Endometriosis: Nueve de cada diez casos podrían resolverse en la policlínica según el MSP

El MSP lanzó una guía dirigida a los médicos del primer nivel de atención. Establece que el diagnóstico puede hacerse con la evaluación clínica y una ecografía específica, sin necesidad de cirugía.

Endometriosis: Nueve de cada diez casos podrían resolverse en la policlínica según el MSP

El Ministerio de Salud Pública (MSP) presentó el lunes 26 de octubre el Manual de práctica clínica para el primer nivel de atención de la endometriosis, un documento que busca mejorar la detección, el tratamiento y el seguimiento de esta enfermedad crónica, que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva y que, según estudios internacionales, puede demorar entre siete y diez años en ser diagnosticada.

La herramienta está pensada para los equipos que atienden en el primer nivel, es decir, el primer contacto de las personas con el sistema de salud. Allí suelen producirse las primeras demoras, y allí apunta el manual: que los profesionales reconozcan los síntomas desde la primera consulta, inicien tratamientos a tiempo y deriven a equipos especializados cuando corresponda.

La presentación se realizó en el Salón de Actos del MSP, con la participación de la ministra Cristina Lustemberg; el subsecretario Leonel Briozzo; la directora general de la Salud, Laura Llambí; la coordinadora del Programa Nacional de Salud Integral de las Mujeres, Fernanda Gómez, y el equipo redactor.

 

Una enfermedad que muchas veces se normaliza

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria, crónica y sistémica que se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio fuera del útero. Según el manual, afecta a más de 190 millones de mujeres en el mundo y a 15 millones en América del Sur. Puede provocar dolor menstrual intenso, dolor pélvico crónico, dolor en las relaciones sexuales, alteraciones intestinales y urinarias, y dificultades para lograr un embarazo.

El prólogo del documento la define como “un problema central en la salud de la mujer y, por lo tanto, de toda la sociedad”. Sobre las demoras, la guía señala que “diversos estudios han reportado una demora promedio de 7 a 10 años desde el inicio de los síntomas hasta la confirmación clínica”.

Durante la presentación, Lustemberg señaló que muchas mujeres atraviesan un largo recorrido asistencial en el que sus síntomas son subestimados, y sostuvo que el manual será un insumo para quienes trabajan en el primer nivel.

El impacto también es emocional. La guía indica que estudios poblacionales muestran un aumento de “entre el 30 % y el 50 %” en el riesgo de depresión y ansiedad frente a personas sin endometriosis, y concluye que “la salud mental debe incorporarse al abordaje integral de la afección, sin reducir el dolor a una causa psicológica”.

El Manual de práctica clínica para el primer nivel de atención está dirigido a los equipos de salud y busca acortar una demora diagnóstica que puede llegar a los diez años.

Qué propone el manual y cómo se elaboró

El documento se apoya en la Ley N.º 20.374, aprobada en 2024 y reglamentada en marzo de 2026 mediante el Decreto N.º 72/026, que reconoce la endometriosis como un problema de salud pública. Lustemberg recordó que el MSP deberá asegurar que los prestadores cumplan con la normativa y utilicen las herramientas disponibles.

Entre sus objetivos, el manual se propone fortalecer las capacidades del primer nivel para “detectar precozmente signos y síntomas compatibles con endometriosis” y “articular con el segundo y tercer nivel de atención, asegurando la continuidad asistencial”.

Fue redactado por Sebastián Ben, Santiago Artucio y Valeria Tolosa, con aportes de programas del MSP, sociedades científicas, facultades de la Universidad de la República y organizaciones de pacientes. Gómez explicó que pasó por una validación interna con distintos programas del ministerio y por otra externa, con instituciones académicas, sociedades científicas y organizaciones sociales. Briozzo, por su parte, sostuvo que la guía permitirá que las personas conozcan mejor sus derechos y accedan a los estudios y tratamientos que les corresponden.

 

Diagnóstico sin necesidad de cirugía

Uno de los cambios principales es que el diagnóstico ya no depende de una operación. El manual recuerda que “tradicionalmente, el diagnóstico de endometriosis se consideraba exclusivamente laparoscópico”, pero aclara que ese enfoque “ha sido superado por criterios actuales que priorizan la sospecha clínica y los hallazgos imagenológicos”. Hoy, según el texto, “el diagnóstico es clínico e imagenológico, con alta precisión diagnóstica”.

