Lactancia hasta los dos años: el factor central para el crecimiento infantil

Los hábitos alimentarios fijados en la infancia son clave para prevenir enfermedades crónicas en la adultez.

“Los hábitos alimentarios se forman durante la niñez y esta es una ventana de oportunidad para la prevención de las enfermedades crónicas de la vida adulta”, MSP

La nutrición en los primeros meses de vida es uno de los factores que más incide en el crecimiento y el desarrollo infantil, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud Pública (MSP). Ambas instituciones recomiendan que, siempre que sea posible, los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Después, los bebés deben incorporar de forma gradual alimentos complementarios seguros, sin abandonar el pecho hasta los dos años o más.

 

Qué dice la OMS

La OMS sostiene que la leche materna aporta al bebé todos los nutrientes que necesita durante ese primer semestre, sin requerir agua, jugos ni otros alimentos. Según el organismo, “los lactantes deberían ser alimentados exclusivamente con leche materna” durante los primeros seis meses de vida para lograr un crecimiento, un desarrollo y una salud óptimos.

Pasado ese período, la OMS recomienda sumar alimentos sólidos, líquidos o semisólidos que resulten nutricionalmente adecuados e inocuos. La lactancia continúa acompañando la dieta del niño. La leche materna sigue siendo una fuente central de energía durante el segundo semestre de vida. Según explican los expertos, puede cubrir más de la mitad de los requerimientos calóricos entre los 6 y los 12 meses, y un tercio entre los 12 y los 24 meses.

La recomendación de sostener el amamantamiento hasta los dos años o más busca reducir la mortalidad infantil y prevenir la malnutrición. La OMS asocia la malnutrición con la interrupción temprana de la lactancia.

 

Normativa nacional

En Uruguay, el MSP definió sus propios lineamientos a través de la Norma Nacional de Lactancia Materna y la Guía de alimentación complementaria para niños de 6 a 24 meses, elaboradas junto a UNICEF y la Red Uruguaya de Apoyo a la Nutrición y Desarrollo Infantil.

El documento resalta que dentro de los principales beneficios que ofrece la lactancia materna “se destaca la reducción de morbilidad y mortalidad por enfermedades infecciosas”, especialmente en los dos primeros años.

La norma del MSP dispone que, al cumplir los seis meses se iniciará la alimentación complementaria, debido a que la leche materna por si sola “ya no es suficiente para satisfacer los requerimientos de energía y de nutrientes, fundamentalmente hierro y zinc”.

El texto también establece que esos alimentos complementarios deben ser adecuados, seguros e inocuos para la salud del niño, y que su incorporación no debe sustituir de manera abrupta las tomas ni la lactancia que aún se mantiene.

El MSP promueve el inicio del amamantamiento en la primera hora tras el nacimiento, la lactancia a libre demanda y la disposición de espacios adecuados para que las madres trabajadoras puedan extraerse y conservar la leche durante la jornada laboral.

La guía de alimentación complementaria del ministerio fue redactada en consonancia con la guía alimentaria general para la población uruguaya, con el objetivo de sentar hábitos saludables desde la primera infancia. El manual asegura que “son múltiples las evidencias que demuestran que los hábitos alimentarios se forman durante la niñez y esta es una ventana de oportunidad para la prevención de las enfermedades crónicas de la vida adulta”.

 

La OMS y el MSP remarcan que la introducción de alimentos y la extensión de la lactancia más allá de los dos años dependen de las familias.

Lactancia después de los 2 años

Tanto la OMS como el MSP remarcan que la introducción de alimentos y la extensión de la lactancia más allá de los dos años dependen de las posibilidades y decisiones de cada familia. La orientación de ambos organismos apunta a que el personal de salud acompañe ese proceso, resuelva dudas frecuentes sobre la producción de leche y detecte a tiempo dificultades en el amamantamiento o en la incorporación de nuevos alimentos.

Los organismos también coinciden en que buena parte de las bases del desarrollo físico y del sistema inmunológico de un niño se construyen en esta etapa temprana, lo que explica el peso que ambas instituciones asignan a las políticas de promoción y protección de la lactancia.

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