Hideki Shirakawa, profesor emérito de la Universidad de Tsukuba y ganador del Premio Nobel de Química en 2000 por el descubrimiento y desarrollo de polímeros conductores, falleció a los 90 años. Obtuvo su doctorado en ingeniería en 1966 y el hallazgo que lo llevaría al Nobel nació, en buena medida, de un error de laboratorio. En 1967, mientras trabajaba en la síntesis de poliacetileno, un estudiante utilizó por equivocación una cantidad excesiva de catalizador y se formó una película plateada brillante similar al papel de aluminio. Shirakawa analizó el material y comprendió su potencial.
Años después, en 1976, se trasladó a la Universidad de Pensilvania, donde colaboró con los químicos Alan MacDiarmid y el físico Alan Heeger. Juntos demostraron que era posible hacer que ciertos plásticos condujeran electricidad de manera similar a los metales, pero con las ventajas de ser livianos, flexibles y moldeables. Sus investigaciones abrieron la puerta a aplicaciones prácticas que hoy son cotidianas como pantallas de teléfonos, células solares de bajo costo, semiconductores orgánicos y dispositivos electrónicos flexibles. También se anticiparon usos futuros en transistores orgánicos y computadoras más rápidas y livianas.

