La economía paralela del CASMU

Cómo una institución de salud terminó financiándose fuera del sistema bancario.

Un fideicomiso "no resuelve por sí mismo los problemas de gestión".

Durante años, el funcionamiento financiero del CASMU quedó bajo la lupa del parlamento, de veedores, interventores, del Ministerio de Salud Pública y de distintos actores del sistema financiero. Entre los aspectos que generaron mayor preocupación figura el uso reiterado del descuento de cheques para obtener liquidez inmediata.

Diario La R dialogó con uno de los operadores que participa en este mercado, quien accedió a explicar, bajo reserva de identidad, cómo funcionaba ese mecanismo, cuáles eran los riesgos y por qué, según su visión, una institución sanitaria nunca debería depender de este tipo de financiamiento como herramienta permanente.

– ¿Cuándo comenzó a trabajar con operaciones vinculadas al CASMU?

– Nuestro vínculo comenzó hace varios años. Al principio eran operaciones esporádicas, como ocurre con muchas empresas que atraviesan desfasajes temporales entre ingresos y egresos. Una institución puede necesitar liquidez para cubrir salarios, proveedores o compromisos inmediatos mientras espera el ingreso de otros recursos. Eso, por sí solo, no resulta extraño. El problema apareció cuando esas operaciones dejaron de ser excepcionales y comenzaron a transformarse en una necesidad permanente. Allí uno advierte que ya no se trata de resolver un problema puntual de caja, sino de un modelo de financiamiento que reemplaza la planificación financiera.

– ¿Cómo funciona exactamente el descuento de cheques?

– Es un mecanismo muy conocido en el mercado. Una empresa entrega un cheque diferido con vencimiento a 30, 60 o 90 días. El operador adelanta el dinero descontando una tasa por el plazo restante. Recordemos que CASMU libera cheques a 180 días. Si el cheque es por un millón de pesos, quien lo descuenta recibe menos porque paga el costo financiero. Cuando el cheque vence, el operador cobra el valor total.

El inconveniente aparece cuando una institución necesita emitir nuevos cheques para cubrir los anteriores. Ahí comienza una rueda muy difícil de detener. Y eso es parte de lo que los últimos 6 años CASMU realizó y actualmente realiza.

– ¿Percibían que el CASMU estaba entrando en ese circuito?

– Sí. Quienes trabajamos en este mercado advertimos cuándo una empresa empieza a depender excesivamente del financiamiento de corto plazo. No era solamente el volumen. También era la frecuencia. Cuando las operaciones se vuelven reiteradas, la lectura es clara: la institución necesita dinero constantemente para sostener su funcionamiento cotidiano.

Eso significa que el financiamiento dejó de ser una herramienta y pasó a ser parte del propio modelo de administración.

– ¿Quiénes solicitaban estas operaciones?

– Siempre negociábamos con personas que actuaban en representación de la institución.Incluso directamente con sus presidentes. Había interlocutores claramente identificados que conocían el funcionamiento del mercado y negociaban plazos, tasas y montos eran siempre los mismos. No eran operaciones improvisadas.

– ¿Para qué se utilizaba ese dinero?

Según se nos informaba, fundamentalmente para cubrir obligaciones corrientes: salarios, proveedores, insumos médicos, vencimientos financieros y otras necesidades operativas.

Eso es justamente lo que preocupa. Una institución de salud debería financiar su funcionamiento con sus ingresos normales, no mediante créditos permanentes de corto plazo.

– ¿Cuál es el principal riesgo de ese sistema?

– Que el costo financiero empieza a crecer solo.Cada renovación implica nuevos intereses. Cada nuevo cheque incorpora otro costo. Llega un momento donde una parte importante del dinero que ingresa ya no se destina a prestar servicios médicos sino a pagar financiamiento. Es una espiral.

– Durante las sesiones parlamentarias se habló de una «economía paralela» dentro del financiamiento del CASMU. ¿Comparte esa definición?

