Detrás de cada innovación técnica, hay un elemento invariable: los seres humanos

José Vicente Calderón: «La automatización no destruye empleo, potencia al trabajador y reduce errores»

Desde Ecuador, este emprendedor y estudiante de ingeniería industrial impulsa una investigación para digitalizar pequeños talleres metalmecánicos, carpinterías y sastrerías. Su filosofía integra arte, oficio y profesión con el objetivo de democratizar herramientas de gestión y acortar la brecha tecnológica que separa a la región del escalón industrial que ocupan las grandes potencias.

José Vicente Calderón, emprendedor y estudiante de ingeniería industrial en Ecuador
José Vicente Calderón, emprendedor y estudiante de ingeniería industrial en Ecuador

En la actualidad la automatización en el sector industrial se ha consolidado como el eje estratégico de la industria moderna. Con el uso de nuevas herramientas inteligentes, las fábricas que implementan dichos recursos logran procesos más eficientes, reducen errores y alcanzan una trazabilidad total de todo lo que ocurre en planta. 

Sobre los avances y desafíos en el sector industrial, conversamos desde Diario la R con José Vicente Calderón, emprendedor, maestro artesano en mecánica general, y estudiante de Ingeniería Industrial  en Ecuador. Desde su taller familiar, vinculado al sector metalmecánico, ha observado una realidad que se repite en gran parte de América Latina y es que decenas de pequeños talleres y pymes cuentan con personal de altísimo conocimiento empírico, pero carecen de tecnificación y digitalización. Esa brecha es la que él quiere cerrar con Seinec.ec, su empresa de servicios industriales, y con una línea de investigación centrada en la transformación industrial adaptada a las micro y pequeñas empresas de la región.

Calderón sostiene que este enfoque integral basado en la automatización impulsa la competitividad y sienta las bases de la Industria 4.0. “Primero que todo, la clave es la información, tenemos que estar conscientes que este es el nuevo motor de la productividad.

Su mirada está dirigida hacia la integración y digitalización como la clave del salto cualitativo en el sector industrial

Automatización Industrial

Su mirada está dirigida hacia la integración y digitalización como la clave del salto cualitativo en el sector industrial. Teniendo en cuenta que desde la ingeniería y la consultoría tecnológica, observó mediante una investigación que el verdadero salto se logra cuando la automatización se junta con una visión digital integral.

Calderón creció viendo a su padre trabajar en una empresa petrolera llamada TECHINT y luego en el oficio de la tornería. Esa experiencia temprana le permitió comprender el valor del trabajo manual, del ensayo y error, y de la acumulación de saberes que muchas veces no se registran. «El conocimiento de los maestros que tienen gran experiencia se pierde porque no se anota en ningún lado», subraya. Por eso, su propuesta parte de lo más básico, digitalizar la gestión con herramientas sencillas antes de saltar a inteligencia artificial o robótica.

El objetivo es democratizar el acceso a sistemas de gestión, no solo para talleres metalmecánicos, sino también para carpinterías, sastrerías y cualquier espacio que produzca volúmenes artesanales. «Lo que buscamos es generar una forma de democratizar herramientas de gestión», comenta.

Arte, oficio y profesión

Uno de los conceptos centrales que Calderón ha desarrollado es lo que denomina las tres aristas del emprendimiento industrial: el arte, el oficio y la profesión. El arte representa la creatividad para resolver problema. El oficio, la experiencia acumulada con la práctica y los errores. Y la profesión, los conocimientos científicos adquiridos en la universidad. «Estas tres fundamentan el conocimiento para alcanzar niveles de productividad y competitividad», explica.

A estas tres aristas se suma ahora la inteligencia artificial, pero no como un sustituto, sino como una herramienta que potencia las capacidades humanas. Frente al temor generalizado de que la IA va a reemplazar trabajadores, Calderón sostiene su postura de que «ese no es el fin último, sino potenciar a los trabajadores para que puedan ser más eficientes, tengan menos errores y adquieran más criterio».

Uno de los conceptos centrales que Calderón ha desarrollado es lo que denomina las tres aristas del emprendimiento industrial: el arte, el oficio y la profesión
Uno de los conceptos centrales que Calderón ha desarrollado es lo que denomina las tres aristas del emprendimiento industrial: el arte, el oficio y la profesión

La región en escalones

Calderón ha estudiado los distintos grados de industrialización y los compara con una escalera de cinco peldaños. «Nosotros, en Ecuador y en gran parte de Sudamérica, estamos en el escalón 1 o 2. El escalón 5 lo tienen China y Estados Unidos», afirma. Añade que China produce la mitad de los robots del mundo y su nivel de tecnificación es impresionante. «Pasar del escalón 1 al 5 es un proceso enorme, pero no imposible».

