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Kinzbio: Startups uruguaya líder en América Latina en terapias con bacteriófagos para infecciones resistentes a antibióticos

La startup biotecnológica uruguaya, fundada en 2021 y que es parte del ecosistema de innovación de Cubo, ya trató a más de 20 pacientes con una tasa de éxito del 95% y finalizó los trámites para exportar su primera terapia a Chile.

Kinzbio es una startup biotecnológica uruguaya, fundada en 2021
Kinzbio es una startup biotecnológica uruguaya, fundada en 2021

A mediados de 2021, mientras la pandemia de covid‑19 aún colapsaba las unidades de cuidados intensivos, los médicos uruguayos se enfrentaban a un problema silencioso pero letal: sus pacientes intubados morían no solo por el virus, sino por infecciones bacterianas que ningún antibiótico podría contener. Esa constatación llevó a un grupo de científicos a fundar Kinzbio, una empresa que hoy es la primera en América Latina en desarrollar y aplicar terapias personalizadas basadas en bacteriófagos, virus que atacan bacterias específicas sin dañar al organismo humano.

“En conversaciones con médicos y visitas a hospitales recibíamos la misma información: en muchos casos no tenían herramientas terapéuticas porque las infecciones eran resistentes a todos los antibióticos existentes para uso clínico”, explicó para Diario la R Gregorio Iraola, CEO y cofundador de Kinzbio. La empresa dedicó sus primeros tres años a desarrollar la plataforma tecnológica y, en 2024, realizó la primera aplicación en un paciente en Uruguay. Fue el primer registro de uso terapéutico de bacteriófagos en América Latina en los últimos 80 años.

La resistencia a los antibióticos es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia global. Cada año mueren aproximadamente 5 millones de personas en el mundo por infecciones que los antibióticos tradicionales ya no pueden tratar. Las proyecciones indican que, para 2050, esta causa será la principal de muerte a nivel global, por encima del cáncer.

Gregorio Iraola, CEO y cofundador científico de Kinzbio
Gregorio Iraola, CEO y cofundador de Kinzbio

En Uruguay, el fenómeno se refleja en cifras concretas. Cruzando datos del Ministerio de Salud Pública y del Instituto Nacional de Estadística, Kinzbio estima que cada cama de cuidados intensivos del país está ocupada la mitad de su tiempo por una infección de origen hospitalario causada por bacterias resistentes. El costo asociado solo para el sistema de salud, limitado a esas infecciones intra‑UCI, supera los 150 millones de dólares anuales. A ello se suman pacientes crónicos que no están en riesgo de vida inmediato pero sufren infecciones inhabilitantes que afectan su calidad de vida y su capacidad productiva.

Cómo funciona la tecnología

Los bacteriófagos son virus que tienen la capacidad natural de eliminar bacterias. Kinzbio los utiliza como una plataforma de medicina de precisión: aísla el fago que ataca a la bacteria específica de cada paciente, secuencia su ADN y formula un tratamiento a medida. El proceso de desarrollo de una terapia personalizada toma días.

“Nuestra plataforma tecnológica es flexible y permite abordar distintas indicaciones médicas”, señala Iraola. Hasta la fecha, la empresa ha tratado infecciones urinarias recurrentes, infecciones respiratorias crónicas y agudas, infecciones asociadas a reemplazo de prótesis e infecciones crónicas en tejidos blandos. Sobre un universo de más de 20 pacientes, la tasa de éxito observada fue del 95%, entendida como mejora clínica significativa o erradicación de la infección. No se reportaron efectos adversos.

Los resultados se mantienen consistentes sin diferencias por edad, sexo o condición previa del paciente. La empresa ha tratado desde adolescentes hasta personas de 90 años. Todos los pacientes habían agotado previamente las alternativas antibióticas disponibles.

La resistencia a los antibióticos es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia global
La resistencia a los antibióticos es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia global

Expansión regional y acuerdos comerciales

Kinzbio acaba de finalizar los trámites para exportar su primer tratamiento al exterior. El destino es Chile, y la operación se realiza en el marco de un acuerdo comercial con Scienza, empresa dedicada a la representación de tecnologías médicas en la región. A través de esta alianza, la startup uruguaya prevé desembarcar también en Argentina, Paraguay y Uruguay.

