Arroz uruguayo gana terreno en Europa: captó el 63% de la primera cuota sin aranceles

La noticia generó gran entusiasmo en el gobierno; el sector celebra la oportunidad, aunque advierte que el impacto será gradual.

“Ya no somos el hermano menor”, afirmó O’Brien, al recordar que Uruguay lidera buena parte de las exportaciones regionales hacia la UE.

La noticia generó titulares y entusiasmo tanto en el gobierno como en el sector exportador: Uruguay logró captar el 63% de la primera cuota de arroz libre de aranceles habilitada por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Sin embargo, detrás del dato existe una realidad más compleja y una oportunidad cuyo verdadero alcance recién podrá medirse en los próximos años.

Así lo explicó Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), quien valoró el avance como una señal positiva para el sector, aunque insistió en poner las cifras en perspectiva para evitar interpretaciones exageradas sobre el impacto inmediato del acuerdo. “Es una señal positiva, pero no cambia ninguna cuenta del sector hoy”, resumió.

 

Un acuerdo que comenzó a gestarse en 2019

Para comprender el alcance de la noticia es necesario retroceder varios años. Según recordó O’Brien, durante las negociaciones del preacuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en 2019 se definieron contingentes de exportación que podrían ingresar al mercado europeo sin pagar aranceles una vez que el tratado comenzara a instrumentarse.

En el caso del arroz, se estableció una cuota de 60.000 toneladas anuales para todo el Mercosur, libre de aranceles. Sin embargo, esa cuota se implementará de forma gradual, aumentando en bloques de 10.000 toneladas por año hasta alcanzar el volumen total previsto.

El acuerdo comenzó a regir el pasado 1° de mayo. Como el primer año no abarca un ejercicio completo, la cuota inicial fue prorrateada y quedó en aproximadamente 6.775 toneladas, redondeadas a 7.000.

Fue precisamente en esa primera carrera por acceder al beneficio arancelario donde Uruguay consiguió una posición destacada.

Europa definió que, mientras el Mercosur negocia internamente cómo distribuirá la cuota entre sus países miembros, las primeras cargas que llegaran al continente podrían acceder al beneficio hasta completar el volumen habilitado.

Actualmente, el país exporta alrededor de 200.000 toneladas de arroz por año a la Unión Europea, incluso pagando aranceles.

Uruguay llega con ventaja

El país ya mantiene una corriente comercial consolidada con Europa, con negocios previamente cerrados y embarques en tránsito. Eso permitió que las empresas uruguayas fueran las primeras en registrar operaciones bajo el nuevo régimen.

Como resultado, captaron aproximadamente 4.000 toneladas de las 7.000 disponibles, equivalentes al 63% de la cuota del primer año.

“Uruguay logró captar primero los certificados libres de arancel porque ya tenía mucho volumen en tránsito y negocios cerrados”, explicó O’Brien.

Sin embargo, el dirigente enfatizó que esas 4.000 toneladas representan una fracción mínima de la realidad productiva nacional.

“Son 4.000 toneladas dentro de una producción anual de casi un millón y medio”, señaló.

La importancia estratégica del acuerdo no radica tanto en el volumen inicial liberado de aranceles, sino en el posicionamiento que Uruguay ya posee en el mercado europeo.

Actualmente, el país exporta alrededor de 200.000 toneladas de arroz por año a la Unión Europea, incluso pagando aranceles.

Se trata de aproximadamente una cuarta parte de todo el arroz que Uruguay vende al exterior y convierte a Europa en uno de los destinos más relevantes para la cadena arrocera nacional.

Además, según datos manejados por ACA, Uruguay representa cerca del 50% de todo el arroz del Mercosur que ingresa al mercado europeo.

“En los últimos diez años, el 50% del arroz proveniente del Mercosur que ingresó a Europa fue de origen uruguayo”, destacó O’Brien.

Ese antecedente constituye uno de los principales argumentos que el país está utilizando en las negociaciones internas para definir qué porcentaje de la cuota definitiva le corresponderá dentro del bloque regional.

La gran oportunidad

Más allá del ahorro arancelario, el aspecto que genera mayor expectativa en el sector es la posibilidad de exportar productos con mayor valor agregado.

Actualmente, Uruguay vende principalmente arroz cargo —conocido popularmente como arroz integral— y arroz parboiled.

Se trata de productos con procesamiento parcial que pagan aranceles relativamente bajos, cercanos a los 40 euros por tonelada.

La situación cambia radicalmente cuando se trata de arroz blanco totalmente elaborado.

En ese caso, el arancel europeo alcanza los 195 euros por tonelada, una carga que vuelve prácticamente imposible competir en ese segmento.

Por esa razón, hasta ahora el modelo comercial consistía en exportar arroz con procesamiento mínimo para que los molinos europeos completaran la industrialización y comercialización bajo marcas locales.

La cuota libre de aranceles abre una puerta diferente.

“Esto va a permitir colocar en la góndola europea productos que salgan 100% elaborados en Uruguay”, explicó el presidente de ACA.

Para el sector, el beneficio trasciende la simple eliminación de un impuesto.

