Así funciona un GPS para mascotas: ¿Por qué es tan necesario?

Los dispositivos de geolocalización para mascotas utilizan la tecnología GPS para determinar la ubicación exacta de un animal en tiempo real.

El funcionamiento del gps se basa en una red de 31 satélites en órbita terrestre que emiten señales continuas
El funcionamiento del gps se basa en una red de 31 satélites en órbita terrestre que emiten señales continuas

El funcionamiento se basa en una red de 31 satélites en órbita terrestre que emiten señales continuas. El collar GPS, colocado en el cuello de la mascota, capta las señales de al menos cuatro satélites y calcula su posición mediante trilateración, un método matemático que mide distancias a partir del tiempo que tardan las señales en llegar. La precisión oscila entre 2 y 5 metros, suficiente para localizar a una mascota en un parque, un bosque o una zona urbana.

Una vez calculada la posición, el collar la transmite al propietario a través de dos vías posibles. La más común utiliza una tarjeta SIM integrada (similar a la de un teléfono móvil) que envía los datos por la red de telefonía celular a una aplicación en el smartphone o a una plataforma web. 

La segunda vía, menos frecuente y más costosa, emplea radiofrecuencia para conectar directamente con una consola portátil, útil en zonas sin cobertura móvil. Los modelos con SIM requieren un plan de datos, que puede ser mensual o prepago. Los dispositivos sin suscripción utilizan una tarjeta prepago que se recarga según el uso, eliminando costos fijos.

La precisión oscila entre 2 y 5 metros, suficiente para localizar a una mascota en un parque, un bosque o una zona urbana.
La precisión oscila entre 2 y 5 metros, suficiente para localizar a una mascota en un parque, un bosque o una zona urbana.

Por otra parte, las funciones principales de estos rastreadores se agrupan en tres categorías. Está el seguimiento en tiempo real donde la aplicación muestra la ubicación actual de la mascota sobre un mapa, con actualizaciones que van desde cada 2 segundos hasta cada minuto, dependiendo del modelo y la configuración. Luego se encuentra la delimitación de zonas de seguridad virtuales (cercas geográficas o geofencing).

El propietario dibuja un perímetro en el mapa, por ejemplo, los límites de su casa o del parque habitual. Si la mascota cruza ese borde, el collar envía una alerta inmediata al teléfono. La tercera función es el historial de movimientos, el dispositivo almacena la ruta recorrida durante horas o días, permitiendo revisar patrones de comportamiento o determinar por dónde se escapó el animal.

Además, muchos collares inteligentes incorporan sensores de actividad. Miden pasos, distancia recorrida, calorías consumidas, tiempo de reposo y, en modelos avanzados, frecuencia cardíaca y temperatura. Estos datos ayudan a controlar el ejercicio diario y detectar cambios súbitos en la actividad que podrían indicar enfermedad o estrés.

En el mercado existen varios modelos con características específicas. El Tractive GPS es resistente al agua y golpes, pesa 35 gramos y tiene una autonomía de hasta 5 días. El Whistle permite definir zonas seguras y envía notificaciones instantáneas. El Kippy Vita actualiza la posición cada 4 segundos, ideal para seguimientos de corta duración, pero su batería dura menos de un día. El TKSTAR Mini se conecta con Google Maps y envía alertas por SMS.

Según estudios de organizaciones de protección animal, el tiempo medio para recuperar una mascota perdida sin localizador es de 12 horas a varios días, con una tasa de éxito del 60% en las primeras 24 horas. Con un GPS, la recuperación se reduce a minutos, y la tasa supera el 95%. La tranquilidad para el propietario es el principal valor, seguido por la prevención de accidentes.

La elección de un modelo sin suscripción mensual resulta ventajosa para quienes usan el dispositivo esporádicamente o quieren evitar compromisos económicos a largo plazo. Estos equipos funcionan con tarjeta SIM prepago, donde solo se consume crédito cuando el collar transmite datos. La cobertura internacional de muchas tarjetas permite localizar a la mascota durante viajes al extranjero sin costos adicionales de roaming.

Para casos específicos, como mascotas usadas en caza o trabajo en zonas rurales sin señal móvil, existen collares con tecnología GPS más radiofrecuencia. Estos no dependen de la red celular, sino que transmiten directamente a una consola manual con alcance de hasta 10 kilómetros en campo abierto.

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