El turismo doméstico se consolida como punta de lanza del crecimiento chino

El gigante asiático blinda su economía potenciando un turismo interno masivo y tecnificado

El turismo interno fortalece a China

El turismo doméstico en China ha dejado de ser un simple indicador de ocio para convertirse en el motor principal de su estrategia de «circulación dual». En un contexto donde el consumo interno es la prioridad nacional, el desplazamiento de ciudadanos dentro de sus fronteras está alcanzando hitos históricos en términos de volumen, gasto y sofisticación tecnológica.

El desarrollo turístico chino se apoya en un mercado interno de una escala difícilmente comparable: en 2025, los viajes dentro del país sumaron 6.500 millones, un 16% más interanual, según datos del Ministerio de Cultura y Turismo. De esta manera, China consolida su recuperación total con una proyección de más de 6.700 millones de viajes domésticos para cuando termine el 2026, lo que representa un crecimiento del 15% respecto a los niveles de 2024.

Este dinamismo se ve impulsado por un incremento sostenido del 8% interanual en el gasto per cápita, reflejando una clara preferencia de los viajeros por servicios de mayor calidad como la hotelería boutique y la gastronomía. Asimismo, el turismo rural experimenta un auge notable con un crecimiento del 22%, motivado por las políticas gubernamentales de «revitalización rural» que transforman aldeas agrícolas en destinos de ecoturismo.

Cada vez más personas del interior pueden visitar sitios emblemáticos capitalinos

En conjunto, esta reactivación posiciona al sector como un motor clave de la economía, representando actualmente cerca del 11.5% del Producto Interno Bruto del país y generando empleo directo e indirecto para más de 80 millones de personas.

Además se destaca la reinvención del país luego de la pandemia por Covid-19. Tras casi tres años de cierre casi total por la política de ‘cero covid’, China pasó de cuarentenas obligatorias, escasez de vuelos internacionales y visados difíciles de tramitar a una estrategia activa para recuperar el sector turístico con sus connacionales como protagonistas.

Destinos clave

La diversidad del territorio chino permite estructurar su oferta turística en grandes polos de atracción en constante evolución. El tradicional Triángulo de Oro, integrado por Beijing, Shanghái y Xi’an, se renueva bajo la tendencia de la inmersión profunda, logrando que el turismo nocturno en puntos como la Gran Pagoda del Ganso Salvaje (en Xi’an), supere los ingresos de las visitas diurnas.

Por otro lado, el polo de lujo y ocio destaca en la isla de Hainan y Macao; la exención de impuestos en Sanya retiene en el país miles de millones de dólares que antes se desviaban a Europa, además de ofrecer playas con climas tropicales, durante todo el año. En el segmento joven y de desconexión urbana, las provincias de Yunnan y Sichuan lideran el crecimiento atrayendo a nómadas digitales a destinos icónicos como Chengdu y Lijiang. El turismo de hielo y nieve en Heilongjiang, liderado por Harbin, ha consolidado al invierno como una temporada alta gracias a sus masivos festivales de esculturas.

Propuestas tradicionales y de innovación

Por otro lado, el turismo interno en China ha experimentado una transformación dual. En la actualidad existe un retorno a las raíces a través del turismo rural y, por otro, una masificación tecnológica en las grandes metrópolis que permite a millones de ciudadanos acceder a lugares que antes eran prohibitivos o de difícil alcance.

El turismo rural (conocido en China como nongjiale) ha pasado de ser una actividad de fin de semana a una política de Estado para reducir la brecha de ingresos entre el campo y la ciudad.

Por ejemplo, los turistas ya no solo miran el paisaje; ahora pagan por participar en las actividades, como en la cosecha de té en Hangzhou, la recolección de arroz en las terrazas de Longji o la artesanía en seda en los pueblos de agua de Jiangsu.

El turismo rural se ha convertido en tendencia en los últimos años

Anteriormente, visitar lugares como la Ciudad Prohibida o la Gran Muralla China en la capital o el Bund en Shanghái estaba reservado para las élites o quienes vivían en las costas. Hoy, la realidad es distinta para los habitantes de las provincias del interior.

Las políticas en China han trabajado en facilitar los largos traslados y en la actualidad posee la red de trenes de alta velocidad más larga del mundo. Una persona que vive en una ciudad de «tercer nivel» en el centro del país puede llegar a una megaciudad costera en pocas horas a precios accesibles.

Asimismo, para que estos lugares emblemáticos no colapsen, se han implementado sistemas de reserva obligatoria. Ya no existen las taquillas físicas en muchos sitios; todo es digital. Esto permite que personas de cualquier rincón del país aseguren su entrada con semanas de antelación.

Esos lugares tradicionales se mezclan con las propuestas de destinos tecnológicos, con muchas personas interesadas en conocer el nacimiento del turismo industrial de alta innovación. El despliegue masivo de Inteligencia Artificial (IA), redes 5G-Advanced y Big Data sitúa la infraestructura turística del país asiático varios años por delante de Occidente.

Las grandes urbes de China se han transformado en laboratorios urbanos que atraen a millones de tecnófilos. Un destino en auge es Shenzhen, una ciudad consolidada como la capital del turismo tecnológico. Los visitantes acuden para experimentar un adelanto del futuro e interactuar con robótica avanzada en tiendas experimentales, presenciar entregas comerciales automatizadas mediante drones y trasladarse por la ciudad utilizando redes de taxis completamente autónomos.

Proyección a futuro

Las autoridades turísticas y analistas económicos proyectan tres tendencias clave que definirán la próxima década del sector, enfocadas en la tecnología, la sostenibilidad y la conectividad masiva. En primer lugar, la integración tecnológica o Smart Tourism avanzará al punto de que, para 2028, el 90% de los destinos de categoría 5A implementarán sistemas de reserva inteligente y realidad aumentada para eliminar las esperas físicas.

En segundo lugar, el impulso a la sostenibilidad y al turismo verde responderá a la conciencia ambiental de la Generación Z mediante la certificación estatal de más de 500 zonas de demostración ecológica para finales de la década. Finalmente, la meta oficial de alcanzar los siete viajes anuales por ciudadano para 2035 exigirá densificar la red de trenes de alta velocidad hacia ciudades de menor rango.

China ofrece un turismo tecnológico con el concepto de: un viaje al futuro

En conclusión, el turismo interno se consolida como una herramienta vital de cohesión social y estabilidad económica, impulsando un ecosistema autosuficiente, innovador y profundamente lucrativo gracias a que los 1.400 millones de habitantes redescubren su propio país frente a una recuperación más pausada del turismo emisor internacional.

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