Significa la posibilidad de que el consumidor europeo identifique el origen uruguayo del producto y que la cadena de valor permanezca en el país. “Nos permitirá darnos a conocer en toda la cadena, desde el inicio en Uruguay hasta la góndola europea”, afirmó.

Según el dirigente arrocero, los antecedentes del país en materia de exportaciones de arroz deberían pesar en las negociaciones internas del bloque.

La negociación que aún falta

Aunque el acuerdo con la Unión Europea ya está vigente, todavía resta definir un aspecto fundamental: cómo se repartirá la cuota de 60.000 toneladas entre los países del Mercosur.

Esa negociación se desarrolla actualmente en el ámbito regional y es encabezada por las cancillerías de los países miembros.

Desde el sector arrocero uruguayo existe confianza en el trabajo que viene realizando la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi.

“Conoce este tema desde 2017 y nos merece la máxima confianza”, sostuvo O’Brien. La estrategia uruguaya consiste en defender una participación acorde al peso real que tiene el país en el comercio de arroz hacia Europa.

Los antecedentes comerciales juegan a favor de Uruguay, aunque el resultado dependerá de negociaciones que también involucran otros productos de interés para los socios del bloque.

“Ya no somos el hermano menor”, afirmó el dirigente, al recordar que Uruguay lidera buena parte de las exportaciones regionales hacia la UE.

La expectativa generada por el acuerdo comercial contrasta con una coyuntura económica particularmente difícil para los productores.

El arroz uruguayo exporta más del 95% de su producción y depende directamente de la evolución de los mercados internacionales.

Durante los últimos 16 meses, el precio internacional del arroz sufrió una caída cercana al 40%.

La explicación se encuentra principalmente en India, el actor dominante del comercio mundial.

Ese país controla aproximadamente el 45% de las exportaciones globales de arroz y había restringido sus ventas externas entre 2023 y 2024 por razones de seguridad alimentaria.

La salida temporal de India del mercado provocó una fuerte suba de precios internacionales, situación que benefició a Uruguay y estimuló un aumento del área sembrada.

Pero cuando las exportaciones indias se reanudaron, la oferta mundial volvió a crecer y los precios cayeron abruptamente.

“Cuando vuelve el principal exportador al mercado internacional, naturalmente eso provocó una baja muy rápida”, explicó O’Brien.

Costos altos y financiamiento en discusión

La caída de los precios encuentra al sector enfrentando costos de producción elevados.

Actualmente, producir una hectárea de arroz en Uruguay cuesta alrededor de 2.200 dólares.

El cultivo es especialmente intensivo en el uso de combustible y fertilizantes, dos insumos que han experimentado fuertes incrementos en los últimos años.

Según ACA, el arroz es el cultivo que más combustible consume por hectárea en el país, con aproximadamente 150 litros anuales.

A eso se suman los costos energéticos asociados al riego y los problemas de competitividad vinculados a logística, transporte y tarifas.

“Tenemos costos elevadísimos de fletes, energía y logística respecto a nuestros competidores regionales”, afirmó el dirigente.

Ante este escenario, el sector mantiene conversaciones con el gobierno desde hace varios meses para buscar herramientas financieras que permitan sostener el área sembrada durante la próxima campaña.

La preocupación central es evitar una reducción significativa de la superficie cultivada mientras el mercado internacional recupera niveles de precios más favorables.

“Los problemas que generó el arroz hay que solucionarlos con arroz”, sintetizó O’Brien.

 

Producción récord

A pesar de las dificultades económicas, Uruguay continúa exhibiendo indicadores productivos de excelencia.

La cosecha recientemente finalizada alcanzó un rendimiento promedio de 9.200 kilos por hectárea, una cifra que posiciona nuevamente al país entre los tres mejores del mundo en productividad arrocera.

Solamente Australia y Egipto muestran rendimientos superiores.

La producción nacional ronda actualmente el millón y medio de toneladas anuales, de las cuales más del 95% se exporta.

El arroz uruguayo llega a más de 40 destinos internacionales, aunque algunos mercados concentran la mayor parte de las ventas.

México lidera la lista, seguido por Brasil, Europa y diversos países de Centroamérica.

Precisamente en esa región, el sector visualiza nuevas oportunidades de crecimiento debido a la creciente valoración de la calidad del arroz producido en el Cono Sur.

Para la cadena arrocera uruguaya, la posibilidad de exportar sin aranceles a Europa representa una noticia alentadora en un momento complejo.

Sin embargo, tanto productores como autoridades coinciden en que el verdadero impacto dependerá de cómo evolucione la asignación definitiva de cuotas dentro del Mercosur y de la capacidad del país para aprovechar el nicho de productos con mayor valor agregado.

Las 4.000 toneladas que hoy ingresarán libres de aranceles a Europa son apenas una pequeña porción de una industria que produce cerca de un millón y medio de toneladas al año.

Pero detrás de ese volumen reducido aparece una oportunidad estratégica mucho más relevante: que el arroz uruguayo deje de ser solamente una materia prima para la industria europea y comience a ganar espacio con identidad propia en las góndolas del continente.

Ese, según O’Brien, es el verdadero cambio que puede traer el acuerdo. No una revolución inmediata, sino la posibilidad de construir una nueva etapa para uno de los sectores exportadores más importantes del país.

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