Redes sociales, juegos de azar, compras, incluso la pornografía en línea pueden generar consecuencias negativas en la vida personal, laboral y social. Los niños y adolescentes son especialmente vulnerables, con riesgos para su salud mental y desarrollo. La tecnología se ha vuelto clave para el funcionamiento eficiente de muchos aspectos de la vida cotidiana y para la conexión social. Sin embargo, el uso excesivo y compulsivo de internet o de actividades en línea puede tener consecuencias negativas en diversos aspectos de la vida de un individuo.
La adicción a la tecnología puede involucrar diversas formas de actividad en línea, incluidas las redes sociales, los juegos de azar, el uso problemático de la pornografía, las compras y subastas en línea, entre otras. La adicción a las redes sociales implica un uso problemático y compulsivo de estas plataformas, con una necesidad obsesiva de comprobar y actualizar perfiles, lo que a menudo resulta en problemas de funcionamiento y alteraciones en las relaciones con el mundo real.

El trastorno por uso de juegos en internet se refiere al uso excesivo de juegos en línea o videojuegos, llevando al abandono de responsabilidades y al descuido de la salud física. Los juegos de azar en línea son otra área de creciente preocupación. La amplia disponibilidad de aplicaciones de apuestas deportivas y la incorporación de funciones de juego en otras actividades en línea, como los videojuegos, generan nuevos riesgos. La mayor disponibilidad y el fácil acceso a través del teléfono o la computadora son factores preocupantes.
La adicción a las compras o subastas en línea implica un impulso repetido de comprar que causa daño y cambios en diversas áreas de la vida. El uso problemático de la pornografía en línea afecta las relaciones personales y el bienestar mental. Algunas personas pueden ser más vulnerables, especialmente aquellas con altos niveles de uso de internet para socialización, educación y entretenimiento.
Los niños y adolescentes son particularmente vulnerables porque sus cerebros aún se están desarrollando. Para ellos, las redes sociales y los videojuegos juegan un papel importante en las relaciones y experiencias que impactan su crecimiento, desarrollo y salud mental. El uso excesivo y problemático tiene el potencial de convertirse en una adicción conductual, con impacto negativo en su bienestar psicológico, físico, social y de desarrollo. Puede provocar angustia significativa y contribuir a otras afecciones como ansiedad, depresión e insomnio.
Los síntomas incluyen incapacidad para controlar el uso de la tecnología, dificultades con las responsabilidades personales y profesionales, y continuación del uso a pesar de las consecuencias negativas. Al igual que en los trastornos por uso de sustancias, las personas pueden pensar obsesivamente sobre el comportamiento y experimentar síntomas de abstinencia si se les impide el acceso. También pueden necesitar más tiempo o mayor intensidad con la tecnología para sentir los mismos efectos. Pueden aparecer síntomas físicos como fatiga visual, dolores de cabeza y alteraciones del sueño.
Es importante señalar que la cantidad de tiempo dedicado a una tecnología por sí sola no indica necesariamente un uso problemático. También hay que considerar si la concentración excesiva en actividades en línea podría estar relacionada con otra condición de salud mental. El uso problemático puede ser un mecanismo de afrontamiento o una automedicación para una condición psiquiátrica subyacente.
Varios factores contribuyen al desarrollo de la adicción: psicológicos (depresión o ansiedad preexistentes como mecanismo de afrontamiento), sociales (aislamiento, presión de grupo, falta de conexiones en persona) y ambientales (accesibilidad y comodidad de internet, especialmente a través de los smartphones).

