Angella Dorothea Ferguson, destacada pediatra y científica médica estadounidense, falleció a la edad de 100 años. Se formó en la prestigiosa Howard University, una institución históricamente negra, donde obtuvo su título de grado y luego su doctorado en Medicina. Tras graduarse, realizó su residencia en el Bethesda Naval Hospital. Como mujer afroamericana en una época en que las mujeres y especialmente las mujeres negras enfrentaban enormes barreras en la medicina, su carrera fue excepcional desde el inicio.
Es recordada principalmente por su trabajo pionero en la anemia falciforme, una enfermedad genética grave que causa dolor intenso, anemia crónica, infecciones frecuentes y daño a órganos. En las décadas de 1950 y 1960, cuando poco se sabía sobre su progresión en bebés y niños, ella realizó investigaciones fundamentales en el Freedmen’s Hospital (actual Howard University Hospital).
Entre sus aportes más importantes destacan el desarrollo de una prueba diagnóstica para detectar la enfermedad en recién nacidos y niños pequeños, que se convirtió en estándar y facilitó el diagnóstico precoz. También estudios pioneros sobre la fisiopatología y evolución de la enfermedad en infantes afroamericanos, contribuyendo a que hoy se realice tamizaje neonatal en muchos países. Su labor fue reconocida con certificados de mérito de la American Medical Association y su nombre aparece en publicaciones históricas sobre salud de minorías y hematología pediátrica.

