Con un espacio que remitía al futuro, el Antel Arena acogió este miércoles el Antel Summit 2026. Pantallas, luces, escenografía y robots recibieron a los asistentes del encuentro tecnológico más importante del año en Uruguay. Más de 20 expositores nacionales y extranjeros, múltiples escenarios funcionando en simultáneo, stands con las últimas novedades del sector y la participación de medio centenar de empresas. En esta ocasión se habló de soberanía digital, de inteligencia artificial, de datos y de cómo un país pequeño puede jugar en la liga grande de la tecnología.
De Telco a Techco
La apertura estuvo a cargo del presidente de Antel, Alejandro Paz, junto al vicepresidente Pablo Álvarez y la directora Laura Raffo. También acompañaron la gerenta general, Laura Saldanha, y el secretario general, Andrés Tolosa. Paz repasó la historia de la empresa, desde la telefonía fija hasta los data centers, el 5G y la fibra óptica que hoy recorren el país. Y entonces anunció el paso siguiente. «Antel siempre fue la empresa de comunicación de los uruguayos», dijo. «Pero hoy está dando un paso más y es la transformación de una empresa de telecomunicaciones a una empresa de tecnología».
Al mismo tiempo Paz fue enfático al referir que «esta transformación se hace entre todos». Y ahí nombró a los actores que integran las empresas socias, los organismos del Estado, la academia, los emprendedores y todos aquellos que necesitan de la tecnología para crecer. El Antel Summit, explicó, es el espacio para que esas alianzas se concreten. «Un lugar para conocernos y para que el país avance y se desarrolle».

Soberanía en tiempo real
El concepto de soberanía atravesó toda la jornada como el eje de discusión. Pablo Álvarez contó que la empresa existe como tal porque en los años 90 la ciudadanía uruguaya decidió democráticamente que Antel siguiera siendo pública. Esa decisión, dijo, cobra hoy una relevancia enorme. «Tener una empresa pública de telecomunicaciones es una ventaja que casi ningún país de la región tiene», afirmó Álvarez. Y agregó que «es una oportunidad enorme para pensar los desafíos que Antel está asumiendo».
¿Qué significa soberanía en este contexto? Para el vicepresidente, implica que Antel debe ser capaz de ofrecer capacidades abiertas para que el país tome decisiones. No se trata solo de tener infraestructura. Se trata de tener la posibilidad de elegir, de no quedar atado a las plataformas y a las reglas que imponen las grandes corporaciones tecnológicas. Para eso, dijo, se necesita «un Estado presente, emprendedor, innovador, eficiente y valiente para los desafíos que tenemos por delante».
Laura Raffo, por su parte, puso el foco en la inclusión. Recordó que durante décadas Antel trabajó para que la conectividad no fuera un privilegio, sin importar el lugar del país o los recursos económicos. Y ese objetivo, dijo, se logró «muy bien». Pero el nuevo desafío es otro, reducir la brecha en el acceso a la inteligencia artificial.
«No solo se trata del acceso a la herramienta, sino de cómo usarla y cómo capacitar para su uso», puntualizó Raffo. Y planteó la pregunta que, a su juicio, debe responder el país: «cómo hacemos para que todos los uruguayos puedan tener un acceso a la IA y usarla a su favor».

Inteligencia artificial, poder corporativo y creatividad
La agenda del Summit estuvo a la altura de las expectativas. Desde las primeras horas de la mañana, los asistentes pudieron escuchar a Irene Solaiman, exintegrante de OpenAI y referente mundial en políticas y seguridad de inteligencia artificial. Su intervención se centró en la urgencia de desarrollar mecanismos de gobernanza ética para esta tecnología, un tema que cada vez gana más terreno en los círculos académicos y empresariales.
Junto a ella, la economista e investigadora Cecilia Rikap ofreció un análisis del creciente poder de las Big Tech. Rikap, especializada en el funcionamiento de las grandes compañías tecnológicas, desgranó el negocio detrás de la inteligencia artificial y los servicios en la nube, y advirtió sobre la concentración de capacidades que están operando estas empresas a nivel global.
El escritor y productor cultural Hernán Casciari también tuvo su espacio. Su enfoque se centró en explorar cómo la conectividad digital puede fortalecer la independencia de los creadores. En un mundo donde las plataformas concentran la distribución de contenido, la posibilidad de que un artista o un escritor pueda llegar a su audiencia sin intermediarios es, dijo, una forma de soberanía.
Roberto Musso, músico e ingeniero en sistemas, abordó la relación entre el método científico y la producción artística. No es casual que un músico con formación en sistemas esté en un evento de tecnología. Musso es un ejemplo de cómo la técnica y la creatividad pueden convivir y potenciarse mutuamente. En el área de biotecnología, Laura Macció presentó soluciones tecnológicas orientadas a la prevención de futuras pandemias globales. Un tema que, después de lo vivido en los últimos años, adquiere una dimensión estratégica ineludible.
Helena Rovner, investigadora del Banco Mundial, expuso sobre el impacto de la inteligencia artificial en la educación. Y Paco Martin, integrante de IBM Quantum, llevó la discusión al terreno de la computación cuántica, con un enfoque en el desarrollo de algoritmos y la resolución de problemas complejos.
El Summit tuvo una zona especialmente dedicada al público corporativo y al sector público, donde líderes tecnológicos presentaron cómo la computación cuántica, la soberanía de datos, el 6G y la IA generativa están redefiniendo la productividad y la competitividad empresarial.
Los workshops y charlas técnicas permitieron profundizar en temas como la criptografía post-cuántica, los agentes de IA para infraestructura y el desarrollo de capacidades propias que garanticen la autonomía tecnológica. La criptografía post-cuántica, por ejemplo, es una de las áreas de mayor desarrollo en la seguridad informática, ante la posibilidad de que las computadoras cuánticas rompan los sistemas de cifrado actuales. El evento contó con el respaldo de empresas e instituciones académicas globales como Google, IBM, Samsung, Nokia, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información y las universidades del país.
La apuesta por el talento
Uruguay tiene una tradición en la formación de profesionales en tecnología, pero la demanda crece a un ritmo que el sistema educativo a veces no alcanza a cubrir. El Summit fue también un espacio para tender puentes entre la oferta y la demanda, entre los que buscan talento y los que están dispuestos a formarse.
La soberanía, en tiempo real, se construye con decisiones, con inversiones y con alianzas. Y también con eventos como este, donde el conocimiento se encuentra con los negocios y donde las grandes preguntas encuentran, si no respuestas definitivas, al menos un espacio para ser formuladas.

