Repetir proviene del latín repetere: «re», que significa volver atrás, y «petere», que quiere decir tratar de llegar o alcanzar. El concepto sería entonces el de retomar o volver sobre algo.
¿Cuál sería el sentido de volver sobre un hecho artístico que ya conocemos? Leer el mismo libro sabiendo su desarrollo y final, o ver de nuevo una película de la que recordamos gran parte de sus diálogos de memoria. ¿Por qué escuchar una y otra vez esa canción que significó tanto en determinado momento de nuestra vida? La razón más válida parece ser que nos hace bien, que nos produce placer.
Seguramente los primeros sonidos ya nos traerán imágenes, aromas y sensaciones. Con las artes vivas es diferente, porque en el teatro, aun viendo la misma obra, con los mismos actores, nunca será la misma función. Tiene la adrenalina del vivo, de la performance sin red, donde, al menor desajuste, los profesionales de la interpretación deberán solucionarlo para evitar que el espectador vea empañada su experiencia. Un actor que se olvida una frase, una luz que no se apagó en el momento exacto, un sonido que no acompañó la acción. Factores humanos que hacen que la repetición, o al menos parte de ella, no sea exacta.
Esto no pasa en el cine ni escuchando una grabación, aunque sí hay cambios en nosotros como receptores. Hoy tenemos más calor que la vez anterior; hoy discutimos con el vecino y, aunque nos parece que no, algo nos hace sentir diferentes. O simplemente, lo que ya conocemos de memoria no produce el mismo efecto que la primera vez que lo vivimos. Una escena de miedo que, después de tantas veces, ya no nos corta la respiración ni nos sacude de la silla. ¿O acaso sí? ¿Qué pasa con esa canción que narra una historia desgarradora? Al principio éramos todo oídos para escucharla. Después la cantamos a viva voz. Más tarde la llevamos en la cabeza todo el día y a todas partes. Pero un día, esa intensidad conque la percibimos bajó. ¿O no?
En realidad, no es algo que siempre pase. Escuchar y volver a hacerlo, o leer y releer, nos permite encontrar en cada instancia nuevas facetas del mensaje. Así como va cambiando nuestro humor, atención y predisposición según diversos factores, también se ofrecen ante nuestros sentidos aspectos que hasta entonces habían permanecido ocultos. Una misma palabra escuchada mil veces adquiere por primera vez un valor trascendente o una intención no imaginada.
Repetir determinados hábitos o costumbres puede darle a las acciones un carácter ritual. La ceremonia del té, celebrada diariamente a las cinco de la tarde. En la fe religiosa la repetición también es de vital importancia. Por ejemplo, en la celebración de la misa católica se viene repitiendo la misma estructura desde hace siglos. Ese formato conecta de alguna manera la fe de las personas a través del paso del tiempo. La repetición, a modo de ritual, puede producir sensación de orden y continuidad, así como reforzar la transmisión de saberes y tradiciones.
En muchos oficios y profesiones, artísticos incluidos, la repetición es la búsqueda de la perfección. El actor pasa su letra y repasa los movimientos una y otra vez; el músico toca el pasaje que le presenta mayor dificultad: lento, no tan lento, muy lento. Busca el sonido.
Desde el punto de vista artístico, los autores repiten frases buscando reafirmar o fijar una idea. En las artes visuales, un mismo motivo, o casi el mismo, con diferente luz o desde otro ángulo, alimenta diversas percepciones.
En la música minimalista, como la de Philip Glass, las frases son casi idénticas, se repiten una y otra vez con cambios casi imperceptibles que generan efectos suspendidos, contemplativos e hipnóticos. Al escucharla, el espectador no siente que escucha siempre lo mismo, percibe el permanente cambio pero sin poder especificar qué cambió y en qué momento. Entonces ¿para qué repetimos?
Entre otras razones, repetimos para resignificar. Repetimos buscando profundidad en lo conocido. Buscamos comodidad, seguridad, orden. Satisfacer nuestros gustos. Decir lo mismo, pero en otra tonalidad, en otro espacio, con otro aire. Con nuevos perfumes. Para ser mejores, para corroborar errores, para corregirlos. Repetimos para cometerlos de nuevo.
Para escuchar Philip Glass: https://www.youtube.com/watch?v=-nBE9U7q1Uc&list=RD-nBE9U7q1Uc&start_radio=1