– Yo utilizaría otra expresión.Hablaría de un financiamiento alternativo. No necesariamente porque sea ilegal, sino porque sustituye los canales tradicionales de crédito institucional. Cuando una mutualista comienza a depender de operadores financieros privados para cubrir gastos corrientes, significa que algo dejó de funcionar dentro de la estructura financiera.

«La lectura es clara: la institución necesita dinero constantemente para sostener su funcionamiento cotidiano».

– ¿Los operadores conocían y conocen el nivel de riesgo?

– Por supuesto.Toda operación financiera tiene análisis de riesgo. Se estudian antecedentes de pago, patrimonio, balances, ingresos esperados y garantías. Pero cuando existe una institución grande, con miles de afiliados y la plata del FONASA detrás  y en el caso de CASMU además un respaldo político importante, muchos entienden que siempre aparecerá alguna solución antes de un incumplimiento definitivo.

– ¿El fideicomiso podía haber evitado esa situación?

– Un fideicomiso bien estructurado permite reemplazar financiamiento caro por recursos mucho más ordenados y previsibles. No resuelve por sí mismo los problemas de gestión.

Pero sí reduce el costo financiero y da tiempo para reorganizar la administración. El error es creer que un fideicomiso sustituye una buena conducción. No lo hace.

– ¿Qué le dejó este caso desde el punto de vista profesional?

– Que ninguna institución, por grande que sea, puede vivir indefinidamente financiando su presente con recursos del futuro.

Cuando el crédito deja de ser una herramienta extraordinaria y se convierte en la forma habitual de pagar salarios, proveedores o gastos corrientes, el problema ya no es financiero: es estructural.

Los mercados pueden aportar liquidez durante un tiempo. Lo que nunca pueden aportar es una administración responsable.

– ¿Qué debería aprender el sistema de salud de esta experiencia?

– Que la transparencia financiera debe ser permanente y no aparecer únicamente cuando la crisis ya estalló. Los organismos de control, los directorios, los auditores y las autoridades sanitarias necesitan contar con información oportuna para actuar antes de que una institución llegue a depender de mecanismos de financiamiento cada vez más costosos. Cuando la urgencia reemplaza a la planificación, la sostenibilidad queda comprometida y los principales perjudicados terminan siendo los trabajadores, los proveedores y, sobre todo, los pacientes.

– ¿Le preocupa que el parlamento pida los nombres de sus empresas para que se realice una investigación sobre este mercado?

– Que los políticos antes de investigarnos recuerden a quien le piden descuento de cheques de los aportes  en sus campañas y adelantos sobre el dinero que la corte electoral les paga por sus votos.

Es muy hipócrita el sistema, yo no llamo a los políticos ni a nadie, vienen solos y no solo eso por algún cajón de mi escritorio tengo algún cheque con alas de sus aportantes. Vienen casi todos. Incluso cuando el CASMU actual dice que somos parte del problema es una manera canallesca de lavarse las manos de su inutilidad de poder viabilizar una empresa que debería estar en el top de salud. Le digo más, los que estuvieron antes y el actual presidente deberían de dejar de mentir en el parlamento y decir la verdad de su gremio médico,les encanta la plata y la buena vida ninguno de los que me contactan andan en el 121 ni viven en un barrio obrero.

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2 Comentarios

  1. Suena a verdad cada directivo cobra 15000 usd hay 5 directivos una gerente general otros 15000 mas y seguimos con sueldos asi Porcelli 14000 usd en una empresa fundida estan chorreando vía sueldos pagados x fonasa DESPIERTEN.

  2. Como pública de casmu este diario pero es obvio que el MSP se comió la pastilla deberia haber desplazado autoridades como puede justificar que es muy grande para caer entonces deberia haber limitado su crecimiento la verdad por una u otra cosa parece que la culpa no la tiene nadie ni el msp ni los directivos ni los reguladores qué pais de mierda, que se borren los usuarios es una gestión de mierda huele a mierda todo y le va a explotar a Lustemberg va a ser peor que miralles aunque la bomba viene de 2024 y de RAUL RODRIGUEZ

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