Más de 393 millones de niños y niñas sufren abuso sexual en el mundo. Por otro lado, más de 1.400 millones de personas en total (1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 7 varones) han atravesado violencias sexuales y quienes lo sufren en la infancia tienen un 66% más de probabilidades de sufrir depresión mayor y un 87% más de desarrollar consumos problemáticos de sustancias.
Estos números son la razón de ser de esta campaña global que se desarrolla gracias a la labor de sobrevivientes al abuso sexual y organizaciones de diversos países. En entrevista con Diario la R, conversamos con Sebastián Cuattromo y Silvia Roxana Piceda fundadores de la Asociación Civil Adultxs por los Derechos de la Infancia con sus raíces en Argentina, quienes ya se encuentran en México para el lanzamiento. Ellos, junto con el resto de los integrantes defienden la idea de colocar el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes en la agenda pública internacional, justo cuando todo el mundo tiene los ojos puestos en la cancha.
El silencio, dicen, es el mejor aliado de los agresores. Y también la principal condena para quienes sufrieron abuso sexual en la infancia. La campaña nació en diciembre de 2025, cuando a Sebastián se le ocurrió que el torneo era el escenario perfecto para visibilizar un delito que durante décadas se ocultó, creando esquemas sociales que lejos de ayudar, fomentaba el miedo al qué dirán.

“Nosotros identificamos que el silenciamiento social ha sido el mayor cómplice de los agresores”, explica Sebastián. “Es el que garantiza que se perpetúe el delito y, a la vez, el que nos llena de aislamiento, culpa y vergüenza a los sobrevivientes. Cuando lo dijimos, no tuvimos una sociedad dispuesta a hacer algo con esa verdad”. Por eso, el primer pilar de la campaña es romper ese silencio a través del testimonio en primera persona. “Cuando salimos a lo público, siempre se genera algo positivo, otros sobrevivientes se animan a hablar y la sociedad responde con empatía y solidaridad”.
La iniciativa tiene dos frentes, el primero es el digital, ya cuentan con página web, Instagram y Facebook, con contenidos que se pueden encontrar en español e inglés. La otra es presencial y se desarrolla durante junio y julio en distintas ciudades de México, sede de varios partidos del mundial. Allí realizan conferencias, charlas en universidades y capacitaciones, como la que dieron a agentes de protección infantil de la Procuraduría de Niñas, Niños y Adolescentes del estado de Jalisco. El factor económico limitó la presencia de aliados internacionales, por lo que la conferencia de prensa central será híbrida, con conexión de sobrevivientes de otras regiones.
La campaña se articula con organizaciones de sobrevivientes y con Tauwetter, un colectivo de Berlín con el que comparten miradas. También participan integrantes de un consejo global de sobrevivientes que trabajó con Naciones Unidas en la Primera Conferencia Ministerial Mundial para poner fin a la violencia contra la infancia, realizada en Bogotá en 2024. Eso les permitió sumar voluntades en África, Europa y América. Sin embargo sostienen que aún existen deudas que instituciones y estados tienen con la infancia, pese a ser firmantes de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.
Formación y escucha
En cuanto a la capacitación, para Silvia Roxana Piceda, el primer paso ya es formativo, pues escuchar un testimonio en primera persona genera empatía y rompe la actitud del “no quiero saber”. El segundo es dar herramientas para saber recibir a quienes se animan a contar: escucha activa, acompañamiento, saber derivar. “Aprender a estar atentos a los cambios de comportamiento de los niños y niñas”, dice Silviaa. “Muchas veces, la denuncia nace de una sospecha fundada”.

Respecto a la educación sexual en las escuelas, ambos sostienen que no sirve para que un niño “prevenga” el abuso, porque la relación es de poder asimétrico. “Yo de niña sabía que lo que me pasaba estaba mal, pero no podía evitarlo porque mi agresor era un adulto”. Por eso, la responsabilidad no puede recaer en los chicos. La tranquilidad de los adultos no debe venir de “ya les enseñé”, sino de identificar y alejar a los agresores del entorno de los niños.
¿Qué pasa con la educación formal? Silvia cuestiona la mirada reduccionista de la Educación Sexual Integral. “Muchas veces las personas hacen hincapié en que la Ley de Educación Sexual Integral sería como una escuela de anatomía. No es solamente eso. Habla de los vínculos con nuestro propio cuerpo y con el cuerpo de los demás.” En escuelas donde se aplica con ese sentido, los chicos encuentran un lugar donde contar los abusos que sufren en sus propias casas.
También sostiene que “hay múltiples gritos silenciosos que las víctimas de violencia sexual nos manifiestan no con palabras. Lo hablan con sus cuerpos, dibujando, a través de sus juegos.” De ahí el nombre de la campaña. En un mundial de fútbol, donde todo el mundo mira hacia la cancha, los adultos tienen que aprender a mirar también los gestos, los cambios de conducta, los síntomas físicos. Porque el abuso no siempre deja marcas visibles a simple vista.
El abuso sexual, definen, no requiere contacto físico. “La intromisión de una sexualidad adulta en la vida de un niño, aunque sea mostrarle pornografía o pasearse desnudo, ya constituye abuso”, enfatiza Silvia. En su grupo de pares, que funciona desde hace 14 años todos los sábados, jamás diferenciaron entre tipos de abuso. “Todos tenemos daño, todos tenemos impacto”.
Entonces, ¿dónde poner el foco? “El modo de tener tranquilidad es identificar dónde están los agresores y que no tengan contacto con niños y niñas. Si una familia sabe que el abuelo, el tío o el vecino abusó cuando era chico, en lugar de callar por vergüenza, tiene que tomar la medida de que esa persona no vaya a la casa, no vaya a las fiestas. Es injusto que la vida nuestra, como seres humanos, dependa de la suerte, del azar en qué familia naciste. Somos animales grupales y gregarios y creemos realmente que la obligación es de todos los adultos y adultas de buena voluntad.” Lo comunitario es para las víctimas, no para los agresores”, refieren. Y más allá de la denuncia penal (que también corresponde), este es un cambio de actitud cultural que la campaña busca instalar.

Una campaña que se juega más allá del Mundial
La campaña no se apaga quiere atravesar fronteras y posteriormente al lanzamiento el sitio web funcionará como plataforma de encuentro donde figuran los logos de organizaciones aliadas de distintos países, recursos y experiencias. “Si alguien de Sudáfrica entra, va a encontrar una organización local con la que contactarse”, explica Sebastián. La idea es que cualquier sobreviviente pueda romper el aislamiento y que cualquier adulto preocupado sepa a quién recurrir.
La violencia y el abuso infantil no se limitan a los golpes sino que incluyen maltrato psicológico, negligencia y explotación sexual, y en la mayoría de los casos los agresores son familiares directos o personas del entorno más cercano. Por eso, es importante detectar a tiempo las señales de alarma, estar atentos a cambios de conducta o miedos puede marcar la diferencia entre una infancia destruida y una vida recuperada.
“Queremos que cada persona que se cruce con esta campaña vea que entre todos podemos cambiar la suerte de la infancia”, afirma Silvia. La asociación Adultxs por los Derechos de la Infancia lleva 14 años de trabajo ininterrumpido. “Lejos de ser algo circunstancial, esta campaña es una gran invitación a construir un camino conjunto”, afirma Sebastián. Y añade: “Ya hay un antes y un después en la historia de la violencia sexual contra las infancias. Ese antes y después lo hicimos las víctimas saliendo a lo público. Y ese camino no tiene vuelta atrás”.

