El mundo de la veterinaria y la biología del movimiento lamenta la pérdida del profesor Alan Wilson, un referente internacional en fisiología animal que dedicó su carrera a entender cómo se mueven las criaturas, desde guepardos veloces hasta gatos comunes de barrio. Wilson falelció en un accidente de avioneta ligera en el Parque Nacional Namib-Naukluft, Namibia, mientras buscaba antílopes oryx para el Gobabeb Research Institute.
Tras obtener su doctorado en la Universidad de Bristol (enfocado en lesiones tendinosas), se unió en 1996 al Royal Veterinary College en Hatfield, Reino Unido, donde lideró el Structure and Motion Laboratory y se convirtió en profesor de biomecánica locomotora.
Su pasión por el movimiento animal lo llevó a proyectos pioneros. Usó drones para estudiar jirafas en 2016, rastreó guepardos con tecnología GPS y alta velocidad, analizó cómo un solo perro pastor maneja rebaños enteros y documentó la resistencia extrema de ñus en el calor africano. Pero fue su trabajo con gatos lo que lo hizo famoso ante el público general. En 2013, para el documental de BBC Horizon “The Secret Life of the Cat”, colocó collares con GPS y minicámaras a 50 gatos domésticos en Shamley Green, Surrey. Los resultados sorprendieron. La mayoría tenía rangos muy pequeños, rara vez salían del pueblo, entraban en casas ajenas por comida y “timeshareaban” territorios para evitar conflictos, saliendo en horarios diferentes. “Los dueños a menudo se quedan con la incómoda sensación de que su gato es quien manda”, bromeaba Wilson.
El estudio se amplió en 2014 a gatos urbanos de Brighton, de pueblo en Rottingdean y de granja, revelando variaciones en sus hábitos y confirmando que el roaming está dictado por la caza de comida más que por exploración libre.

