La elegancia y personalidad del gato balinés

De cuerpo esbelto, mirada intensa y un pelaje sedoso que lo distingue de su antepasado siamés, el gato balinés es una raza que cautiva por su porte y su carácter.

El gato balinés es un siamés de pelo largo

El gato balinés es un siamés de pelo largo. Su origen se remonta a mediados del siglo XX, cuando criadores estadounidenses de gatos siameses comenzaron a observar que, de manera natural, algunos gatitos nacían con un pelaje más voluminoso y largo que el resto de la camada. Al cruzarlos entre sí y ver que el rasgo se transmitía de manera consistente, comenzaron a promoverlos. Originalmente se pensó en llamarlos «siamés de pelo largo», pero los criadores de siameses se opusieron. Finalmente, el nombre «balinés» fue elegido por la similitud de sus movimientos naturales y elegantes con los de los bailarines de los templos de Bali. 

El gato balinés es un felino de tamaño mediano, con un cuerpo largo, esbelto y musculoso. Sus extremidades son delgadas, con las patas traseras ligeramente más altas que las delanteras, lo que le otorga una figura estilizada y elegante. La cabeza tiene forma de cuña, con líneas rectas que se ensanchan hacia las orejas. Las orejas son grandes y puntiagudas, y en ocasiones presentan pequeños mechones de pelo en las puntas. Los ojos, de forma almendrada y ligeramente oblicuos, son de un azul brillante e intenso, una de las señas de identidad de la raza.

El pelaje es la principal característica que lo diferencia del siamés. Es de longitud media, sedoso y suave al tacto, y cae lacio sobre el cuerpo. A diferencia de otras razas de pelo largo, el balinés no tiene una capa interna lanosa, por lo que su pelo tiende a enredarse menos y requiere un mantenimiento más sencillo. 

La cabeza tiene forma de cuña, con líneas rectas que se ensanchan hacia las orejas.

La cola, larga y emplumada, presenta un pelo mucho más abundante que el resto del cuerpo. Los colores oficiales de la raza son los que siguen el patrón «point» o punteado, característico del siamés: el cuerpo es de un tono claro y las extremidades, la cola, las orejas y la máscara facial presentan un color más oscuro. Los colores reconocidos son el lila, chocolate, azul y gris foca. Los gatos balineses que presentan otros colores o patrones son considerados una variante llamada «javanés».

El carácter del balinés es similar al de su ancestro siamés, aunque algunos dueños creen que es un poco más tranquilo. Es un gato activo, curioso y extremadamente vocal. No duda en maullar para comunicarse con sus dueños, y a menudo parece estar conversando con ellos. Necesita sentirse parte de la familia y demanda atención constante. No es un gato que soporte bien la soledad, por lo que es más adecuado para personas que pasan tiempo en casa.

Es un felino inteligente y juguetón, al que le encanta saltar y trepar a los lugares más altos que encuentre. Los árboles para gatos y las perchas altas son elementos esenciales en un hogar con un balinés. Si no se le proporcionan, es probable que convierta cualquier superficie elevada, como un refrigerador o una estantería, en su propio mirador.

 A pesar de su energía, es un gato cariñoso que disfruta sentarse junto a su dueño, ronronear y recibir caricias. Es leal, dócil y se lleva bien con los niños y con otros animales. El cuidado del pelaje del balinés es sencillo. Al no tener una capa interna lanosa, su pelo no se enreda con facilidad. Un cepillado semanal es suficiente para mantenerlo en buen estado, aunque algunos criadores recomiendan incrementar la frecuencia a tres veces por semana durante las épocas de muda.

En cuanto a la salud, es una raza generalmente robusta, pero puede ser propensa a ciertos trastornos hereditarios que también afectan al siamés. Uno de los más comunes es la atrofia retiniana progresiva, una enfermedad degenerativa del ojo que puede llevar a la ceguera. 

Existen pruebas de ADN para detectar si un gato es portador de esta condición. También pueden sufrir miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad del corazón. Mantener al día las vacunas, los controles veterinarios y ofrecerle una alimentación de calidad, rica en proteínas, son claves para garantizar su bienestar.

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