El mercado brasileño es el siguiente objetivo. En 2024, Kinzbio participó en un proceso de aceleración en el hospital Albert Einstein de Sao Paulo, Brasil el más importante de América Latina. Actualmente gestiona la aprobación regulatoria en Brasil y busca socios locales para acelerar el desembarco, que espera concretar en 2025.

La tecnología de bacteriófagos tiene dos grandes líneas. Una es terapéutica: curar al paciente una vez que ya está infectado. La otra es profiláctica: prevenir la infección antes de que ocurra. En esta segunda línea, Kinzbio mantiene un acuerdo de co‑desarrollo con una empresa multinacional de primera línea en el sector de higiene y desinfección. Juntos desarrollan un producto doméstico basado en fagos para desinfectar superficies. Es la primera vez que se intenta llevar al mercado un producto de este tipo, que no utiliza químicos y no genera impacto ambiental.

Además, la empresa ya validó en hospitales uruguayos la aplicación de fagos sobre superficies hospitalarias para reducir la contaminación con bacterias resistentes y romper la cadena de transmisión a los pacientes.

El rol del sistema de innovación uruguayo

Kinzbio se desarrolla como parte del cowork de ATGen en el LATU y es parte del ecosistema de innovación vinculado a Cubo, un espacio de cowork y emprendimiento en Montevideo. La empresa recibió apoyo sostenido de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) durante sus primeros años, un respaldo que continúa hasta el presente.

El Ministerio de Salud Pública también ha sido central, tanto en la administración anterior como en la actual. “Siempre hubo disposición a escuchar y a trabajar en conjunto para concretar los aspectos regulatorios, clínicos y administrativos”, afirma Iraola. Esa colaboración permitió generar la evidencia necesaria para que la tecnología sea utilizada de forma segura y controlada en las instituciones de salud del país.

La empresa integra herramientas de inteligencia artificial en distintos procesos. En el área de investigación y desarrollo, utilizan modelos de IA para analizar el ADN de los bacteriófagos y determinar cuáles son los óptimos para cada paciente según su perfil de infección. También emplean IA en procesos administrativos y de optimización de flujos de trabajo. Iraola aclara que la inteligencia artificial es una herramienta transversal, no un fin en sí misma, y que planean profundizar su integración en los próximos pasos.

 

Proyecciones y otros mercados potenciales

Si bien el foco actual de Kinzbio son las infecciones humanas, la tecnología tiene aplicaciones potenciales en otros campos. La agricultura, por ejemplo, enfrenta problemas similares con bacterias que dañan cultivos, y existe una tendencia global a reemplazar químicos agresivos por alternativas biológicas. Iraola señala que, aunque no es una prioridad inmediata, el desarrollo de soluciones para el sector agropecuario es una línea natural de exploración futura.

El mercado de la biotecnología en América Latina atraviesa una fase de fuerte expansión y creciente relevancia económica. En 2023, la industria generó ingresos por aproximadamente USD 84.700 millones y se proyecta que supere los USD 213.000 millones hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual cercana al 14%. Actualmente, la región se posiciona como una de las de mayor dinamismo y potencial de crecimiento en el mundo, impulsada por una combinación de demanda en salud, avances científicos y nuevas aplicaciones tecnológicas. 

El desarrollo de la biotecnología en América Latina está estrechamente vinculado a sectores estratégicos como la salud, la agricultura y, cada vez más, la bioinformática, que figura entre los segmentos de más rápida expansión. 

En paralelo, la biotecnología se inserta en una bioeconomía que ya tiene un peso significativo en las economías regionales, evidenciando su creciente impacto en la matriz productiva. A esto se suma la consolidación de un ecosistema dinámico de startups y capital de riesgo, especialmente en áreas como salud e innovación tecnológica, con foco en la escalabilidad regional y el desarrollo de soluciones aplicadas.

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