En la presentación técnica, Ben explicó que el dolor menstrual que impide estudiar, trabajar o hacer actividades cotidianas no debe considerarse normal y requiere evaluación. Agregó que alrededor del 90 % de las pacientes podrían recibir diagnóstico y tratamiento en el primer nivel.

La guía establece que la presencia de uno o más síntomas típicos “debe generar una alta sospecha clínica” y que, cuando varios coexisten, “la probabilidad de endometriosis puede incrementarse entre 25 y 85 veces”.

El estudio de primera línea es una ecografía transvaginal específica para endometriosis, realizada por personal entrenado. El documento advierte que “la ausencia de hallazgos imagenológicos no excluye la afección” y que “la clínica por sí sola” justifica el inicio de tratamiento, algo “especialmente relevante en adolescentes o en poblaciones con acceso limitado a estudios de imagen especializados”.

La presentación del manual, el lunes 26 de octubre en el Salón de Actos del MSP, reunió a autoridades, profesionales de la salud y organizaciones de pacientes.

Tratamiento hormonal

El manual recomienda un “tratamiento individualizado, centrado en la persona y respetuoso de sus prioridades”. También aclara que “la intensidad de los síntomas no se correlaciona necesariamente con la extensión anatómica de la afección”: hay personas con lesiones mínimas y dolor incapacitante, y otras con enfermedad profunda casi sin síntomas.

Ante una primera consulta por dolor, sugiere comenzar con antiinflamatorios o paracetamol y, si la paciente no busca un embarazo, sumar tratamiento hormonal con anticonceptivos combinados o progestinas. Según el texto, estas medidas, junto con estrategias no farmacológicas, permiten “un adecuado control sintomático en aproximadamente el 80 % de las personas afectadas”. El prólogo destaca además la reciente incorporación al PIAS del dienogest, “un fármaco clave en el tratamiento”.

Sobre los opioides, la guía indica que deben reservarse para situaciones “en las que no existan alternativas analgésicas eficaces” y por el menor tiempo posible. En cuanto a la alimentación, sostiene que “la evidencia actual no respalda ninguna estrategia dietética específica” y que dietas como “sin gluten” o “sin lácteos” pueden exponer a deficiencias nutricionales, por lo que recomienda el acompañamiento de un licenciado en Nutrición.

 

Cuándo derivar y qué lugar ocupa la cirugía

Entre un 11 % y un 19 % de las pacientes no responde bien al tratamiento hormonal de primera línea, lo que justifica la derivación a equipos especializados. También corresponde derivar ante síntomas severos, lesiones profundas, quistes en los ovarios o dudas sobre fertilidad.

El manual remarca que “la cirugía no debe considerarse una herramienta diagnóstica, sino una alternativa terapéutica en casos seleccionados”.

 

Fertilidad, adolescencia y otras etapas

En fertilidad, la guía recuerda que la Ley N.º 19.167 de reproducción humana asistida incluye la endometriosis y afirma que “la vitrificación de ovocitos se considera la estrategia más viable para preservar la fertilidad”. En adolescentes, advierte que “la normalización de los síntomas por parte de pares, familiares y profesionales de la salud contribuye a retrasos diagnósticos”. Incluye además capítulos sobre varones trans, menopausia y cáncer; en este punto, recomienda informar que “el riesgo absoluto de desarrollar cáncer es bajo y similar a la población general”.

Las organizaciones de pacientes participaron en la elaboración del manual, que incluye un anexo con sus testimonios.

La voz de las pacientes

A propuesta de la sociedad civil, el manual incorporó un anexo escrito por personas con endometriosis, con un decálogo de preguntas que les hubiera gustado escuchar en la consulta. “La endometriosis no empezó cuando me diagnosticaron; comenzó años antes, cuando mi cuerpo pedía ayuda y nadie sabía escuchar”, recoge uno de los testimonios.

En representación del colectivo ENDO Uruguay, Lucía Bota expresó que “este manual es un gran paso para las que vienen y para los médicos del primer nivel de atención, que tienen una herramienta valiosa en sus manos”.

Llambí sostuvo que contar con manuales elaborados con rigor técnico y con la participación de las usuarias permite establecer estándares de cuidado. El MSP indicó que el documento servirá para avanzar en la aplicación de la normativa vigente en todo el Sistema Nacional Integrado de Salud.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Salud