Jorge Carrera Andrade nació el 18 de septiembre de 1903 y desde la época estudiantil mostró inclinación por la poesía y el periodismo. Fundó revistas literarias y colaboró con diversos medios impresos. Publicó sus primeros poemarios: El Estanque Inefable (1922) y La Guirnalda del Silencio (1926). También estudió derecho, ejerció la cátedra y militó en el Partido Socialista.
Durante su estadía en Europa, realizó estudios de Diplomacia, Filosofía y Letras, como también se dedicó a la traducción mientras continuaba con su producción literaria. Como diplomático representó a su país en varias naciones y fue designado Ministro de Relaciones Exteriores en Ecuador. En ese período editó obras como La Hora de las Ventanas Iluminadas, Rol de la Manzana, Tiempo de Golondrina y Boletines de Mar y Tierra.

Posteriormente publicó los poemarios Tiempo Manual, Latitudes, Noticia del Cielo, Biografía para uso de los Pájaros, Registro del Mundo, Lugar de Origen, Aquí Yace la Espuma, Familia de la Noche, Hombre Planetario, Floresta de los Guacamayos y Poesía Última. En prosa escribió Mirador Terrestre, El Fabuloso Reino de Quito, El Camino del Sol, Galería de Místicos y de Insurgentes, La República del Ecuador y Encrucijada de América.
Para el año 1945 apareció Registro del Mundo, una de sus obras más destacadas. Incursionó en el ámbito histórico con La Tierra Siempre es Verde y otras obras que muestran sus formas poéticas de vanguardia, su amplia visión del mundo y su condición de poeta universal.
Su poesía se caracteriza por una fuerte presencia de lo objetual, perfección en lo metafórico y el micrograma como impronta propia. El micrograma es una evolución del epigrama español, despojado de su matiz subjetivo. Carrera Andrade lo definió como esencialmente gráfico, pictórico, que descubre la realidad profunda del objeto y su actitud secreta. A diferencia del haiku y su solemnidad filosófica, sus microgramas son cercanos a la ironía de las greguerías y abordan elementos de la naturaleza y las cosas pequeñas, volviéndolas trascendentales.
Fue delegado permanente ante la Unesco, miembro de la Real Academia Ecuatoriana de la Lengua, vicepresidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Además fue director de la revista Letras del Ecuador, secretario del Senado y del Congreso, y director de la Biblioteca Nacional. En 1977, el gobierno le otorgó el Premio Nacional Eugenio Espejo en reconocimiento a su aporte literario.
Su obra es considerada la superación del modernismo y la iniciación de las vanguardias en su país. Es uno de los poetas contemporáneos más importantes de Latinoamérica por su legado a la cultura. Carrera Andrade perteneció a la generación de poetas postmodernistas, una corriente humanista que priorizó lo subjetivo, lo psicológico y la introspección. Dio mucha importancia a lo telúrico y profesó una voluntad de americanidad. Sus influencias incluyen a Rubén Darío, el modernismo, André Gide, Francis Jammes, Friedrich Hölderlin y Rainer Maria Rilke.
Su producción poética abarca varias etapas, una inicial orientada al provincianismo y la ruralidad, una etapa de poeta viajero enfocada en el registro del mundo, etapa de madurez con preeminencia del poema humano. Una etapa de profundización caracterizada por un estallido de metáforas y un pesimismo reflexivo. Fue donde nació la figura arquetípica de Juan sin Cielo (el hombre que ha perdido la felicidad) y la figura del Hombre planetario (búsqueda del yo íntimo y dimensión espiritual). Y una última etapa donde siguió experimentando con la forma. Falleció el 7 de noviembre de 1978. Su legado perdura en las letras latinoamericanas, especialmente por su contribución al micrograma, una forma poética que condensó la visualidad y la metáfora en breves destellos de lenguaje.

