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El turismo rural como motor de desarrollo en las montañas de Jiangxi

Enclavada en las montañas Jinggang, cuna de la primera base revolucionaria rural de China, la región de Ji'an ha experimentado una gran transformación durante la última década.

El éxito de Ji'an no solo está dirigido al turismo y la agricultura.

En la provincia de Jiangxi, al este de China, una región montañosa de profundo significado histórico ha logrado revertir décadas de aislamiento y pobreza. Ji’an, famosa por las montañas Jinggang -donde en 1927 el Partido Comunista de China estableció su primera base revolucionaria rural- ha protagonizado en los últimos diez años un renacimiento que resulta tan inesperado como ejemplar. Durante mucho tiempo, la mayoría de las aldeas en esta zona permanecieron ocultas en la profundidad de las montañas, con escasas vías de comunicación y un desarrollo económico casi nulo. 

La aldea de Shenshan es un caso emblemático de esta transformación según dió a conocer la revista China Hoy. En 2015, rodeada de cumbres, contaba con menos de 30 residentes permanentes y los ingresos anuales disponibles por persona no alcanzaban los 3000 yuanes, equivalentes a unos 440 dólares de la época. 

Para 2025, su población permanente había crecido hasta cerca de 200 habitantes y los ingresos anuales disponibles per cápita ascendieron a casi 36.000 yuanes, unos 5.300 dólares. Este cambio no fue espontáneo, sino el resultado de un esfuerzo coordinado que combinó el crecimiento del sector agrícola y el impulso del turismo rural.

Shenshan supo aprovechar su terreno montañoso para expandir la producción comercial de té y melocotones amarillos, al tiempo que desarrolló un turismo rural centrado en los lugares de importancia histórica para el Partido Comunista de China. 

La región de Ji’an ha experimentado una gran transformación durante la última década.

Esta doble apuesta permitió la apertura de alojamientos rurales, restaurantes familiares y tiendas de productos locales. Peng Xiaying, residente local, abrió en 2016 el primer restaurante de turismo rural de la aldea, dio a conocer la revista. Comenzó con unas pocas mesas sencillas, pero el negocio se consolidó gracias a su esfuerzo y a la experiencia de su hija, quien regresó al pueblo después de trabajar en el sector de la restauración. 

A medida que aumentaron los visitantes, Peng sumó a más de una docena de vecinos, ayudándoles a poner en marcha sus propios negocios de comida y especialidades locales. En 2025, Shenshan recibió a más de 300.000 turistas.

La aldea de Meibei, también en Ji’an, alberga múltiples sitios revolucionarios del Ejército Rojo y más de 300 edificios antiguos bien conservados de las dinastías Ming y Qing. La localidad contrató a una empresa profesional para gestionar sus recursos turísticos de forma integral, transformando viejos cobertizos de ganado en cafeterías de especialidad y casas desocupadas en hospedajes rurales y tiendas de recuerdos. 

Un variado programa de espectáculos relacionados con el patrimonio cultural inmaterial y actividades folclóricas ha atraído a un gran número de turistas, mientras que los residentes locales han incrementado sus ingresos de manera sustancial a través de participaciones accionarias y dividendos. Uno de los fenómenos más notables de este renacimiento ha sido el retorno de jóvenes formados en el exterior.

El éxito de Ji’an no solo está dirigido al turismo y la agricultura. La ciudad ha logrado posicionar la industria de la información electrónica como su sector prioritario, generando más de 240.000 millones de yuanes (35.000 millones de dólares) en 2025. 

Para ello, estableció tres plataformas entre ellas una alianza industrial, un instituto de investigación y un centro de pruebas, diseñados para resolver la correspondencia entre oferta y demanda, lograr avances tecnológicos y realizar diagnósticos de productos. La alianza de la industria de la información electrónica ha actuado como un casamentero entre empresas, conectando de manera eficiente a los actores de las fases iniciales y finales de la cadena industrial. 

En mayo de 2026, coorganizó un evento para vincular el comercio de baterías de litio con las ciudades vecinas de Yichun y Xinyu, atrayendo a 48 empresas y más de 60 representantes, lo que se tradujo en la firma de diez cartas de intención para cooperaciones.

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