La Copa Mundial de la FIFA 2026 está entregando capítulos memorables, y la selección de Inglaterra se ha encargado de protagonizar uno de los giros dramáticos más intensos en lo que va del torneo. Bajo la conducción táctica de Thomas Tuchel, el conjunto de los Three Lions ha sellado su pasaje a los Octavos de Final, logrando sobrevivir a una fase de grupos que sembró cuestionamientos y superando una auténtica batalla de supervivencia en los Dieciseisavos de Final.
En el centro de esta campaña emerge, una vez más, la imponente figura de su capitán y referente absoluto del área: Harry Kane, quien ya suma 5 goles y se mete en la pelea por la Bota de Oro de esta edición mundialista.
El camino del seleccionado británico en la cita norteamericana comenzó con una exhibición de contundencia en Dallas, donde despachó a Croacia por 4–2 con un fútbol agresivo y directo. No obstante, las dudas habituales de la prensa inglesa no tardaron en aflorar tras el pálido empate 0–0 frente a Ghana en Boston.
La falta de fluidez en ese segundo compromiso encendió las alarmas, cuestionando si el esquema de Tuchel era lo suficientemente flexible. La respuesta del plantel fue pragmática: un sólido triunfo por 2–0 sobre Panamá en Nueva York devolvió la tranquilidad y amarró el liderato del Grupo L con 7 unidades.
No obstante, el verdadero examen de madurez llegó en la ronda de eliminación directa en Atlanta. El cruce ante la República Democrática del Congo se presentó como una trampa absoluta. Apenas a los 7 minutos de juego, un desajuste defensivo permitió que Brian Cipenga adelantara al conjunto africano.
Durante más de una hora, Inglaterra deambuló al borde del abismo, topándose con la resistencia del arquero Lionel Mpasi y exhibiendo un nerviosismo que amenazaba con una eliminación histórica. Fue en ese escenario de máxima tensión donde emergió el instinto depredador de Harry Kane.
El delantero del Bayern Múnich se cargó el equipo al hombro y, con la frialdad que lo caracteriza, revirtió el destino en apenas diez minutos. A los 75′, conectó un centro preciso para estampar el empate y revivir a los suyos; y a los 86′, capitalizó una nueva oportunidad en el área para decretar el 2–1 definitivo.

Con esta remontada, Inglaterra rompió un maleficio histórico: no ganaba un partido mundialista tras empezar perdiendo desde la mítica final de 1966 contra Alemania. La noche en Georgia no solo significó la clasificación inglesa, sino la consagración de Kane en los libros de oro del fútbol mundial.
Al alcanzar los 5 goles en esta edición, el atacante de 32 años llegó a las 13 anotaciones en su historial de los Mundiales, superando la línea de las 12 conquistas de la leyenda brasileña Pelé. Consolidado ya como el máximo artillero histórico de su país en fases finales, Kane se mete de lleno en la pelea por la Bota de Oro del torneo, acechando a Kylian Mbappé y Lionel Messi, quienes lideran la tabla con 6 tantos.
El rendimiento colectivo de Inglaterra viene mutando de la especulación a la resiliencia. El mediocampo, liderado por la dinámica de Declan Rice y la claridad de Jude Bellingham, busca alcanzar la regularidad necesaria para surtir a un frente de ataque donde hombres como Marcus Rashford, Bukayo Saka y Anthony Gordon alternan vértigo y desequilibrio.
A pesar de los desajustes defensivos que casi le cuestan la eliminación ante el Congo, el combinado británico ha demostrado que cuenta con la jerarquía individual para resolver encuentros cuando el funcionamiento colectivo se nubla.
El próximo peldaño en la exigencia mundialista pondrá a prueba el verdadero temple de este equipo. Este domingo 5 de julio, Inglaterra deberá meterse en el imponente Estadio Azteca para medirse ante el coanfitrión, México, por los Octavos de Final.


No le veo uñas pa’guitarrero. La cosa estará entre Francia, España y Argentina
¿Cuando pensó Ingraterra que iba a utilizar tantos morochos ?