El primer desafío, según Calderón, es romper el miedo y las narrativas políticas que asocian automatización con desempleo. «Esos miedos tenemos que romperlos entendiendo que la automatización es para mejorar los procesos, minimizar errores y tener más tiempo para disfrutar con la familia», declara. El segundo desafío es la falta de calificación del personal para usar herramientas digitales. «Nuestros maestros tienen un gran conocimiento de su arte y oficio, pero les faltan estas pequeñas herramientas para ser parte de la transformación industrial».

Calderón maneja cifras que respaldan su argumento donde la IA mejora los procesos industriales con menos fallas y mayor eficiencia en toda la cadena productiva. El incremento de la productividad se sitúa entre el 15% y el 30%; los costos de mantenimiento se reducen casi un 40%; y las fallas no programadas caen hasta un 50%. «Esto nos permite ahorrar muchísimo tiempo y costos», subraya.

También advierte que la región necesita pasar de teorizar a implementar. «Estamos recién aprendiendo lo que otros países analizaron hace 25 o 30 años atrás y ya lo están aplicando», señala. Sin embargo, ve una gran oportunidad, los líderes políticos y los alcaldes tienen en sus manos la posibilidad de generar políticas públicas que fomenten la digitalización de la pequeña industria, reconozcan a los artesanos y promuevan su profesionalización. 

El porvenir del sector se edifica sobre la colaboración entre tecnología digital, automatización y robots. La combinación de estos tres campos impulsa la evolución hacia espacios de trabajo que son más interconectados, independientes y ecológicos.

La empresa de Calderón, Seinec.ec (Servicio de Ingeniería Industrial Calderón), nació para brindar asesoría a una empresa de ascensores de alta calidad. El proceso de adaptación a los estándares exigidos por ese cliente duró cerca de dos años. «Sus estándares, comparados con lo que manejábamos, nos obligaron a correr a pasos agigantados», recuerda. Esa exigencia fue el motor para desarrollar un sistema de gestión que hoy quiere llevar a otros talleres.

El primer desafío, según Calderón, es romper el miedo y las narrativas políticas que asocian automatización con desempleo

Una mirada regional

En este sentido, Calderón manifiesta que hay muchísimo por hacer en emprendimiento industrial. La falta de empleo está empujando a muchas personas a la informalidad, y una de las salidas es reconocer y tecnificar el trabajo artesanal. «Sería especial que las grandes empresas compartieran un poco de esa información en nuestros territorios», propone. También critica el rezago educativo pues señala que en temas de educación seguimos con teorías antiguas. Adaptarnos a estos procesos requiere decisión, voluntad política e inversión”.

José Vicente Calderón sabe que el camino es largo, pero confía en que la integración del talento humano, la automatización y la inteligencia artificial puede convertir a Ecuador y a toda Latinoamérica en un terreno fértil para una nueva ola de industrialización inclusiva. «Nos queda mucho camino para alcanzar esos cinco escalones, pero ahí está el terreno fértil para seguir avanzando» concluye.

Detrás de cada innovación técnica, hay un elemento invariable: los seres humanos. La tecnología no reemplaza las habilidades, las redefine. Los trabajadores pasan a ser monitores virtuales, los especialistas se transforman en investigadores de datos. Y las elecciones se fundamentan cada vez más en datos concretos en lugar de en corazonadas. Las organizaciones que adoptan este cambio con un plan definido están forjando el sector del mañana, en el presente, fusionando la creatividad tecnológica con el crecimiento de las competencias humanas.

Comparte esta nota:

1 Comentario

  1. Para unos la Sociedad es una estancia, para otros una fábrica y para algunos una oficina, más de lo mismo, Domesticación a los Poderes establecidos..
    Todos parecen ignorar que la Esclavitud Moderna se llama DEUDA ETERNA, una artimaña brutal: EL FRAUDE MATEMÁTICO de un Sistema Financiero Internacional, fundamentalmente CRIMINAL.
    Para ahí no mires!!! «achiquemos el estado» y sigamos mendigando a quien roba tu vida.
    Competencia. calidad, automatización.. IMITEMOS A NUESTROS PARÁSITOS Y VERDUGOS, SAQUEMOS EL CUERO A ALGUIEN MÁS, Y FESTEJEMOS NUESTRA INEPTITUD!!!

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Empresas