necesario entenderlo no sólo como un lector y autor de libros, sino como un gestor de la cultura, inicialmente en el mundo del teatro y posteriormente en el mundo editorial. Su impacto se ramifica en varios ejes que definieron la intelectualidad del continente durante la segunda mitad del siglo XX. Fue un intelectual errante y su biografía es un reflejo de la historia latinoamericana de su tiempo. Rama se volcó hacia la crítica sociológica y la narrativa, a través del semanario Marcha, la Editorial Arca y la Facultad de Humanidades en Uruguay. El golpe de Estado de 1973 lo empujó al exilio que lejos de amordazarlo, amplificó su visión. En Caracas, encontró un terreno fértil para sus proyectos más ambiciosos, uniendo la academia con la política cultural del Estado. Allí impulso la creación de la Biblioteca Ayacucho a la par que trabajaba en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y donde fundó la revista Escrituras. Posteriormente vinculado a temas de salud se trasladó a Estados Unidos y comenzó a trabajar en la  Universidad de Maryland, que luego se vio truncado cuando el gobierno estadounidense le negó la residencia bajo la Ley McCarran-Walter, alegando motivos ideológicos, un episodio que movilizó a la intelectualidad mundial en su defensa.

No fue un profesor convencional sino que sus estudios de teatro de joven y su enorme dedicación a la lectura y la investigación, le permitieron hacer sus clases altamente populares. Varios años además estudió en el IPA. Enseñar literatura no era repetir biografías, sino que buscaba diseccionar cómo las estructuras sociales penetraban en el lenguaje, habiendo formado a una generación de críticos bajo el rigor del dato histórico. Más allá de un enfoque interdisciplinario para el análisis literario, su mayor aporte teórico fue la transculturación narrativa en América Latina. Rama observó que la literatura regionalista no era un mero «folclore», sino una respuesta sofisticada a la modernidad. 

Adicionalmente, fue pionero en analizar cómo el mercado editorial y la urbanización de las ciudades latinoamericanas condicionaban la forma en que escribían los autores. Su faceta como editor es con sus libros su legado más tangible. Promovió la fundación de la Biblioteca Ayacucho y como director literario, concibió esta colección como la «memoria escrita de América», lo cual lo llevó a estudiar el pensamiento latinoamericano más allá de la literatura y de su tiempo contemporáneo. 

También su labor en la Editorial Arca en Uruguay fue clave para difundir a los autores jóvenes de su época, convirtiendo la edición en un acto de resistencia cultural. Rama afirmaba que «La literatura es la respuesta que una sociedad da a los desafíos de su propia historia.»  Su vida afectiva  estuvo estrechamente vinculada a su labor intelectual, compartiendo su camino con dos de las mujeres más brillantes de la cultura latinoamericana del siglo XX, como Ida Vitale con quien  tuvo dos hijos, Amparo y Claudio, y Marta Traba la crítica de arte argentina-colombiana, con la cual conformó una de las parejas más influyentes de la intelectualidad latinoamericana, viviendo juntos el periplo de su exilio por Venezuela, Colombia, Puerto Rico y Estados Unidos. Allí sus casas fueron un refugio para artistas e intelectuales perseguidos por las dictaduras del Cono Sur. El destino quiso que ambos fallecieran juntos en el accidente del vuelo 011 de Avianca en 1983, cerca de Madrid. Su muerte conjunta fue sentida como una pérdida irreparable para el pensamiento crítico latinoamericano y sin duda para mi.

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